Comunidade Caná

Comunidad Católica de Alianza integrada por familias en el seno de la Renovación Carismática


      El noviazgo es el tiempo en el cual los dos están llamados a realizar un trabajo compartido sobre el amor; un trabajo en profundidad. Se descubren poco a poco el uno al otro.  El hombre ‘aprende’ acerca de esta mujer, su novia; y la mujer ‘aprende’ acerca de este hombre, su novio.      
      Desde esta perspectiva -apuntada por el Papa Francisco- hemos preparado 15 temas para ayudaros a verificar vuestro amor. Nuestra propuesta es acompañaros en este camino que tiene meta. La clave ha de ser el diálogo que estos temas, como etapas de un camino, susciten entre vosotros, los novios.


El ITINERARIO se desarrolla en ENCUENTROS MENSUALES
Estamos a vuestra disposición para las aclaraciones que necesitéis
986.313.795   canacomunidade@gmail.com    636.086.986 (WhatsApp)
   
 Más detalles en este vídeo
"Aprender a amar a alguien no es algo que se improvisa 
ni puede ser el objetivo de un breve curso 
previo a la celebración del matrimonio
(Amoris laetitia 208)



Archinov, el ITINERARIO DIOCESANO de Compostela 
para NOVIOS sin fecha de boda 



FAMILIA, CAMINO de SANTIDAD

  Dos determinaciones:
·            Salir de la mediocridad. Por lo tanto, desterrar lo de “¿Qué hay de malo en esto?”. No se puede llegar a la santidad por un camino de ir tirando, de mínimos, de esperar circunstancias a favor, viento a favor, no está el horno para bollos…
·            Ser familia contracorriente. No os amoldéis a este mundo. Vivimos en una cultura pagana, adora a otros dioses que no son el Nuestro.

  Decimos SÍ como Abraham, Moisés… como María y tantos y tantos santos:
  > Pues casa y yo serviremos al Señor  (Josué)
 > ¿Qué Dios hay cómo Tú?  (Salmo) - Tú eres invencible, admirable, haces maravillas (Judith)
  > Amaré al Señor con todas mis fuerzas, mi mente, mi  corazón, mis sentimientos. Decido entregarme a Él y que Él sea mi Dueño.

·        La santidad es es personal, pero no se realiza nunca de forma individual. Los otros forman parte de este camino. NUESTRA VOCACIÓN al MATRIMONIO y a la FAMILIA es nuestro CAMINO de SANTIDAD.


LA GRACIA DEL SACRAMENTO DEL MATRIMONIO

     Vivir de acuerdo a la vocación es vivir en plenitud la ESPONSALIDAD: COMUNIÓN ESPONSAL, ENTREGA, actualizar la promesa SACRAMENTO.
      Esta vocación esponsal no es posible sin Dios en medio, porque supera las fuerzas humanas. ¿Por qué supera las fuerzas humanas? Porque se rige por otras leyes; no por las naturales, sino por las sobrenaturales.
1.     Ley de la gratuidad. Según nuestro Creador.  Es la ley de darlo todo,  por amor, sin reservarse nada y dentro de nosotros hay una calculadora natural, un control natural. 
Este es el camino de santidad que también le podemos llamar, aprender a amarte a ti, a quien elegí  libremente.
Aprender a amar es la tarea de toda la vida. No con mis fuerzas pequeñas y egoístas, sino a la medida de Cristo. Primero es el don, después la tarea.
En el libro “Nacemos para no morir nunca”, Chiara Corbella dice: “O amas o hieres”.
2.   Unida a la ley de la gratuidad y como consecuencia de ella, aparece la ley de la “desproporcionalidad”.  Aquí no entra te doy 10, me debes 10; el amor no lleva cuentas y a más debilidad,  más atención, a más necesidad… más cuidado, a más herida, más esperanza. El Evangelio nos lleva continuamente a estas paradojas: dejar 99 para ir a buscar 1. En la debilidad se realiza el milagro de la fortaleza de Dios. David y Goliat. La estéril será madre. A Abraham le da una multitud de hijos.
3.       Si la gracia del sacramento viene de Cristo, el Esposo, que sale al encuentro de los esposos, entonces nos jugamos la gracia diaria en la relación con El Señor: Su Palabra, sus sacramentos. De los sacramentos de la Iglesia viene que nosotros seamos Iglesia Doméstica. Hemos sido ministros en la Celebración y ahora lo seguimos siendo en el desarrollo de nuestra vocación. En la vida cotidiana de la familia nos administramos mutuamente vida sacramental, somos vida de Dios el uno para el otro, cuando nos amamos, nos perdonamos, nos miramos de una manera nueva, nos volvemos a crear, nos devolvemos la confianza.
4.      Jesús, a través de su Espíritu Santo, hace posible la COMUNIÓN. El Demonio trae la división. Y todo se juega en esta lucha: comunión o división. La división entra sutilmente (no cuento algo, me lo guardo, no lo comparto, me callo, me canso, no merece la pena…); entra -aun sin discusiones- y engaña. Nos hace creer que la convivencia, el consenso, los acuerdos… son el camino del matrimonio. El camino es la comunión de personas que nos hace felices.
5.       La esponsalidad se realiza en la entrega mutua. Salir de mí para ir al otro/a. Sal de tu tierra, sal de ti mismo. El esposo/a es otra tierra… digamos incluso, otro planeta. En este tiempo de la Iglesia, el Papa Francisco ha venido a ponernos en marcha; por todos lados y en todas partes se repite la frase: “Iglesia en salida”. Esta salida empieza en ti, en tu corazón… ¿Vivo encerrado/a en mí? ¿Estoy en proceso de salir de mí? ¿Confío mis imposibles a Dios, o sigo buscando soluciones razonables?

