La primera parte del ADVIENTO no se refiere al pasado, sino al futuro; no celebra lo ya acontecido, sino lo que vendrá. Recordar el pasado a veces produce nostalgia. Esperar, con esperanza cierta, un futuro de plenitud debería dar una mayor calidad a la vida.
Según lo que esperamos y a quien esperamos, así vivimos. Quien espera, aún en medio de muchos dolores, la curación de una enfermedad, vive con mucha más alegría que quien, sin sufrir tanto, sabe que con su enfermedad tiene los días contados. Quien espera la pronta liberación, aún en medio de sufrimientos e incomodidades, vive con más alegría que quien sólo espera la muerte.
Por otra parte, cuando el Señor venga glorioso quedará clara la verdad de todas las cosas. Quedará claro que lo único que tiene futuro es el amor, la verdad, la justicia. Y que el odio, la guerra y el mal no tienen ningún futuro. Quedará claro quien es ese que vino humildemente, al que se podía rechazar, porque no quería ni podía imponerse. Cuando el Señor venga glorioso triunfará definitivamente el bien. En este sentido, los cristianos tenemos la clave de lo que vale y de lo que no vale. ¡Qué pena perder el tiempo por lo que no vale!
Del 5 al 8 de diciembre (2025) celebramos en Moaña nuestro Encuentro de ADVIENTO. Los Encuentros comunitarios son mensuales; normalmente, de fin de semana. En todos ellos hay oración, revisión de vida, formación, participación en la Eucaristía dominical y preparación de las acciones pastorales y de evangelización que lleva a cabo la Comunidad. Los niños y jóvenes se integran en las reuniones en momentos de oración, ayudando a los adultos en actividades domésticas u organizativas y realizando actividades formativas adecuadas a su edad.
La Comunidad acoge la singularidad de cada familia, creando unas relaciones fraternas, aprendiendo unos de otros en la oración y el compartir humano, espiritual y material, en la línea de las primeras comunidades cristianas (Hech 2). Cada familia de la Comunidad camina como Iglesia doméstica. Nuestro modelo es la Familia de Nazaret. Hacemos oración en familia al terminar el día: Rosario, Vísperas, lectura de la Biblia acorde con los tiempos litúrgicos...
Cada familia se compromete a rezar por las otras familias de la Comunidad y a mantener una comunicación cercana, tanto los adultos como los jóvenes y los niños, a visitarnos unos a otros y compartir de cerca nuestras dificultades y alegrías, luces y sombras... Es motivo constante de nuestro compartir, en primer lugar, nuestra propia vida -para crecer espiritualmente y dar mayor gloria a Dios- y, en segundo lugar, nuestro servicio a la Iglesia.
Todas las familias necesitamos un espacio de intimidad y un espacio de apertura a los otros. Es importante mantener estas distancias. Cada familia ha de ir haciendo su propio camino con el Señor: camino de amor y oración, acción y contemplación, vida familiar y vida de servicio a la Iglesia. Comunidade Caná es una comunidad de comunidades.
Propiciamos la constante formación cristiana de todos los miembros de la Comunidad. Una formación bíblica, doctrinal y espiritual que va encaminada a servir a la Iglesia, fundamentalmente en el campo de la familia. Se cuida de modo especial el trato con los sacerdotes.
Cuando así lo pide una familia, la Comunidad trata de potenciar, apoyar y ayudar la acción evangelizadora que está realizando en el lugar donde vive. La Comunidad va creando un estilo evangelizador propio que tiene como elementos principales la oración y el testimonio.
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Comunidade Caná es una Comunidad Católica de Alianza integrada por familias en el seno de la Renovación Carismática, corriente de gracia suscitada por el Espíritu Santo tras el Vaticano II en las diferentes confesiones cristianas. Estamos presentes en las diócesis de Lugo, Ourense, Madrid, Zaragoza y Santiago de Compostela.
Del 22 al 24 de noviembre de 2024 celebramos nuestro ENCUENTRO mensual. Los Encuentros comunitarios son, normalmente, de fin de semana. En todos ellos hay oración, revisión de vida, formación, compartir, participación en la Eucaristía y preparación de las acciones pastorales y de evangelización que lleva a cabo la Comunidad.
