Comunidade Caná

Comunidad Católica de Alianza integrada por familias en el seno de la Renovación Carismática

A Palabra... en familia en Compostela
LECTURA pública e continuada da BIBLIA,
un libro de plena actualidade e decisivo para a Humanidade





A BIBLIA lida en público
por esposo e esposa, 
pais e fillos, irmáns, 
avos e netos, mulleres e homes
de diferentes eidos sociais: 
empresa, arte, espectáculo, política, 
confesións relixiosas, universidade,
deporte, youtubers, 
iconos mediáticos…




Inscríbete AQUÍ
Queremos, con esta xornada, poñer en valor a Palabra de Deus na vida cotiá, como lámpada que ilumina os pasos das nosas vidas e das vidas das nosas familias.
Durante toda a xornada, que dará comezo ás 11:00, realizaranse actividades lúdicas para nenos; lerase a Biblia en diferentes idiomas; poderase visitar unha exposición de Biblias; virán convidados famosos; e haberá algunha sorpresas máis… A clausura prevese ás 20:00.
É bo que a lectura da Biblia sexa cotiá nas nosas casas
Os crentes atopamos nos seus textos toda unha historia de proximidade de Deus, lembramos todo un camiño percorrido xunto a El… En definitiva, unha historia de amor persoal e, ao mesmo tempo, unha historia de amor compartida con todos os pobos da Humanidade.
Non existe unha idade mínima para a súa lectura. A gran cantidade de textos que existen na Biblia, permítennos escoller as historias adecuadas para cada momento e situación, despregándose ante nós a bondade de Deus, a súa voz escrita, a súa mensaxe chea de sabedoría.
Quen pode, entón, vir ler a Biblia o 28 de setembro?
    A Biblia non só poden lela os crentes, senón todo aquel que busca sempre algo máis. Todo aquel que sentíndose insatisfeito anhela atopar as verdades que lle permitan vivir feliz e en harmonía con toda a creación na que vive.
Poden vir familias enteiras. Poden vir curiosos, sós ou en compañía. Poden vir crentes que coñecen a Biblia. Cristiáns de todas as confesións. Ateos. Buscadores de algo máis… Todo aquel que considera a Biblia algo importante; ou todo o que, sen coñecer aínda se ler a Biblia merece a pena… queira atreverse a descubrir uns textos que poñen voz a Deus.
É necesario inscribirse desde a nosa páxina web e seleccionar en que franxa horaria quere un facer a lectura. Recibirá un email coa información necesaria para ese día. Todas as novidades deste evento iranse publicando en www.comunidadecana.org.


«El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado a evangelizar a los pobres, a proclamar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista; a poner en libertad a los oprimidos; a proclamar el año de gracia del Señor».

«Hoy se ha cumplido esta Escritura» (Lc 4, 18-19. 21b).



      En Comunidade Caná, el próximo curso vamos a vivir -por segunda vez- un acontecimiento extraordinario...  Ya lo vivimos por primera vez en el año 2008; y fue, sin duda alguna, el comienzo de una etapa de crecimiento y maduración para la Comunidad. Ahora nos encontramos a las puertas de nuestro segundo Capítulo General. La Comunidad ha cambiado, ha crecido, han sucedido muchas cosas, buenas y malas. Será un tiempo para fortalecernos, para seguir creciendo y, sobre todo, para seguir escuchando lo que Dios quiere de nosotros como Comunidad. Según la cita de Lucas, “somos ungidos del Señor” y ahí tenemos concretado a lo que se nos llama.

    Somos invitados a tener la disposición que tuvo María con el ángel, una disposición de escucha y de fe que la llevó a decir: “Hágase”.

    El tiempo capitular, en el que entramos como Comunidad, será un tiempo de escucha; será un tiempo de obediencia, de renovar la llamada a Caná; será un tiempo precioso para que nos hable la Palabra de Dios y abrirá un espacio para escuchar a cada hermano. La Comunidad entera se pondrá en actitud de escucha. De escucha, primeramente, a la Palabra de Dios; de escucha silenciosa a la voz del Espíritu Santo; y de escucha a todos los hermanos. Así, nuestra Alianza saldrá fortalecida para encontrar, dentro de la llamada primera, otras llamadas.

    En este tiempo del Espíritu Santo, nos dejaremos interpelar por Él. Será un tiempo de acoger nuevos Dones y Carismas; de vivir la Palabra en primera persona: «El Espíritu del Señor está sobre mí» «Hoy se ha cumplido esta Escritura». Nuestro Capítulo será: “El Año de Gracia del Señor”.

«Lo que yo te mando es que tengas valor y seas valiente. No tengas miedo ni te acobardes, que contigo está el Señor, tu Dios, en cualquier cosa que emprendas» (Js 1, 9).

Miguel Castaño, moderador del Capítulo
Elena Centeno, secretaria del Capítulo
«Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré» (Mt 11, 28)



De 26 al 28 de julio, nuestra Comunidad se retirará a la Abadía Cisterciense de San Isidro de Dueñas

    «Para ser buenos instrumentos del amor de Dios hay que evitar estar agotados, quemados, rendidos, agresivos, dispersos o cerrados. Debemos ser reposados, unificados, agradables, conscientes de las necesidades de nuestro cuerpo, de nuestro corazón y de nuestro espíritu. Jesús dice que no hay amor más grande que dar la vida. Pero no demos vidas agotadas, rendidas y llenas de agresividad; demos sobre todo unas vidas llenas de alegría». [Jean Vanier. La Comunidad lugar del perdón y de la fiesta]

      Estas palabras de Jean Vanier reflejan perfectamente los motivos que nos conducen a las familias de Caná a retirarnos, y lo hacemos queriendo dejar al Espíritu Santo que hable a nuestro espíritu; buscando escuchar lo que el Espíritu Santo nos quiere decir. Necesitamos oir a Cristo en su Palabra, que nos quiere Evangelizar, quiere poner la Buena Nueva, la unción, la libertad, la vista y soltar nuestros nudos que nos atan. Ahora nos toca ser: «Shemá, Israel», «escucha, Cana». Habla, Caná, «escucha, Caná».

