Comunidade Caná

Comunidad Católica de Alianza integrada por familias en el seno de la Renovación Carismática


       Celebraremos nuestro Encuentro de Comunidad del 18 al 21 de abril. Comenzamos el Jueves Santo por la mañana y terminamos el Domingo de Resurrección por la tarde.

                    Nos acompañará el P. Abel Pino, misionero claretiano en Vigo 
Serviremos en la parroquia de La Virgen del Camino (Pontevedra)

    Una vez más, vivimos en comunidad la muerte y resurrección de Cristo. Una experiencia que muchos anhelan... y que te cambia la vida. Una nueva oportunidad de encontrarnos con Jesús el Señor, igual que le sucedió a Saulo y pasó a llamarse Pablo. Después de estrenar esta nueva vida, pudo decir: "Con su muerte venció el pecado, con su muerte venció la muerte. Feliz culpa la tuya, Adán, que nos mereció tal Redentor. Feliz tú, Abraham, que creíste. Ahora adoramos al Hijo que Dios nos prometió".

       ¡Oramos pidiéndole a Dios un deseo ardiente de vivir en Pascua!








   “Fragancia de Comunión” es, antes que nada, una expresión descriptiva del Santo Sacrifico de la Misa. Nos dice S. Agustín en sus comentarios al salmo 140 (“Suba mi oración como incienso en su presencia, como ofrenda de la tarde…”): “La ofrenda de la tarde fue la pasión del Señor, la víctima saludable. No hay nada más agradable que este aroma del Señor; ¡que todos los creyentes huelan así!”
     “Somos el buen olor de Cristo” (2 Cor 2, 15). Pablo contempla la acción evangelizadora como un difundir por el mundo entero el buen olor del conocimiento de Aquél cuyo nombre es “ungüento derramado”. En el fondo de esta imagen late la convicción del inmenso atractivo de Cristo y de su amor, “que excede todo conocimiento” (Col 3, 19). Pero el Apóstol era consciente de que el Evangelio no podía ser testimoniado eficazmente de manera individual. Sólo una comunidad transfigurada por Cristo se constituía en signo creíble del Evangelio. Jesús había proclamado: “Vosotros sois la luz del mundo” (Mt 5, 14-16). “Vosotros” quiere decir la comunidad cristiana, la Iglesia. Pablo exhorta a sus discípulos a vivir como “hijos de la luz” (Ef 5, 8; 1 Tes 5, 4); los que antes eran “tinieblas” ahora son “luz en el Señor”.
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.    En Fil 2, 14-16 se presenta esta vida nueva, este vivir como hijos de la luz, en conexión directa con la evangelización. “En medio de una generación tortuosa y perversa”, Pablo exhorta a los Filipenses a ser “irreprochables e inocentes, hijos de Dios sin tacha”; de ese modo brillarán “como antorchas en el mundo” (Fil 2, 15) y presentarán a ese mundo corrompido “la Palabra de vida”. Con su vida santa, la comunidad cristiana presenta eficazmente la Palabra creadora de vida.
     Pablo insiste en la caridad como resumen de la ley (Rom 13, 8-10): es el amor -especialmente el amor al enemigo- la única fuerza capaz de cambiar el mundo. El mal sólo puede ser vencido con el bien (Rom 12, 14-21). Una comunidad unida en el amor es signo elocuente de Cristo.
. . He aquí, pues, la mejor “imagen corporativa” de nuestra Iglesia: “Fragancia de Comunión”. Tal y como relatan las actas del Martirio de S. Policarpo, quemado vivo en el s. II, de quien hoy hacemos memoria: “Finalmente, nos embriagó un olor exquisito como si se estuviera quemando incienso o algún otro preciado aroma”.
Javier R, Comunidade Caná