Los ENCUENTROS comunitarios -dice Jose Pérez- "son, para mí, el lugar de encuentro, primero, con Dios y, después, con mis hermanos de comunidad. Dios nos regala estos ENCUENTROS para mostrarse y darse por entero; y espera de nosotros la misma respuesta. Aquí nos jugamos todo: tenemos la ocasión de ejercitarnos en el amor fraterno. Sé que mis hermanos de comunidad no son los que yo hubiera elegido para compartir mi vida, sino los que Dios ha pensado para mí; por eso el encuentro tiene una riqueza que yo no puedo llegar a imaginar y, muchas veces, ni llegar a entender. Lo maravilloso de vivir el don de la fe es poder hacerlo comunitariamente."
La Comunidad acoge la singularidad de cada familia, creando unas relaciones fraternas, aprendiendo unos de otros en la oración y el compartir humano, espiritual y material, en la línea de las primeras comunidades cristianas (Hech 2). Cada familia de la Comunidad camina como Iglesia doméstica. Nuestro modelo es la Familia de Nazaret. Hacemos oración en familia al terminar el día: Rosario, Vísperas, lectura de la Biblia acorde con los tiempos litúrgicos...
Cada familia se compromete a rezar por las otras familias de la Comunidad y a mantener una comunicación cercana, tanto los adultos como los jóvenes y los niños, a visitarnos unos a otros y compartir de cerca nuestras dificultades y alegrías, luces y sombras... Es motivo constante de nuestro compartir, en primer lugar, nuestra propia vida -para crecer espiritualmente y dar mayor gloria a Dios- y, en segundo lugar, nuestro servicio a la Iglesia.
Todas las familias necesitamos un espacio de intimidad y un espacio de apertura a los otros. Es importante mantener estas distancias. Cada familia ha de ir haciendo su propio camino con el Señor: camino de amor y oración, acción y contemplación, vida familiar y vida de servicio a la Iglesia. Comunidade Caná es una comunidad de comunidades.
Propiciamos la formación cristiana de todos los miembros de la Comunidad. Una formación bíblica, doctrinal y espiritual que va encaminada a servir a la Iglesia, fundamentalmente en el campo de la familia. Se cuida de modo especial el trato con los sacerdotes.
Cuando así lo pide una familia, la Comunidad trata de potenciar, apoyar y ayudar la acción evangelizadora que está realizando en el lugar donde vive. La Comunidad va creando un estilo evangelizador propio que tiene como elementos principales la oración y el testimonio.
Entramos en un nuevo tiempo. Este “nuevo tiempo” es el DESIERTO. El desierto es el lugar escogido por Dios para demostrar a su pueblo elegido -al que ha liberado de la esclavitud- cuánto le ama. En el libro del profeta Oseas se nos muestra a Dios como un esposo enamorado de Israel, su pueblo elegido. Israel obra como una mujer inquieta y mirada por muchos hombres. Israel se olvidó de Dios y se fue con otros. Y Dios se molestó y decidió castigarla: «¡Acusad a vuestra madre, acusadla! Porque ella no es mi esposa, ni yo soy su marido» (Os 2, 4). Pero Dios no pudo castigar a su esposa, porque verdaderamente la amaba. ¿Y qué es lo que hizo con su esposa a la que amaba? Llevarla al lugar donde le mostró todo su amor: el “desierto”. «Pero yo la atraeré y la guiaré al desierto, donde hablaré a su corazón» (Os 2, 16).
El Señor nos ha hablado proféticamente: «No veis. ¡Confiad! Yo veo en vosotros. ¡Avanzad! ¡Avanzad! ¡Avanzad!». Este es un nuevo tiempo, es un tiempo de «prueba» -querido y amado por Dios- para su pueblo, al que ama y no puede dejar. Esta es una nueva oportunidad para un encuentro más profundo y confiado en Él y sus maravillas. Es el tiempo del Espíritu Santo: «El Señor caminaba delante de los israelitas. No se apartaba de delante del pueblo ni la columna de nube, de día, ni la columna de fuego de noche» (Ex 13, 22).
AVANZAR ABANDONAR OBEDECER CONFRONTAR ANUNCIAR (sembrar) VIVIR en el ESPÍRITU SIN RESERVAS
¿Cómo estamos viviendo nosotros, comunitariamente, esta Cuaresma tan especial?
Del 19 al 22 de marzo íbamos a tener en La Gabrielina (Badajoz) nuestro Encuentro de Comunidad. Los Encuentros comunitarios son mensuales; normalmente, de fin de semana. En todos ellos hay oración, revisión de vida, formación, participación en la Eucaristía y preparación de las acciones pastorales y de evangelización que lleva a cabo la Comunidad.