Una noche única en el Holy Spirit Night. Con buena música, ambiente joven y sano en Santiago. Jóvenes y no tan jóvenes estaremos unidos para disfrutar de este día especial y buscando una esperanza para nuestra sociedad.

1º ENCUENTRO DIOCESANO de FAMILIAS y NOVIOS
Un día para vivir
La ALEGRÍA de SER FAMILIA 
21 de septiembre - Seminario Menor de Belvís

    Por iniciativa de D. Jesús Fernández, obispo auxiliar de Compostela, estamos preparando este ENCUENTRO. La Iglesia quiere estar cerca de todas las familias, tal y como son... Porque amar es más que sentir amor. Es acción. "Obras son amores y no buenas razones". El AMOR es una decisión, una determinación de la voluntad, una tarea de toda la vida en la que entregamos, día a día, la vida entera.

    Y también, de una manera particular, de los NOVIOS, de los enamorados... Enamorarse es fácil; lo valioso, lo realmente importante, es PERMANECER unidos: permanecer unidos y crecer en el amor.

   Queremos construir y consolidar en nuestra Archidiócesis un ESPACIO para novios, matrimonios y familias: estar y caminar con ellos, acompañarlos; ser una Iglesia más familiar, alegre y cotidiana.

    De 11:00 a 18:30: Acogida - Oración - Motivación (Obispo D. Jesús) - Grupos de compartir - Comida - Festival - Eucaristía (Arzobispo D. Julián). 


¡Venid todos!   ¡Os esperamos!






     "La llamada a ser comunidad es un don de Dios, que tal vez llega a la persona por sorpresa. Pero esta experiencia es frágil como una semilla plantada en la tierra. Hay que saber sacar las consecuencias de esta experiencia inicial y eliminar ciertos valores para elegir otros nuevos. Así, poco a poco, se orienta uno hacia una opción positiva y definitiva por la comunidad.
    Cuando hundimos nuestras raíces en tierra es cuando comenzamos a ver los frutos. Estar plantado en la tierra es comenzar a vivir con un nuevo sentido la misión. Surge una nueva capacidad de dar la vida, no en mí solo, sino en el cuerpo de la comunidad.
     Porque nuestros corazones son pobres y vacíos, ¡están disponibles! Dejamos sitio para recibir a nuestros hermanos.
    Porque nuestros corazones son pobres y vacíos, ¡están heridos! Dejamos que suba hacia Ti, el grito de nuestra sed.
     Y te damos gracias, Señor, por el camino de fecundidad que has elegido para nosotros.
   Seguimos diciendo "sí" a este camino. Creemos que es nuestra fecundidad, que tenemos que pasar por él para crecer en Ti."
[Jean Vanier]

   Los días 21, 22 y 23 de junio (2019) hemos tenido en Tirán nuestro último Encuentro de Comunidad del Curso Pastoral 18/19. Los Encuentros comunitarios son mensuales; normalmente, de fin de semana. En todos ellos hay oración, revisión de vida, formación, participación en la Eucaristía dominical y preparación de las acciones pastorales y de evangelización que lleva a cabo la Comunidad. Los niños y jóvenes se integran en las reuniones en momentos de oración, ayudando a los adultos en actividades domésticas u organizativas y realizando actividades formativas adecuadas a su edad.

   
La Comunidad acoge la singularidad de cada familia, creando unas relaciones fraternas, aprendiendo unos de otros en la oración y el compartir humano, espiritual y material, en la línea de las primeras comunidades cristianas (Hech 2). Cada familia de la Comunidad camina como Iglesia doméstica. Nuestro modelo es la Familia de Nazaret. Hacemos oración en familia al terminar el día: Rosario, Vísperas, lectura de la Biblia acorde con los tiempos litúrgicos...

    Cada familia se compromete a rezar por las otras familias de la Comunidad y a mantener una comunicación cercana, tanto los adultos como los jóvenes y los niños, a visitarnos unos a otros y compartir de cerca nuestras dificultades y alegrías, luces y sombras... Es motivo constante de nuestro compartir, en primer lugar, nuestra propia vida -para crecer espiritualmente y dar mayor gloria a Dios- y, en segundo lugar, nuestro servicio a la Iglesia.

    Todas las familias necesitamos un espacio de intimidad y un espacio de apertura a los otros. Es importante mantener estas distancias. Cada familia ha de ir haciendo su propio camino con el Señor: camino de amor y oración, acción y contemplación, vida familiar y vida de servicio a la Iglesia. Comunidade Caná es una comunidad de comunidades.

   Propiciamos la constante formación cristiana de todos los miembros de la Comunidad. Una formación bíblica, doctrinal y espiritual que va encaminada a servir a la Iglesia, fundamentalmente en el campo de la familia. Se cuida de modo especial el trato con los sacerdotes.

   Cuando así lo pide una familia, la Comunidad trata de potenciar, apoyar y ayudar la acción evangelizadora que está realizando en el lugar donde vive. La Comunidad va creando un estilo evangelizador propio que tiene como elementos principales la oración y el testimonio.


