Ruah en Compostela
¡Forma parte de los SUEÑOS de Dios para Santiago de Compostela!
- Desde hace cuatro años, cristianos de distintas denominaciones, comunidades y movimientos nos reunimos para alabar, proclamar la Palabra e interceder por nuestra sociedad, juntos. Y aprovechamos para hacer fiesta, compartir, charlar y conocernos cada vez más.
- Como HERMANOS UNIDOS en un MUNDO DIVIDIDO, cristianos orientales (ortodoxos griegos, sirios, armenios o coptos, y católicos de rito oriental) u occidentales (católicos de rito latino, anglicanos, luteranos, reformados y de las iglesias evangélicas independientes) compartimos una identidad común: ¡somos testigos de la Resurrección de Cristo!
- María Magdalena es llamada «Apóstol de los Apóstoles» porque llevó la Buena Nueva a un grupo dividido y temeroso. Nuestra llamada es la misma: permanecer unidos ante la «tumba vacía» de un mundo moderno, para proclamar con una sola voz que Jesús está vivo. Señor, concédenos la constancia de María Magdalena: permanecer juntos al pie de la Cruz y correr juntos hacia la misión; que nuestra herencia diversa sea una fuerza que demuestre al mundo que somos uno en Ti.
- Ven a conocer a otros cristianos de diferentes Iglesias y realidades que aman a Cristo. Aprenderás a valorar la riqueza de la diversidad y celebrar lo que tenemos en común como un solo Pueblo de Dios...
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En noviembre de 1989, durante la masacre en la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA) en El Salvador, el cuerpo del padre jesuita Juan Ramón Moreno fue hallado con un libro manchado de sangre entre sus pertenencias. No era un libro cualquiera. Se trataba de "El Dios crucificado", del teólogo reformado alemán Jürgen Moltmann. Su portada, empapada con la sangre del mártir, parecía hablar con elocuencia muda: Dios mismo se identifica con los crucificados de la historia.
Se dice que, tras el asesinato, el cuerpo de Juan Ramón fue arrastrado hasta la habitación del también jesuita Jon Sobrino. Y allí, como si el cielo quisiera dejar una señal, el libro cayó del estante y fue a posarse sobre el cuerpo aún tibio del sacerdote asesinado. Era un gesto sin palabras, pero profundamente elocuente: el pensamiento de un teólogo protestante abrazaba al cuerpo de un mártir católico.
Dos años después, el propio Moltmann, conmovido por este suceso que lo había tocado profundamente, escribió y pronunció una conferencia titulada "La pasión de Cristo y el dolor de Dios", dedicada a la memoria del padre Juan Ramón Moreno. El teólogo protestante quedó profundamente impresionado por la forma tan literal en que su libro había sido marcado con la sangre de un testigo del Evangelio.
Historias como esta enseñan más que muchos debates doctrinales. En tiempos en que cristianos de distintas tradiciones se enfrentan en redes sociales con insultos, boicots y descalificaciones, esta imagen (la sangre de un mártir católico empapando las páginas de un teólogo protestante) nos recuerda que el verdadero ecumenismo no se grita: se encarna. En el dolor, en la entrega, en la cruz compartida. Porque ahí, más allá de las fronteras confesionales, Dios mismo se hace presente.


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