     Tal y como estemos ahora, volvamos nuestra mirada a Dios para recuperar fuerzas para el camino, para recuperar la confianza en mí mismo/a, en mi esposo/a, en el Señor que nos ha traído hasta aquí.


LA ESPONSALIDAD ·  LA MATERNIDAD Y PATERNIDAD

         FFII nace en agosto de 2001. Y en agosto de 2010, en Santiago de Compostela, Año Santo, Javier y yo os decíamos en el Encuentro de Verano: el sueño de Dios es la Comunión; el sueño del Demonio es la división.
         La familia nace del matrimonio entre un hombre y una mujer que deciden entregarse totalmente y para siempre. S Juan Pablo II nos decía hace 35 años: “Familia, ¡sé lo que eres!”. San Juan Pablo tuvo un sueño que coincidía con el sueño de Dios, y decía que la familia no es un invento de una cultura determinada, es un sueño de Dios.
          El carisma de FFII se enmarca dentro de la nueva evangelización de la que tanto se viene hablando desde hace 30 años. Nueva en su ardor, nueva en sus métodos.
          Un carisma es un sueño de Dios. Un sueño que anida en el corazón de  Dios y, desde su paciencia infinita, está continuamente llamando a la existencia. Dios… que nos ama, nos llama; y el sueño de Dios es la plenitud, la felicidad, la santidad del hombre y la mujer creados a su imagen.
        El hombre también sueña. Normalmente, el sueño del hombre está centrado en sus cosas, sus expectativas, vive distraído, despistado. El hombre, en sus sueños, tiene un gran velo: sus razonamientos, métodos, pensamientos, autorrealizaciones… su YO.
         Cuando el sueño del hombre coincide con el sueño de Dios, nace un carisma para la iglesia  y el mundo. FFII define su  carisma: CREAR ESPACIOS para FORTALECER a la FAMILIA. Nuestro sueño nace de nuestra propia debilidad y necesidad, de nuestra propia herida.
- Matrimonios que se habían ido alejando. Los que luchaban por mantenerse firmes en la fe, a veces solo uno de ellos. Los hijos van creciendo en la sociedad del bienestar. Nos vamos convirtiendo en familias aburguesadas. Instaladas en la zona de confort.
- Los padres son fortalecidos, se crean vínculos entre las familias y se van desarrollando espacios propicios a la Fe. Nos supera a nosotros, a nuestras propias prácticas y costumbres. La vocación supera las fuerzas humanas. Dios viene en nuestra ayuda.
- Las familias pueden verse a sí mismas a través de otras familias. Mientras vivimos encerradas y solas, nos debilitamos en los sueños de la Fe.
- La realidad nos habla por todas partes de este “descalabro” personal, moral, social… Pero Dios es más fuerte y vence.

Ser padres y madres hoy exige poner nuestra mirada en el Padre y parecernos cada vez más a Él. Llamados a ser santos significa: llamados a dar vida y una VIDA ABUNDANTE.

     A mejores esposos, mejores padres.  No existe oposición sino relación íntima y especialísima. Trabajar en la esponsalidad es el camino seguro de santidad. Y es el camino para no equivocarnos como padres. Esta es la herencia mejor a nuestros hijos. Si en las primeras comunidades la señal era Mirad como se aman”. El milagro para nuestros hijos y la herencia será: “Yo veo como se aman mis padres y percibo algo sobrenatural, algo que no es solo humano, percibo algo que me atrae, algo que quiero para mí”.
        La entrega esponsal se hace real en la entrega a los hijos. Toda vida humana pasa por la familia, sale de una familia y en ella debe encontrar el sentido fundamental de la vida. Y si vemos la vulnerabilidad, fragilidad, nacimiento, enfermedad, muerte… todo encuentra su sentido en la familia, que como una barquita frágil navega y se mantiene viva, entera, en medio de tempestades, mantiene su rumbo con una meta. Nacemos de Dios y vamos hacia Dios. Llamados a ser aquello que estamos llamados: bienaventurados, santos, felices.
     Aceptar la cruz cada día. No hay santidad sin aceptación de la cruz. ”El que quiera seguirme que tome su cruz”. No hay vida cristiana sin renuncia, sin trabajar en nuestros abismos para dar muerte al propio YO. Hay que morir para vivir. Aquel que predique otro Evangelio que no sea la Cruz de Nuestro Señor Jesucristo no está en la verdad.
                