 

      El noviazgo es el tiempo en el cual los dos están llamados a realizar un trabajo compartido sobre el amor; un trabajo en profundidad. Se descubren poco a poco el uno al otro.  El hombre ‘aprende’ acerca de esta mujer, su novia; y la mujer ‘aprende’ acerca de este hombre, su novio. 
     Desde esta perspectiva -apuntada por el Papa Francisco- hemos preparado, en la Archidiócesis de Santiago de Compostela, un ITINERARIO para NOVIOS sin fecha de boda.
     Os presentamos 15 temas para ayudar a verificar vuestro amor. Un camino que tiene meta: 
https://itinerarionovioscompostela.blogspot.com 

   El ITINERARIO se desarrolla en ENCUENTROS MENSUALES: 
  • Parroquia de S. Fernando (SANTIAGO).
  • Parroquia de Santa María (PONTEVEDRA).
Estamos a tu disposición para informarte o aclararte más detalles 
Llámanos por Tf (986.313.795) o escríbenos (canacomunidade@gmail.com)


        La clave es el diálogo que estos temas, como etapas de un camino, pueden suscitar en los novios. Aportan luz para que los novios verifiquen su amor y puedan responder a la pregunta ¿cómo sé yo que es la mujer o el hombre de mi vida?


"Aprender a amar a alguien no es algo que se improvisa 
ni puede ser el objetivo de un breve curso 
previo a la celebración del matrimonio
(Amoris laetitia 208)


Residencia Mater Dei - Castellón
16 al 21 de agosto de 2019

El Encuentro de Verano es la principal cita anual de las Familias Invencibles, en donde conviven, se divierten, se forman y oran juntas las familias, en torno a Cristo Resucitado, junto con María, nuestra Madre y Maestra. 
En el Encuentro compartimos nuestras experiencias de vida familiar y vida de oración, todo ello en respuesta a la insistente llamada de S. Juan Pablo II en favor de la evangelización de las familias y desde las familias.

"Hoy quiero hospedarme en tu casa" (Lc 19, 5)
¡Jesús está vivo y es el Señor! 
Él quiere hacerse presente, de modo efectivo y afectivo, en la vida diaria y cotidiana de cada una de nuestras familias, estén como estén.

Nuestro ENCUENTRO de VERANO quiere ser:
--- Un retiro + unas vacaciones.
--- Un encuentro “distinto” con Dios y con los hermanos.
--- Una nueva relación entre padres e hijos con el Señor en medio.
--- Un semillero de vocaciones para la Iglesia del tercer milenio.


EVANGELIZACIÓN y concierto el martes 20 de agosto en Benicassim

P. Abel Pino, Fray Ameth Moreno, Rubén de Lis, Martiño Rodríguez-González,
Ysma y Angélica Azuaje, Roberto Vega, Jaime Vilarroig...
¡ Una gracia que no debes dejar pasar !
https://www.facebook.com/events/264458957823569/



INSCRIPCIÓN y más INFORMACIÓN 

http://familiasinvencibles-rcc.org



      Los miembros de Comunidade Caná tenemos un ENCUENTRO mensual de fin de semana. Además, en el caso de las familias que vivimos cerca, buscamos otros momentos para orar juntos y compartir... Le llamamos CASA de ORACIÓN: un ENCUENTRO de dos o tres horas en casa de alguna de las familias de la Comunidad. 




     "Se é un feito histórico que a Igrexa saíu do Cenáculo o día de Pentecoste,
 pódese dicir que, dalgún xeito, nunca o ten deixado
(Dominum et Vivificatem, 66)
.
     Pentecoste é a festa da colleita, tal e como a celebraba o pobo de Israel: as flores convértense en froitos. O noso froito é Xesucristo. No Cenáculo é onde Cristo institúe a Eucaristía, onde nos lava os pés, onde nos dá o mandamento novo do amor, onde a Igrexa -unida pola paz e a graza do Espírito, unida a María- lánzase sen medo a evanxelizar. “É o trampolín dende onde mirar ao mundo tan necesitado da tenrura de Deus” (F. Cerro). Cando a Igrexa vive no Cenáculo e se abre á acción do Señor e Dador de Vida, faise unha permanente primavera onde agroma a santidade.
     Pascua é condición precisa de Pentecoste. Xesús dixera: “Convenvos que eu me vaia...” (Xn 16, 7). A Pascua, di Raniero Cantalamessa, "é necesaria para o don do Espírito, porque este non podía vir mentres o home estivese baixo o dominio do pecado. Agora, coa morte e a resurrección de Cristo queda destruído o corpo de pecado (Rm 6, 6)".
     S. Xoán XXIII, na convocatoria oficial do Concilio Vaticano II, oraba así: “Renova no noso tempo os prodixios dun novo Pentecoste, e concede que a Santa Igrexa, reunida en unánime e intensa oración en torno a María, Nai de Xesús, e guiada por Pedro, propague o reino do Salvador divino, que é reino de verdade, de xustiza, de amor e de paz" (Humanae Salutis, 21).
     "A Igrexa é un Pentecoste permanente (J. Ratzinger). O Espírito Santo é a súa alma. Inspirada por El, fala a linguaxe do amor; a linguaxe que todo o mundo entende e que, cando a falamos os cristiáns, xera nova vida. De tal xeito que a vinda do Espírito non se limita á comunidade eclesial, senón que, por medio dela, chega a toda a humanidade; e, polo Espírito, a Igrexa -a imitación de María- faise nai e evanxelizadora de todos os pobos.
    Cómpre que, no corazón da Igrexa de Compostela, avivemos o lume do Espírito. Porque Pentecoste non é calquera cousa. Estamos no tempo dos soños, das visións… e do cumprimento das promesas de Deus. Tempo de que o Espírito faga novas marabillas: inesperadas, desconcertantes, desestabilizadoras… Marabillas de comuñón. En ti, en min. A impresionante marabilla de deixar a Deus ser Deus!
    “Na mañá de Pentecoste, María presidiu coa súa oración o comezo da evanxelización baixo o influxo do Espírito Santo. Sexa ela a Estrela da Evanxelización sempre renovada que a Igrexa, dócil ao mandato do Señor, debe promover e realizar nestes tempos difíciles e cheos de esperanza” (Paulo VI. Evangelii Nuntiandi, 82).