Ante la situación de ALERTA SANITARIA, no hemos podido juntarnos en La Gabrielina y hemos tenido, en cambio, dos momentos de conferencia colectiva por streaming: el sábado 21 de marzo a las 18:00 y el Domingo 22 a las 10:00. En estos tiempos de GRACIA que vivimos, el Señor se hace presente en nuestros hogares y el Espíritu Santo nos empuja a vivir nuestra vida cristiana, personal y comunitaria, de forma creativa. Podéis ver en el vídeo nuestra oración de alabanza la mañana del Domingo.
«Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré» (Mt 11, 28)
«El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado a evangelizar a los pobres, a proclamar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista; a poner en libertad a los oprimidos; a proclamar el año de gracia del Señor».
«Hoy se ha cumplido esta Escritura» (Lc 4, 18-19. 21b).
La Comunidad acoge la singularidad de cada familia, creando unas relaciones fraternas, aprendiendo unos de otros en la oración y el compartir humano, espiritual y material, en la línea de las primeras comunidades cristianas (Hech 2). Cada familia de la Comunidad camina como Iglesia doméstica. Nuestro modelo es la Familia de Nazaret. Hacemos oración en familia al terminar el día: Rosario, Vísperas, lectura de la Biblia acorde con los tiempos litúrgicos...
Cada familia se compromete a rezar por las otras familias de la Comunidad y a mantener una comunicación cercana, tanto los adultos como los jóvenes y los niños, a visitarnos unos a otros y compartir de cerca nuestras dificultades y alegrías, luces y sombras... Es motivo constante de nuestro compartir, en primer lugar, nuestra propia vida -para crecer espiritualmente y dar mayor gloria a Dios- y, en segundo lugar, nuestro servicio a la Iglesia.
Todas las familias necesitamos un espacio de intimidad y un espacio de apertura a los otros. Es importante mantener estas distancias. Cada familia ha de ir haciendo su propio camino con el Señor: camino de amor y oración, acción y contemplación, vida familiar y vida de servicio a la Iglesia. Comunidade Caná es una comunidad de comunidades.
Propiciamos la formación cristiana de todos los miembros de la Comunidad. Una formación bíblica, doctrinal y espiritual que va encaminada a servir a la Iglesia, fundamentalmente en el campo de la familia. Se cuida de modo especial el trato con los sacerdotes.
Cuando así lo pide una familia, la Comunidad trata de potenciar, apoyar y ayudar la acción evangelizadora que está realizando en el lugar donde vive. La Comunidad va creando un estilo evangelizador propio que tiene como elementos principales la oración y el testimonio.
Nos acompañará el P. Abel Pino, misionero claretiano en Vigo
Los Encuentros comunitarios son mensuales; normalmente, de fin de semana. En todos ellos hay oración, revisión de vida, formación, participación en la Eucaristía dominical y preparación de las acciones pastorales y de evangelización que lleva a cabo la Comunidad. Los niños y jóvenes se integran en las reuniones en momentos de oración, ayudando a los adultos en actividades domésticas u organizativas y realizando actividades formativas adecuadas a su edad.
Cada familia se compromete a rezar por las otras familias de la Comunidad y a mantener una comunicación cercana, tanto los adultos como los jóvenes y los niños, a visitarnos unos a otros y compartir de cerca nuestras dificultades y alegrías, luces y sombras... Es motivo constante de nuestro compartir, en primer lugar, nuestra propia vida -para crecer espiritualmente y dar mayor gloria a Dios- y, en segundo lugar, nuestro servicio a la Iglesia.
Todas las familias necesitamos un espacio de intimidad y un espacio de apertura a los otros. Es importante mantener estas distancias. Cada familia ha de ir haciendo su propio camino con el Señor: camino de amor y oración, acción y contemplación, vida familiar y vida de servicio a la Iglesia. Comunidade Caná es una comunidad de comunidades.
Propiciamos la constante formación cristiana de todos los miembros de la Comunidad. Una formación bíblica, doctrinal y espiritual que va encaminada a servir a la Iglesia, fundamentalmente en el campo de la familia. Se cuida de modo especial el trato con los sacerdotes.
Cuando así lo pide una familia, la Comunidad trata de potenciar, apoyar y ayudar la acción evangelizadora que está realizando en el lugar donde vive. La Comunidad va creando un estilo evangelizador propio que tiene como elementos principales la oración y el testimonio.







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