      "Huyamos de toda vanidad. Odiemos profundamente las obras del mal camino... No viváis aislados, replegados en vosotros mismos como si ya estuvieses justificados; más bien reuníos para encontrar todos juntos lo que a todos conviene"  (Epístola de Bernabé).

Dos preguntas a las que se responde con los brazos de la CRUZ:
·         Adán, ¿dónde estás?
·         Caín, ¿dónde está tu hermano?


Ser SANTO es ser FELIZ

       La propuesta de Jesús es: ¡Sígueme! Es una llamada, una propuesta valiente y supone una determinación. Jesús nos llama ahora, a nuestra edad: 14 años, 17, 35, 45, 60… Él sigue llamando. Sí, Jesús es el Hijo de Dios; es quien hemos conocido en el Evangelio. ¡Él es bueno!
    Nos llama a un proyecto bueno, que merece la pena.
   Nos respeta, no nos va a convertir en otra persona diferente, nos ha creado bien. Nos invita a un camino con Él que nos lleva a la plenitud, a lo máximo en nuestra vida. 
   Si echamos una mirada alrededor podemos ver las ofertas que tenemos, que nos ofrecen los amigos, que nos ofrecen los videojuegos, las series… Nuestro Dios nos hizo inteligentes, con fuerza de voluntad, con sentimientos, y con libertad para elegir. La mayoría de las ofertas nos ofrecen simplemente un buen rato juntos, un plan por poco tiempo, algunas un programa para un curso.
       Aquí hablamos de toda una vida. Un camino que se va recorriendo a lo largo de la vida y que tiene unas señales para no perderse.

       DINÁMICA: Personas que te atraen por sus cualidades, que te ayudan a ser mejor en la vida, que te dan esperanza.


Solo DIOS puede hacernos PROPUESTAS de FELICIDAD

Nuestra sociedad, nuestra cultura está atrapada en lo inmediato, lo provisional.  Y vive llena de ansiedad por encontrar el bienestar. Se nos llena la boca hablando de disfrutar, de estar bien, de pasarlo bien. Nos cuesta hacer planes a medio plazo, nos agobia. Por eso nuestros amigos, familiares, no pueden ofrecernos proyectos de santidad, o sea de felicidad. Solo de pasarlo bien. O de cosas que pasan: un regalo, un paseo, un café, una conversación…
El camino de santidad, el sueño de Dios para cada uno de nosotros empezó.
> “Cuando  estabas en el vientre, te vi, te había pensado, te llamé por tu nombre, porque eres mío, mía. Te libraré en el peligro, si pasas por las aguas no te ahogarás, si pasas por el fuego no te quemarás, porque eres valioso a mis ojos y yo te amo”
>  Se desarrolla a lo largo de nuestra vida, que puede ser de unas horas, de pocos años, de muchos.
>  Termina aquí en la Tierra en el momento de nuestra muerte y continúa para siempre en el cielo.

NACEMOS DE Dios, VIVIMOS EN Dios y VAMOS HACIA Dios.
(Mientras hablamos de este camino, se va desenrollando un rollo de papel por toda la sala)
  • Esta vida, es el primer don que recibimos y nuestra vida nace, crece, vive, muere dentro de una familia.
  • Nuestra familia es la primera propuesta de Dios-Padre.
  • Nuestros padres son -somos- colaboradores de Dios en la construcción de la persona humana, que somos sus hijos.
  • Cada uno de nosotros ahora va con su imaginación a su historia, su familia, sus padres para reconciliarse con su historia y darle gracias a Dios por la vida que nos ha dado a través de nuestros padres. Por nuestra historia, por el lugar que ocupamos en nuestra familia, por todas las circunstancias que nos acompañan en la vida y que nos han dado una identidad. Por encima  de todo esto está Dios. Somos hijos de Dios.
DINÁMICA: Escribimos ahora 3 cualidades que nos parecen importantes en un santo 
(o que encontramos en esa persona que hemos puesto en el papel). 
Compartimos brevemente algunas de las palabras que hemos escrito…

· UNA VIDA con el  ESPÍRITU SANTO como PROTAGONISTA ·

Cuando Dios entra en nuestra vida a través del Espíritu Santo, nuestras cualidades se las entregamos a Él y las convierte en virtudes, con nuestra colaboración.