 . . . . .Así que... veña, ímoslle botar leña ao lume do Espírito!

“En aquel momento se acercaron a Jesús los discípulos y le dijeron: «¿Quién es, pues, el mayor en el Reino de los Cielos?» Él llamó a un niño, le puso en medio de ellos y dijo: «Yo os aseguro: si no cambiáis y os hacéis como los niños, no entraréis en el Reino de los Cielos»” (Mt 18, 1-4).

    Esta vez, convertirse sí que significa volver atrás, ¡a cuándo eras un niño! El mismo verbo utilizado, strefo, indica invertir el sentido de la marcha. Esta es la conversión de quien ya ha entrado al Reino, ha creído en el Evangelio y lleva tiempo al servicio de Cristo. Es nuestra conversión, la de los que llevamos años, tal vez desde el principio, en la Renovación Carismática. ¿Qué sucedió a los apóstoles? ¿Qué es lo que supone la discusión sobre quién es el más grande? Que la preocupación mayor ya no es el reino, sino el propio puesto en él, el propio yo. Cada uno de ellos tenía algún derecho para aspirar a ser el más grande: Pedro había recibido la promesa del primado, Judas la bolsa del dinero, Mateo podía decir que él había renunciado a más que los otros, Andrés que había sido el primero en seguirlo, y Juan que habían estado con él en el Tabor… Los frutos de esta situación son evidentes: rivalidad, sospechas, enfrentamientos, frustración.

  Volverse niños, para los apóstoles, significaba volver a cómo eran en el momento de la llamada a la orilla del lago o en el mostrador de los impuestos: sin pretensiones, sin derechos, sin enfrentamientos entre ellos, sin envidias, sin rivalidad. Ricos sólo en una promesa (“Os haré pescadores de hombres”) y en una presencia, la de Jesús. Volver al tiempo en el que todavía eran compañeros de aventura, no competidores por el primer puesto. También para nosotros volverse niños significa regresar al momento en el que tuvimos por primera vez una experiencia personal del Espíritu Santo y descubrimos lo que significa vivir en el Señorío de Cristo. Cuando decíamos: “¡Jesús solo basta!” y lo creíamos.

  Me impresiona el ejemplo del apóstol Pablo descrito en Filipenses 3. Descubierto Jesús como su Señor, él considera todo su glorioso pasado una pérdida, una basura, a fin de ganar a Cristo y revestirse de la justicia que deriva de la fe en él. Pero un poco más adelante sale con esta afirmación: “Yo, hermanos, no creo haberlo alcanzado todavía. Pero una cosa hago: olvido lo que dejé atrás y me lanzo a lo que está por delante” (Fil 3, 13). ¿Qué pasado? Ya no el del fariseo, sino el del apóstol. Él ha intuido el peligro que corría de encontrarse con una nueva “ganancia”, una nueva “justicia” toda suya, derivada de lo que había hecho al servicio de Cristo. Él anula todo con esta decisión: “Me olvido del pasado me lanzo hacia el futuro”.

 ¿Cómo no ver en todo esto una lección preciosa para nosotros en la Renovación Carismática Católica? Uno de los muchos eslóganes que circulaban en los primeros años de la Renovación – una especie de grito de batalla – era: “¡Devolved el poder a Dios!”. Quizá se inspiraba en el versículo del salmo 68, 35 “Reconoced el poder de Dios” que en  la Vulgata se tradujo con “Restituid (reddite) el poder a Dios”. Durante mucho tiempo he considerado esas palabras como la mejor manera de describir la novedad de la Renovación Carismática. La diferencia es que por un tiempo pensé que el grito estaba dirigido al resto de la Iglesia y nosotros éramos los que estábamos encargados de hacerlo resonar; ahora pienso que está dirigido a nosotros que, quizás sin darnos cuenta, nos hemos apropiado en parte del poder que le pertenece a Dios.

    En vista de un nuevo comienzo de la corriente de gracia de la Renovación Carismática, es necesario “vaciar los bolsillos”, empezar de cero, repetir con una profunda convicción las palabras sugeridas por el mismo Jesús: “Somos siervos inútiles; hemos hecho lo que debíamos hacer” (Lc 17, 10). Hacer nuestro el propósito del Apóstol: “olvido lo que dejé atrás y me lanzo a lo que está por delante”. Imitemos a los “veinticuatro ancianos” del Apocalipsis que “arrojan sus coronas delante del trono diciendo: ‘Eres digno, Señor y Dios nuestro, de recibir la gloria, el honor y el poder’” (Ap 4,10-11). Sigue siendo actual la palabra de Dios dirigida a Isaías: “Pues, he aquí que yo lo renuevo: ya está en marcha, ¿no lo reconocéis?” (Is 43, 19). Bienaventurados nosotros si permitimos a Dios renovar lo que tiene en mente en este momento para nosotros y para la Iglesia.