Ejemplo: Ser responsable. Es algo bueno, pero es distinto con Dios o sin Dios. Sin la acción del ES nos quedamos muy cortos en el camino, pero con el ES podemos llegar muy lejos.

  • Es la diferencia entre una barquita de remos y un barco de vela.
  • Diferencias entre ser santo y ser bueno. 
  • Dios también transforma esa bondad que algunas personas tiene por naturaleza, la transforma en algo más, que se atreve a ir más allá de sus dones naturales. Se arriesga, da la vida por los demás.

Buscaremos, a través de algunas virtudes, lo que define a un santo:

  1. Coherencia entre vida y fe, concuerda lo que dice, lo que hace, lo que siente, lo que cree, lo que piensa. Jesús fue el maestro por excelencia. “Éste habla con autoridad” “Hasta el viento y el mar y los malos espíritus le obedecen”. Tiene un testimonio creíble. Jesús es el testigo fiel.
  2. Es humilde, porque sabe que Otro es la fuente y él solo es el torrente, el cauce, el recipiente. Una persona santa no es engreída, creída, henchida de sí misma. La humildad es una virtud que atrae a los demás. “El Señor está cerca de los humildes y de lejos mira a los soberbios”.
  3. Se ocupa de otros, se responsabiliza  no solo de sí mismo. Es capaz de cuidar a otros.  Conoce y se interesa por aquellos con los que vive. Toma iniciativas arriesgadas. Actitudes contrarias el individualismo, al “yo me ocupo de lo mío”.
  4. Conoce y busca la amistad, no vive aislado en su mundo, extiende su mano a otros, tiene sensibilidad para las necesidades de los demás.
  5. Es un constructor, construye comunidad, construye familia. No se aprovecha de lo que otros hacen –consumidor- sino que es constructor.
  6. Mantiene la alegría.
¿Has conocido personalmente a algún SANTO? 
ESCRIBE un COMPROMISO PERSONAL que tenga relación con la VIDA FAMILIAR y que TE AYUDE a SER SANTO.


En el mundo tendréis dificultades; pero confiad, Yo he vencido al mundo 
(Jn, 16, 33).

El Señor está hablando de nosotros, los que vivimos en el mundo y pasamos por dificultades.
  • Decidme dificultades por las que habéis pasado.
  • Decidme dificultades en las que estáis viviendo.
> El Señor no nos libra del sufrimiento, nos libra en el sufrimiento. El Señor no nos libra del mundo, nos libra en el mundo. El Señor no nos libra de la muerte, nos libra en la muerte.

  • ¿QUÉ HACE INVENCIBLE A TU FAMILIA?
  • ¿QUÉ HACE QUE CAMINEMOS POR CAMINOS DE SANTIDAD?
  • ¿QUÉ HACE QUE SEPAMOS QUE ESTAMOS FORMANDO PARTE DEL PROYECTO DE DIOS PARA EL MATRIMONIO Y LA FAMILIA?
Nuestra Fe vence al mundo.
> Creer en Jesús tiene consecuencias: “Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os digo”. Y esto da como consecuencia tres frutos: intimidad, alegría y fecundidad.

“Los cristianos sois como el alma del mundo, de la sociedad” (Carta a Diogneto).
 Una familia cristiana que vive de la fe, del que me amó y se entregó por mí, es una familia invencible, que va de victoria en victoria.

Veremos algunas características más concretas de las FAMILIAS que caminan en SANTIDAD:
(Dentro de esta situación o panorama actual: 7 de cada 10 matrimonios se separan. En 10 años, en nuestra zona hemos pasado de dar el curso prematrimonial a 80 parejas, el pasado curso fueron 15 parejas. Ya hay más niños que nacen fuera del matrimonio, en parejas de hecho.)

  1. APERTURA AL ESPÍRITU SANTO
El ES nos actualiza la presencia de Jesús. Sin el ES, Jesús se puede quedar como una devoción, una religiosidad, una creencia que no nos cambia la vida (llave, clave, que abre, que activa nuestra vida de fe).
“El auxilio me viene del Señor que hizo el Cielo y la Tierra."
#  Bienvenido, Espíritu Santo

  1. LA PRUEBA APARECE SIEMPRE
Hay pruebas que se esconden tras apariencias de normalidad y que son la gran prueba de nuestra vida. Otras están a la vista de todos. 
Es importante no agrandar dificultades que nos afecta a todos y tener la lucidez de afrontar cada cosa con los medios naturales y sobrenaturales que Dios nos da.
Dificultades generales: educación de los hijos, adolescencia, cuidado de los padres, cambio de trabajo, enfermedad, limitaciones físicas y psíquicas…
Pruebas: viudez, separación, infidelidad, muerte de un hijo/a, adicciones, pérdidas significativas (paro, rupturas afectivas, no poder tener hijos…). 
 La familia de Nazaret nos indica que es posible salir de la prueba y salir fortalecido. “La fe vence cualquier dificultad”.
Contemplamos la figura de José en la prueba: “Coge el niño y vete a Egipto, pues Herodes lo busca para matarlo”. 
#  A los pies de la CRUZ

  1. ESTAD ATENTOS Y VIGILANTES SOBRE VUESTRA VIDA
La vida matrimonial y familiar exige “la donación de toda la vida”. Habrá tiempos más fáciles en que todo va rodando bien… Y cuando estamos empezando a disfrutarlos, aparece una mala noticia. “No temerá las malas noticias, su corazón está firme en el Señor” (Sal 112).
  ¡Atención a los pilotos que se encienden en nuestra casa! Estad atentos. Llenaos de comprensión, paciencia y afecto mutuo.
Ninguna familia puede colgar en su puerta un cartel que diga: “AQUÍ NO PASA NADA”.
¿Qué pasa en tu familia? ¿Qué pilotos tienes encendidos que te están alertando sobre algo a lo que debes dedicar oración-atención-pedir consejo?
Cada situación o tiempo de nuestra vida es una oportunidad en la que nos está esperando el Señor para que podamos acercarnos a ÉL.

  1. LA RECONCILIACIÓN CONTINUA
No dejes que se ponga el sol estando enfadados. No dejes que tomen raíces en tu corazón, malestar, enfados, distanciamientos. Pedir perdón, gracias, por favor, las tres palabras que dice el Papa Francisco son imprescindibles en un hogar.

  1. ABIERTOS A OTRAS FAMILIAS
Deben resonar en nosotros las palabras del Dios creador: “No es bueno que el hombre esté solo”. Y añadimos: “No es bueno que tu familia esté sola”. Será devorada por las aguas de la postmodernidad, se apagarán sus sueños, se debilitarán sus vínculos, perderá brillo y esperanza. En una palabra: perderá la fe en sí misma. Y acabaremos repitiendo frases como: “No puedo con él” “Todos los hacen” “Ahora son otros tiempos”.
La fraternidad despierta en nosotros sueños y los hace posibles. Solos vivimos ilusiones que no se pueden cumplir; con los otros, los sueños se hacen realidad. 
#  En Jesús somos un Cuerpo

  1. ORACIÓN FAMILIAR
San Juan Pablo, el profeta de la familiahabla de este punto en la Familiaris Consortio. Le llama la plegaria familiar.
“En el mundo tendréis dificultades” (Jn 16, 33). La mayor dificultad hoy es la mundanización: católicos de baja intensidad, tibieza, mediocridad. Para superar esto es imprescindible dar el salto a la oración en casa. Haced de vuestras casas Iglesias domésticas. La oración es la grieta por la que se puede colar Dios… ¡Dejad que Dios sea Dios!

  1. MATERNIDAD Y PATERNIDAD
¿Qué tipo de maternidad y paternidad fomenta nuestra cultura? El ser proveedores. El hijo/ pide y el padre le da. Le da cosas materiales: dinero, gestiones, recados, facilitarle cosas, hacerle agradable la vida...
La maternidad/paternidad se constituye cuando acompañamos a nuestros hijos y ejercemos un liderazgo espiritual sobre ellos. No renunciar a dar nuestra visión, acompañada de nuestro ejemplo y testimonio.
La maternidad/paternidad se consolida cuando también soy padre y madre de otros hijos que no son los de mi propia carne. Este es el signo de que mi pensar y mi sentir son según el espíritu.
El ES tiene que darnos hoy a los padres el don de fortaleza. Hay una gran angustia, ansiedad, miedo ante el futuro de nuestros hijos y sobre todo padres que no soportan el sufrimiento de sus hijos y ante eso hacen lo que sea. Es un horizonte equivocado que trae muchos desastres detrás.

  1. LA FAMILIA ES UN ORGANISMO VIVO
Requiere fuerzas inagotables y produce alegrías inagotables. Tres consejos:
 Mutuo estímulo.
Diálogo de persona a persona. Estar atentos a momentos de gracias, oportunidades de oro. Si no surgen, propiciarlas.
Tener proyectos juntos. Viajes, celebraciones, visitas a familiares, comidas, sin perder el aspecto espiritual, la oración, los pequeños detalles...