   Mi sugerencia para la cadena de oración: repetir muchas veces durante el día una de las invocaciones dirigidas al Espíritu Santo en la secuencia de Pentecostés, aquella que cada uno siente que responde mejor a su necesidad:
Riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo,
lava las manchas, 
infunde calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.
P. Raniero Cantalamessa O.F.M Cap.
Asistente eclesiástico de CHARIS

      Desde el primer Pentecostés, la Iglesia existe para evangelizar. Así fue la noche del fuego, del agua y del viento en Compostela, preparada por el Grupo “Veni Creátor” (RCCE).
      El atrio de San Fructuoso se llenó de gente. “De toda raza, lengua, pueblo y nación…” Había, entre otros, peregrinos y turistas; misioneros, religiosas y sacerdotes católicos; familias de “Comunidade Caná”; fieles de la Parroquia; familias y jóvenes evangélicos; familias de la Fraternidad católica de “Familias Invencibles”; misioneros de “Juventud con una misión” (JCUM); la Comunidad cristiana “Buenas Noticias” de Santiago, representada por su Pastor y otros hermanos y hermanas; hermanos y hermanas de los Grupos de Oración (RCCE) de Boiro, Pontevedra, Moaña y Santiago…
      De repente, se produjo desde el cielo un estruendo, como de viento que soplaba fuertemente y llenó todo aquel lugar” (Hch 2, 2). Y escuchamos: ¡Abramos paso en nuestros corazones para que pueda pasearse en ellos el Espíritu Santo! ¿Quién es insustituible en la Iglesia? ¡El Espíritu Santo! ¿Quién es el único Señor? ¡Jesús! Entonces digamos, hermanos y hermanas: ¡Jesús es el Señor! Alabemos a Jesús, aclamemos con fuerza al Espíritu Santo. ¡Ven, Espíritu Santo!
     Hombres y mujeres de todo lugar: de Alemania a Cee, de Madrid a Bogotá. De toda edad: de dos gemelos de meses a octogenarios. Expectantes ante aquel pequeño Cenáculo. En comunión con nuestros hermanos de distintas expresiones carismáticas de todo el mundo, reunidos con el Papa en Roma, celebrando el comienzo de un tiempo nuevo. El tiempo del Charis. El tiempo de la Gracia.
    Católicos y evangélicos juntos, como hijos de un mismo Padre, como hermanos amados del Hijo, vivificados y renovados por el Espíritu, unidos para orar, alabar, adorar…  y gozarnos en libertad de los hijos de Dios; “porque ninguna condena pesa ya para los que están en Cristo Jesús, pues la ley que da vida en él me ha librado de la ley del pecado y de la muerte” (Rom 8, 1-2).
    ¡Ha venido el Espíritu Santo! ¿A qué? A mostrarnos que Él es el único que tiene el poder para cambiar nuestros corazones. Nos dice el Espíritu Santo: ¿Y si volvemos a empezar? ¿Y si te hago de nuevo? Entramos en el Cenáculo de San Fructuoso como discípulos inseguros y temerosos, y salimos como Apóstoles que anuncian la Buena Nueva al mundo: ¡Cristo, vivo y resucitado!
    Luis Bermúdez, Inma Tamayo, Alfonso Cherene, Montse de Javier y Miguel Castaño han proclamado la Palabra, han predicado, han intercedido y clamado al Señor, poniendo voz a todo un pueblo: muestra preciosa de la diversidad reconciliada que pide nuestro Papa Francisco. Un ministerio de música formado por católicos y evangélicos: jóvenes, niños y mayores.
    El sacerdote salesiano Eugenio González, ayudado por el seminarista Santi Núñez, ha expuesto solemnemente a Jesús Eucaristía y lo ha paseado por en medio de su Pueblo. Otro sacerdote, Domingo Ramiro Canabal Castro, que ha sido misionero en Vietnam y cumplía 82 años, estuvo acogiéndonos en el Sacramento de la Reconciliación durante toda la Vigilia.
    “La Iglesia que nace en Pentecostés es una comunidad que suscita estupor porque, con la fuerza que le viene de Dios, anuncia un mensaje nuevo -la Resurrección de Cristo- con un lenguaje nuevo -el universal del amor-. Un anuncio nuevo: Cristo está vivo, ha resucitado. Un lenguaje nuevo: el lenguaje del amor” (Papa Francisco).
     Al fondo del templo, nuestro Obispo D. Jesús Fernández, orando y contemplando. "Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación" (Mc 16, 15). Y el mundo entero...  viene a Santiago. Lo acabamos de ver en San Fructuoso. ¡Llenaos de gozo y asombro, porque algo nuevo comienza entre nosotros!

Javier de Montse - Comunidade Caná


El canto nuevo 
 "¡Sed vosotros mismos el canto que vais a cantar!" (S. Agustín)

El canto en nuestras asambleas cristianas, tan lleno de riquezas, carecería de valor y de consistencia si no estuviese animado por el cántico interior del corazón del cual es expresión y donde tiene su fuente. El culto agradable a Dios brota del corazón. El canto en espíritu y en verdad enlaza la oración con la vida. Nuestra música es para expresar el Amor con todo el corazón y con toda el alma.

Además del canto expresado por nuestros labios, existe un cántico interior que resuena en lo profundo del corazón humano. "Sin voz también es posible cantar, con tal de que resuene interiormente el espíritu. Pues cantamos no para los hombres sino para Dios, que puede escuchar nuestros corazones y penetrar en la intimidad de nuestra alma" (S. Juan Crisóstomo). El cántico interior no está en oposición con el canto vocal; al contrario, es el alma y el verdadero contenido de éste. "¡ Alabemos al Señor nuestro Dios no solamente con la voz, sino también con el corazón... La voz que va dirigida a los hombres es el sonido; la voz para Dios es el afecto" (S. Agustín).

En la liturgia, el canto exterior calla a menudo para la proclamación de la Palabra, para las oraciones y para el silencio sagrado; pero el cántico interior no debe cesar jamás. En concreto, en el salmo responsorial el/la salmista nos pone la Palabra de Dios en los oídos y en los labios; la escuchamos y participamos con la antífona. Mientras el oído escucha al salmista, el corazón debe continuar cantando internamente.