Eres ENVIADO/A a tu familia, a los pobres, los olvidados, los perdidos
 #  Dios precisa de ti

       En las aguas de la postmodernidad líquida, la Iglesia puede ofrecer una esperanza a todas las familias y a toda la sociedad, como el arca de Noé. Ella reconoce la debilidad y la necesidad de conversión de sus miembros. Precisamente para eso está llamada a mantener, al mismo tiempo, la presencia concreta en Ella del amor de Jesús, vivo y eficaz en los sacramentos, que dan al arca su estructura y dinamismo, haciéndola capaz de surcar las aguas.

        La clave en este gran reto que hay que afrontar, está en desarrollar una “cultura eclesial de la familia” que sea “cultura del vínculo sacramental”.

        Según S. Juan Crisóstomo, el arca de Noé se diferencia de la Iglesia en un detalle importante: la antigua arca recibió en su seno a los animales irracionales (alogos) y los mantuvo siempre irracionales. La Iglesia, por su parte, recibe también al hombre que, por el pecado, ha perdido el Logos (razón), y es por tanto “irracional”, camina sin la luz del amor. Pero, precisamente porque la Iglesia tiene el ambiente vital del cuerpo de Cristo, porque preserva la armonía de los sacramentos, Ella, a diferencia del arca de Noé, es capaz de regenerar al hombre, de conformar el corazón humano a la Palabra (Logos) de Jesús. En ella entran los hombres “irracionales” y salen “racionales”; es decir, dispuestos a vivir según la luz de Cristo, según su amor que “todo lo espera”, y “que dura para siempre”.
Si os sentís llamados a vivir vuestra vida de fe con otras familias y no sabéis cómo hacerlo, aquí tenéis una manera de empezar.


ENCUENTROS ABIERTOS, cada MES, 
a cualquier familia que quiera participar 
Niños - Jóvenes - Mayores

Rectoral de S. Xoán de Tirán (Moaña-Pontevedra)
¡No es bueno que  tu FAMILIA esté sola!
7 marzo - 18 abril - 23 mayo - 20 junio

¿Quieres más información?
Eva y Nacho: egmolinos@gmail.com
FAMILIAS INVENCIBLES
http://familiasinvencibles-rcc.org

  En este AUDIO explicamos qué es FAMILIAS INVENCIBLES


     "La llamada a ser comunidad es un don de Dios, que tal vez llega a la persona por sorpresa. Pero esta experiencia es frágil como una semilla plantada en la tierra. Hay que saber sacar las consecuencias de esta experiencia inicial y eliminar ciertos valores para elegir otros nuevos. Así, poco a poco, se orienta uno hacia una opción positiva y definitiva por la comunidad.
    Cuando hundimos nuestras raíces en tierra es cuando comenzamos a ver los frutos. Estar plantado en la tierra es comenzar a vivir con un nuevo sentido la misión. Surge una nueva capacidad de dar la vida, no en mí solo, sino en el cuerpo de la comunidad.
     Porque nuestros corazones son pobres y vacíos, ¡están disponibles! Dejamos sitio para recibir a nuestros hermanos.
    Porque nuestros corazones son pobres y vacíos, ¡están heridos! Dejamos que suba hacia Ti, el grito de nuestra sed.
     Y te damos gracias, Señor, por el camino de fecundidad que has elegido para nosotros.
   Seguimos diciendo "sí" a este camino. Creemos que es nuestra fecundidad, que tenemos que pasar por él para crecer en Ti."
[Jean Vanier]

   Del 19 al 22 de marzo (2020) celebraremos en La Gabrielina (Esparragalejo -Badajoz) nuestro Encuentro de ComunidadLos Encuentros comunitarios son mensuales; normalmente, de fin de semana. En todos ellos hay oración, revisión de vida, formación, participación en la Eucaristía dominical y preparación de las acciones pastorales y de evangelización que lleva a cabo la Comunidad. Los niños y jóvenes se integran en las reuniones en momentos de oración, ayudando a los adultos en actividades domésticas u organizativas y realizando actividades formativas adecuadas a su edad.

   
La Comunidad acoge la singularidad de cada familia, creando unas relaciones fraternas, aprendiendo unos de otros en la oración y el compartir humano, espiritual y material, en la línea de las primeras comunidades cristianas (Hech 2). Cada familia de la Comunidad camina como Iglesia doméstica. Nuestro modelo es la Familia de Nazaret. Hacemos oración en familia al terminar el día: Rosario, Vísperas, lectura de la Biblia acorde con los tiempos litúrgicos...

    Cada familia se compromete a rezar por las otras familias de la Comunidad y a mantener una comunicación cercana, tanto los adultos como los jóvenes y los niños, a visitarnos unos a otros y compartir de cerca nuestras dificultades y alegrías, luces y sombras... Es motivo constante de nuestro compartir, en primer lugar, nuestra propia vida -para crecer espiritualmente y dar mayor gloria a Dios- y, en segundo lugar, nuestro servicio a la Iglesia.

    Todas las familias necesitamos un espacio de intimidad y un espacio de apertura a los otros. Es importante mantener estas distancias. Cada familia ha de ir haciendo su propio camino con el Señor: camino de amor y oración, acción y contemplación, vida familiar y vida de servicio a la Iglesia. Comunidade Caná es una comunidad de comunidades.

   Propiciamos la constante formación cristiana de todos los miembros de la Comunidad. Una formación bíblica, doctrinal y espiritual que va encaminada a servir a la Iglesia, fundamentalmente en el campo de la familia. Se cuida de modo especial el trato con los sacerdotes.

   Cuando así lo pide una familia, la Comunidad trata de potenciar, apoyar y ayudar la acción evangelizadora que está realizando en el lugar donde vive. La Comunidad va creando un estilo evangelizador propio que tiene como elementos principales la oración y el testimonio.


 


  • Sábado 25 de abril 2019, de 11:00 a 13:30 y de 16:00 a 19:30.
  • Domingo 26 de abril 2019, de 10:30 a 13:00.
Local parroquial de S. Martiño (Moaña)
Información inscripciones
canacomunidade@gmail.com

Paqui 986 166 401 (a partir de las 21:00)

    Cuando los novios empiezan a preparar su boda, la Iglesia ofrece una preparación inmediata, un encuentro para mostrar el proyecto de Dios para el hombre y la mujer, la belleza y la verdad de este amor para siempre. 
    Es un tiempo de formación que ayuda a dar sentido al paso que va a dar la pareja. No es suficiente preparar todo lo relativo a la fiesta en los aspectos externos. 
     Dios quiere encontrar un tiempo para hablar a los futuros esposos...



     “Has de saber, pues, que el Señor tu Dios es el Dios verdadero, el Dios fiel que guarda la alianza y el amor por mil generaciones a los que lo aman y guardan sus mandamientos” (Dt 7, 9)

      Todos tenemos antepasados que ejercieron una influencia positiva y buena en nuestras vidas y ayudaron a conformar nuestro futuro. Recogemos tanto lo positivo como lo negativo. De acuerdo con las Escrituras, aquellos que entran en una relación amorosa con el Señor traen bendiciones a su línea familiar por mil generaciones. Estas bendiciones sobrepasan con mucho las maldiciones: ¡la gracia es más fuerte que la desgracia! En el Antiguo Testamento hay buenos ejemplos de personas santas que contribuyeron a que sus descendientes tuvieran grandes bendiciones: Abraham, Sara, Isaac, Jacob, David… En el Nuevo Testamento tenemos a Zacarías, Isabel, Cornelio, Pedro, Pablo… Todos eran gente corriente transformada por la gracia de Dios. Una vez transformados, influyeron en el curso de la historia.
       Del mismo modo, nosotros somos también personas normales que, por la gracia de Dios, podemos transformar el curso de la historia. Gracias a la vida del Espíritu en nosotros, llegamos a dar frutos abundantes, buenos y duraderos. Cuando el Espíritu Santo fluye en nuestra vida, podemos transformar lo ordinario en extraordinario. Es así como yo veo a mi abuela Rosalina, que ha dejado huella en la historia de mi familia. Me pregunto: ¿qué hizo? ¿cómo fue su vida? Y no puedo describir nada excepcional, heroico o fuera de lo normal. Llevó de una manera extraordinaria la vida cotidiana y sencilla en un pueblo de León. Creo, verdaderamente, que fue santa.
      Nuestra historia personal está enraizada en una historia de familias, a la cual no somos en absoluto ajenos, sino que formamos parte de ella. Hay una serie de rasgos físicos y psíquicos, hay inclinaciones, que no hemos elegido sino que hemos heredado: la tendencia a la negatividad, a la culpabilidad, al rencor… Además, en lo profundo de nosotros existen también experiencias familiares que nos han marcado. Incluso cosas que no recordamos ya, o que les ocurrieron a nuestros padres o abuelos y produjeron en ellos miedos, inseguridades, traumas… Todo esto constituye un “lote” que llevamos en nuestro ser.
       Es importante esta realidad intergeneracional que marca nuestra historia personal. Nuestra alma ha de abrirse a la luz de Jesús, que quiere entrar en un ámbito que nosotros no controlamos pero que afecta a nuestra vida espiritual. Sin ser conscientes de ello, podemos estar sufriendo fuertes ataduras, tristezas, situaciones de pecado… Veamos algunas pautas muy generales y sencillas que nos abran horizontes en este tema:

NADA HAY OCULTO que NO QUEDE al DESCUBIERTO (Mc 4, 22)
       El primer paso es no tener miedo a poner al descubierto acontecimientos y heridas del pasado. Nadie ha sido amado perfectamente. Todos vivimos una lucha espiritual que hunde sus raíces en nuestra historia. Y aquí podemos encontrar el origen del problema: ¿Por qué mis miedos? ¿Por qué no me siento perdonado, aunque me confieso y creo en el sacramento de la Reconciliación? ¿Por qué me paraliza el miedo a sentirme rechazado/a? ¿Por qué reacciono siempre con desconfianza o con ira? ¿Por qué me cuesta tanto manifestar mis sentimientos?