La terminación de la asamblea y de sus cantos no debe hacer callar ese cántico interior. Pues no basta con cantar las alabanzas de Dios; hace falta la vida. San Agustín nos dice: "Sed vosotros mismos el canto que vais a cantar". "Os exhorto, hermanos, a alabar a Dios. Pero alabad con todo lo que sois, es decir, que no sólo alabe a Dios vuestra lengua y vuestra voz, sino también vuestra conciencia, vuestra vida, vuestras obras... Por tanto, hermanos, no os preocupéis simplemente de la voz cuando alabáis a Dios; alabadle totalmente: que cante la voz, que cante la vida, que canten las obras". "¿Quieres que la alabanza resulte agradable a tu Dios? No juntes al buen canto la estridencia de tus malas costumbres. Los que alabáis, ¡vivid bien!. La alabanza de los impíos ofende a Dios. El se fija más en tu vida que en el sonido de tu voz".

El canto de la vida ha de unirse al canto de los labios. No sólo para que de ese modo sea la alabanza de toda la persona, sino para que se pueda experimentar verdaderamente aquello que se dice en el canto. De nuevo nos enseña Agustín : "No podréis experimentar qué verdadero es lo que cantáis si no empezáis a obrar lo que cantáis. Empezad a obrar y veréis lo que estoy diciendo. Entonces fluyen las lágrimas a cada palabra. Entonces se canta el salmo y el corazón hace lo que se canta en el salmo. . Porque los oídos de Dios atienden al corazón del hombre. Muchos son atendidos estando sus bocas en silencio y otros muchos no son escuchados a pesar de sus grandes clamores".

La Palabra de Dios cantada continúa presente en la vida del cristiano. Si el cántico interior no se apaga, los cantos seguirán resonando fuera de los muros de las iglesias como un eco vivo y una prolongación espiritual de nuestra oración en nuestras vidas.

Más enseñanzas para el Ministerio de Música en el libro "El Espíritu Santo en clave de sol"



Un TIEMPO NUEVO para la Renovación Carismática

        Bendecimos al Señor porque la Renovación Carismática está viviendo un kairós. Un momento crucial. La acción lúcida y decidida del Papa Francisco ha dado lugar al CHARIS: comienza un tiempo nuevo en España. También en Galicia. El Espíritu de Dios se mueve con fuerza, venciendo la parálisis, los miedos, la rigidez... Se van abriendo rendijas por las que se cuela la gracia: promover el bautismo en el Espíritu, el ejercicio de los carismas y la dimensión ecuménica de la Renovación Carismática sirviendo a la unidad de los cristianos; fomentar la comunión de corazón y de acción entre diferentes realidades dentro de nuestra gran familia carismática. En Galicia nos reconocemos -al menos- cuatro, dentro de esta corriente de gracia: una Asociación de Grupos de Oración (RCCE), una Fraternidad (Familias Invencibles) y dos Comunidades de Alianza (Comunidad Madre de Dios y Comunidade Caná).
       Siguiendo las indicaciones del Papa Francisco, es ahora el momento de que -como CORRIENTE de GRACIA compuesta por diferentes expresiones que el Espíritu va suscitando- estrechemos nuestros vínculos para anunciar el Evangelio y servir a la Iglesia desde una mayor COMUNIÓN.
        Es necesario clamar y pedir al Señor su bendición, su sabiduría, su unción. Sus profetas y servidores para este TIEMPO NUEVO... ¡Abrámonos a la acción del Espíritu Creador! Y es que "las cosas viejas pasaron; he aquí que todo es hecho nuevo" (1Cor 5, 17); "no recordéis las cosas anteriores ni consideréis las cosas del pasado" (Is 43, 18). La Vida en el Espíritu es nueva e imprevisible. Siempre más adelante... ¡Vayamos tras el Espíritu!: Mirar el horizonte Salir de nuestro miedo > Ser más familia > "Extender la tienda" (Is 54, 2).
Unidos en oración por un nuevo Pentecostés 
¡Ven, Espíritu Santo! 




Al Nombre de JESÚS, toda rodilla se doble
Enseñanza de Montse en la 1ª ASAMBLEA DIOCESANA de la Renovación Carismática de Compostela,
 en la Parroquia de S. Xoán Bautista de Carballo el 22 de septiembre de 2001

    Pablo, hacia el año 56, prisionero en Éfeso, escribe a la comunidad de Filipos una de sus cartas más familiares y cordiales. La parte central de la carta es este  Himno  a  Jesucristo. El objetivo de Pablo es urgir a los filipenses a que se comporten como Cristo.
“Tened entre vosotros los sentimientos propios de Cristo Jesús.
Él, a pesar de su condición divina,
no hizo alarde de su categoría de Dios;
al contrario, se despojó de su rango
y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos.
Y así, actuando como un hombre cualquiera,
se rebajó hasta someterse incluso a la muerte,
y una muerte de cruz.
Por eso Dios lo levantó sobre todo
y le concedió el “Nombre-sobre-todo-nombre”;
de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble
en el cielo, en la tierra, en el abismo,
y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor
para gloria de Dios Padre."
(Fil 2,5-11)  