JESÚS SIEMPRE VIENE a SANAR (Mc 2, 17)
       Si miramos nuestro pasado y las cosas que no podemos cambiar, acabamos cayendo en la desesperanza… Jesús nos invita a mirarlo a Él -que no está limitado por el tiempo y el espacio- y a poner las situaciones del pasado bajo su mirada, a su luz, y bajo la intercesión de su Madre; a acudir a nuestros grupos de intercesión y pedir insistentemente por las áreas que sentimos que están afectadas por desamor -quizás desde varias generaciones- en nuestra familia.

La EUCARISTÍA, FUENTE de SANACIÓN (Jn 6, 51)
      Yo soy el Pan vivo bajado del cielo. Quien coma de este pan, vivirá para siempre” Toda la Eucaristía, desde la señal de la Cruz inicial al rito final, nos invita a entrar en la presencia de la Trinidad y a que nuestra vida se transforme en divina. El Rito Penitencial es esencial, porque nos llama a vivir en el perdón, sin el cual no hay camino de sanación. Es dejar marchar la dureza de corazón y aligerar los pesos de los males recibidos, así como estar más dispuestos a perdonar siempre. En este primer momento de la Eucaristía, haciendo presentes a nuestros antepasados, nuestra oración debe ser: “Te perdono por lo que hiciste y que me está afectando a mí hoy”. Presentamos todo tipo de mal que haya podido existir en nuestra familia: ocultismo, violencia, suicidio, abortos, adicciones, infidelidades, rencor, abandono, desamor, etc. También el mal que nosotros mismos hayamos causado. La Palabra de Dios proclamada, el Credo, las peticiones… todo ello es un cauce para abrirse a la sanación. En el Ofertorio debemos presentar, con el pan y el vino, nuestra vida; y con ella, nuestro árbol genealógico unido a la muerte y resurrección de Jesús. Llegamos así al culmen de la Consagración, donde pedimos que la Sangre de Cristo lave en mí y en mi familia todos los vínculos negativos. Terminamos con el Padre Nuestro, la oración después de la Paz, la Comunión… ¡Avivemos nuestra fe en la presencia sanadora de Jesucristo que, en la Eucaristía, sana y libera de todo mal!                                                                                     

La SANACIÓN es un PROCESO (Hb 1, 12)
       Dejemos a un lado todo lo que nos estorba y el pecado que nos enreda, y corramos con fortaleza la carrera que tenemos por delante.” La vida en el Espíritu es un proceso; también podríamos llamarle camino. De este modo se va labrando nuestra madurez humana y espiritual. El “paso a paso” es una manera de hacer de Dios, que se nos va revelando progresivamente. Así, si nos mantenemos firmes y perseverantes en el camino de la fe, sin desanimarnos porque no recibimos lo que pedimos en los tiempos marcados por nosotros, veremos la gloria de Dios y creceremos en santidad. El fin del proceso es la vida eterna.

NO somos ISLAS: nos acompañan hermanos (Gál 6, 2)
     Ayudaos mutuamente a llevar vuestras cargas y cumplid así la ley de Cristo”. Contamos con hermanos para hacer este camino. Es necesario emplear, en este camino de sanación, todo tipo de medios naturales: psicólogo, terapeuta, médico, amigo… Y, por supuesto, los medios sobrenaturales: nuestra comunidad parroquial, grupo de oración, equipo de intercesión, director espiritual, vida de oración, sacramentos, lectura espiritual. El Maligno aprovecha nuestro aislamiento para debilitarnos, mientras que Dios se hace fuerte a través de la Iglesia y los medios que en ella tenemos.                                                                                                                                                           
     Una de nuestras tareas como cristianos es ser intercesores para nuestras familias, canales a través de los cuales pueda pasar la sanación de Dios. ¡Ánimo, pues, en esta obra de poner, ante Jesús el Señor, los lastres de pecado que puedan venir a través de nuestro árbol genealógico! ¡Utilicemos las armas de Dios para combatir toda clase de mal: Cristo nos trae la victoria!
Montse de Javier