Uno de los primeros cantos que yo oí en el año 76 en Santiago de Compostela, cuando conocí la R.C. y que me ayudó a entrar en este trato de amor con Jesús, nuestro Salvador, era: “El Señor, el Señor, resucitado de la muerte y es Señor... Mi Señor, mi Señor ... ”
Aquello -que era una primera experiencia de oración- fue afianzándose en estos años en la R.C.. Tuvo que llegar otro momento marcado por una mayor adhesión a Jesús y sus sentimientos; fue al año 93 :
  • Abril : lectura del libro “La vida en el Señorío de Cristo” (R. Cantalamesa)
  • Julio: enseñanzas de Cantalamesa sobre la humildad, la obediencia, la Iglesia.
  • Septiembre: Encuentro Internacional de Líderes en Asís.
Cristo se ha ido haciendo presente en nuestras vidas. Cristo es el fundamento de nuestra fe. ¡Su Persona! 
Así como, en esta carta, la parte central es el himno a Jesucristo, también en nuestra vida el centro es Cristo, el Dueño y Señor. Él quiere que nos tomemos en serio  nuestra relación con Él. Cada uno de nosotros tiene una historia con el Señor, historia de salvación...  ¡Debemos meditarla, escribirla, saberla de memoria, contarla!. ¡Es el mismo Cristo actuando en nuestras vidas!. Es el mismo Cristo que nos va llevando a través del Espíritu Santo a una intimidad (= mayor conocimiento) con Él.
En esta mañana, Cristo, nacido de una mujer, que vino al mundo para mi salvación y la tuya, quiere hablarnos. Que no nos pase como dice un himno de la hora intermedia:
“Perdóname Señor si no te tengo dentro,
si no sé amar nuestro mortal encuentro,
si no estoy preparado a tu llegada”.
Dios viene y nos llena en la medida de nuestro deseo.
        San Anselmo: “Ea, hombrecillo, deja un momento tus ocupaciones habituales; entra un instante en ti mismo, lejos del tumulto de tus pensamientos. Arroja fuera de ti las preocupaciones agobiantes; aparta de ti tus inquietudes trabajosas. Dedícate algún rato a Dios y descansa siquiera un momento en su presencia. Entra en el aposento de tu alma; excluye todo; excepto Dios y lo que pueda ayudarte para buscarle; y así, cerradas todas las puertas, ve en pos de Él. Di, pues, alma mía, di a Dios: “Busco tu rostro, Señor, anhelo ver tu rostro”.

1º) LA HUMILDAD DE DIOS
La humildad no está en ser pequeños. No está en sentirse pequeños. No está en decirse o proclamarse pequeños. Está en hacerse pequeños. Es la disposición de corazón de descender, de hacerse pequeño y de servir a los demás por amor, excluyendo otros motivos.
Dios le hace (a Jesús) “pecado” por nosotros. “Quien no conoció pecado, se hizo pecado por nosotros, para que viniésemos a ser justicia de Dios en Él”  (2Cor 5, 21).                        “Tanto amó Dios al mundo que envió a su Hijo al mundo, no para condenar al mundo sino para que el mundo se salve por Él”. “El que me ama, se mantendrá fiel a mis palabras. Mi Padre lo amará, y mi Padre y yo vendremos a él y viviremos en él”.

Esta obra que Dios quiere hacer en nosotros se realiza a través de nuestra relación con Él : la oración. Nada hay sin vida de oración. Él trabaja en lo escondido de nuestro corazón. Él trabaja en lo secreto, en lo pequeño, en lo que no cuenta. Él modela nuestro corazón en la intimidad.
¿Tenemos intimidad con Jesús? ¿Lo buscamos?.¿Hay en nuestra oración un trato de enamorados? El trato que tenían los santos, que se iban transformando hasta tener los sentimientos de Jesús.

Todo nace de la oración, de la pobreza, del escondimiento, de la humildad, de la nada. Éste es el ejemplo de Jesús: pasó 30 años siendo uno de tantos. Es el ejemplo de los santos. Esto lo sabía muy bien la Madre Teresa y lo hizo suyo:
“ El fruto del silencio es la oración,
el fruto de la oración es la fe,
el fruto de la fe es el amor,
el fruto del amor es el servicio,
el fruto del servicio es la paz ”.

De la oración nos habla también el Papa en la última carta apostólica que nos ha escrito a todos nosotros, los fieles del tercer milenio y que se titula “EL NUEVO MILENIO”. El nos dice: “Sólo la experiencia del silencio y la oración ofrece el horizonte adecuado en el que puede madurar y desarrollarse el conocimiento más auténtico, fiel y coherente, de aquel misterio, que tiene su expresión culminante en la solemne proclamación del evangelista Juan: “Y la Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad” (Jn, 1,14)” (Nº 20)

 Nuestra sociedad moderna está empeñada en que el hombre escape de sí mismo, huya, no entre en la intimidad de su corazón, no se conozca a sí mismo. Está empeñada en el camino de la superficialidad, la frivolidad, la ociosidad, la apariencia. Está ofuscada en dos caminos “el tener” y el “hacer”. Dios quiere trabajar  “el ser”. “Pero Dios mira el corazón”.

Jr 18,1-6. En casa del alfarero: “Bajé a casa del alfarero y lo encontré trabajando en el torno”. .. “Como está la arcilla en manos del alfarero, así estáis vosotros en mis manos...”. Si nuestro corazón no es manso y humilde como el de Jesús es por falta de conversión y oración: de ponernos de rodillas delante del que fue exaltado por ser humilde (Salvatore Martínez).
Y el Papa nos dice nuevamente, en el nº 33. “Sí, queridos hermanos y hermanas, nuestras comunidades cristianas tienen que llegar a ser auténticas escuelas de oración  donde el encuentro con Cristo no se exprese solamente en petición de ayuda, sino también en acción de gracias, alabanza, adoración, contemplación, escucha ...”.

2º) LA CRUZ, VICTORIA DE DIOS
1Pe, 2,21-25
“Cristo sufrió por vosotros, dejándoos un ejemplo para que sigáis sus huellas. Él no cometió pecado, ni se halló engaño en su boca; injuriado no devolvía la injurias; sufría sin amenazar, confiando en Dios, que juzga con justicia. El cargó con nuestros pecados, llevándolos en su cuerpo hasta el madero, para que, muertos al pecado, vivamos por la salvación. Habéis sanado a costa de sus heridas, pues erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al que es vuestro pastor y guardián”.

“Tengo vida, tengo dueño, soy querido”
Jesús, con su vida, que culminó en  su pasión y muerte, nos indicó  el camino para subir al Cielo: fue el primero en recorrer el camino del Calvario. No escogió otros caminos para llevar a cabo su obra. Nosotros también tenemos que llevar la cruz. La cruz tiene muchos nombres; la reconocemos en seguida en nuestras vidas: porque duele; porque queremos que pase; porque tendemos a huir de ella; porque nunca nos gusta la cruz que nos tocó vivir.
El sufrimiento humano sólo encuentra explicación en Cristo y respuesta en Cristo. Uno de los frutos de la cruz: VIVIR EL MOMENTO PRESENTE.

 Vino a la tierra, curó a los enfermos, predicó la Buena Nueva, fundó la Iglesia... pero sobre todo vivió para su “hora”, cuando, levantado en la cruz, atrajo a todos hacia él; en aquella “hora” realizó su obra.
También nosotros, como Jesús, debemos seguir sus huellas y vivir para nuestra “hora”. Debemos vivir esperándola, sabiendo que somos ciudadanos del cielo. Y ofrecer esa hora ya desde este momento por los fines que Dios nos ha confiado.
Ésta es la experiencia de los santos: desean llegar pronto al cielo. Lo dice S. Pablo en esta misma carta (Fil 1, 21) :  “Porque para mí la vida es Cristo y morir significa una ganancia. Pero si continuar viviendo en este mundo va a suponer un trabajo provechoso, no sabría que elegir. Por una parte, deseo la muerte para estar con Cristo, que es con mucho lo mejor; por otra, seguir viviendo en este mundo es más necesario para vosotros.”

3º) DIOS DA LA VICTORIA A LOS HUMILDES
Esta verdad se realiza de manera admirable en Cristo. “Dios lo exaltó”.
Pedro, el día de Pentecostés, es el primero en proclamarlo:
“Jesús de Nazaret realizó prodigios y señales en medio de vosotros, como bien sabéis. Dios lo entregó conforme al plan previsto y determinado, pero vosotros, lo crucificasteis. Sin embargo, Dios lo RESUCITÓ, rompiendo las ataduras de la muerte, pues era imposible que ésta lo retuviera en su poder.
Así pues, que todos tengan la certeza de que Dios ha constituido SEÑOR Y MESÍAS a este Jesús, a quien vosotros crucificasteis.
- ¿Qué tenemos que hacer?
- Arrepentíos y bautizaos.
 Y con otras muchas palabras los animaba y exhortaba, diciendo: “Poneos a salvo de esta generación perversa”.  

4º) QUE EL PECADO NO TENGA DOMINIO SOBRE VOSOTROS
Para esto es necesario seguir unos pasos que nos marcan los Santos Padres de la Iglesia:
  • Reconocer el pecado (adormecimiento de las conciencias y anestesia espiritual en nuestro mundo moderno)
  • Arrepentirse del pecado.
  • Determinación de romper con el pecado. 
  • Destruir el cuerpo del pecado (sacramento) La sangre de Jesús nos limpia de todo pecado. “Sólo Dios puede perdonar los pecados”.
  • Nosotros colaboramos en la destrucción del pecado de dos formas: el sufrimiento y la alabanza. “Por tanto, dado que el Mesías sufrió en su carne mortal, armaos también vosotros del mismo principio: que uno que ha sufrido en su carne ha roto con el pecado” (1 Pe, 4-1).
1.-  ALABANZA (don de la R.C.)
2.- SUFRIMIENTO “En tus manos encomiendo mi Espíritu”. 
Si unimos nuestro dolor al de Jesús,  entraremos en el misterio de la cruz, no huimos del dolor, sino que lo acogemos en nuestro corazón y nace en nosotros una nueva criatura, la que es capaz de olvidarse de si misma y darse a los demás.

“Acuérdate de Jesucristo, 
resucitado de entre los muertos,
nacido del linaje de David.
Es doctrina segura.
Si morimos con Él, viviremos con Él.
Si sufrimos con Él, reinaremos con Él.
Si lo negamos, también Él nos negará.
Si somos infieles, Él permanece fiel,
porque no puede negarse a sí mismo”.
2Tim 2, 8-13

5º)  DECLARAD MI NOMBRE ANTE LOS HOMBRES
Mt. 10, 26-32
"Así pues, no les tengáis miedo. Lo que yo os digo en la oscuridad, decidlo a la luz; lo que escucháis al oído, proclamadlo desde las azoteas. No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden quitar la vida; temed más bien al que puede destruir al hombre entero en el fuego eterno.
¿No se venden un par de pájaros por muy poco dinero? Y sin embargo ni uno de ellos cae en tierra sin que lo permita vuestro Padre.
En cuanto a vosotros, hasta los cabellos de vuestra cabeza están contados. No temáis, vosotros valéis más que todos los pájaros.
Si alguno se declara a Mi favor delante de los hombres, Yo también me declararé a su favor delante de mi Padre celestial; pero a quien Me niegue delante de los hombres, Yo también lo negaré delante de mi Padre celestial."

Llegará un tiempo que el mundo solo leerá un Evangelio : La vida de los cristianos. Ésta es la manera en que Cristo quiere que lo declaremos ante el mundo: con el amor recíproco, con el amor que no excluye ni a los enemigos.