     “En aquel tiempo Jesús iba hacia Jerusalén, marchando a la cabeza”. El de Jesús es un camino que sólo podrán recorrer con ramos de fiesta quienes hayan visto las obras de Dios. Los discípulos de Jesús “se pusieron a alabar a Dios por todos los milagros que habían visto”. Jesús marcha a la cabeza, va delante, y los discípulos, en aquel hombre que los precede, ven, entera y asombrosa, una historia de gracia de la que han sido testigos, un ayer de gozos inesperados, de luz en ojos ciegos, de palabras en lenguas trabadas, de sonidos estrenados en oídos cerrados, de pureza en la lepra, de mesa de Dios para hijos perdidos y pecadores perdonados.
   Los discípulos dicen: “¡Bendito el que viene como rey, en nombre del Señor!”; lo dicen mirando a quien los precede; lo dicen recordando lo que han vivido con él.
    Hoy también tú, comunidad creyente, te sumas a la masa de los discípulos, aclamas con ellos a tu Señor, gozas mirando al que te precede, porque recuerdas lo que has vivido con él: recuerdas la claridad de su luz en los ojos de tus hijos el día de su bautismo, el milagro de la palabra haciéndose revelación en tus oídos, bendición en tu lengua, jubileo en tu corazón; recuerdas la abundancia de la mesa a la que fuiste invitada por él, y en la que comiste con el Señor el pan de la vida, el vino de la salvación; recuerdas su vida entregada para tu vida, recuerdas su resurrección gloriosa, que es fundamento y certeza de tu resurrección; recuerdas y aclamas: “¡Bendito el que viene como rey, en nombre del Señor! ¡Paz en el cielo y gloria en lo alto!” 
    Tú sabes, Iglesia amada del Señor, que no recuerdas cosas que pertenecen al pasado, sino realidades que forman parte de presente. Hoy celebras la eucaristía; hoy escuchas palabras que llegan como un fuego a lo más hondo de ti misma: “Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros; haced esto en memoria mía… Esta copa es la Nueva Alianza sellada con mi sangre, que se derrama por vosotros”. Hoy contemplas al que te precede y recibes su cuerpo entregado y entras en la Alianza sellada con su sangre. Y mientras recibes al que se te da y entras en la dicha de la Alianza nueva y eterna, contemplas el misterio de la cruz de tu Señor, en la que todo se consuma, todo se perfecciona, todo se hace definitivo.
“¡Bendito el que viene como rey, en nombre del Señor!” “¡Señor mío y Dios mío!”

+ Fr. Santiago Agrelo,Arzobispo de Tánger

De Iglesia en salida... a Iglesia a la intemperie

Lázaro (¿Ipa?), ¡SAL fuera! (Jn 11, 43)
Si la SAL se vuelve sosa, ¿con qué la salaréis? (Mc 9, 50)
ID al mundo entero y anunciad el Evangelio (Mc 16, 15)

   No se trata de salir porque las iglesias se han quedado vacías y hemos de buscar gente para llenarlas de nuevo. Se trata de vivir en camino, como la primitiva Iglesia, al pairo del Espíritu, en lucha y contemplación, lejos de las seguridades y el poder mundano. Fijos los ojos en Aquél que se hizo un tatuaje con mi nombre en Sus manos, y en Sus pies, y en Su costado. Aquel que, fuera de las murallas, murió en la Cruz por mí, entregando toda su vida por amor. A la intemperie.


   "La única relación verdadera que se puede tener con Cristo es la contemporaneidad. Relacionarse con un difunto, es una relación estética: su vida ha perdido el aguijón, no afecta a la mía; me permite admirarlo y me deja vivir a mi aire. La cuestión de la contemporaneidad de Cristo es decisiva para la salvación. 

    Y, en efecto, los mayores problemas de la Iglesia europea han comenzado permitiendo que se redujese a Jesucristo a un mito: algo que durante muchos siglos ha servido como muleta para la conciencia moral de la humanidad, la cual, hoy en día, puede caminar por sí misma. Llegados a este punto, Cristo se convierte en una idea mía o, en la mejor de las hipótesis, en un recuerdo de algo que ha acontecido en el pasado.

     Siempre es posible anunciar a Cristo sea cual sea la situación social en la que se viva. No es necesaria ninguna preparación específica para el anuncio de Cristo sino haberse encontrado con Él."
(Angelo Escola)

    La Vida en el Espíritu no tiene tope. Es nueva e imprevisible. Siempre “más adelante”. De un Grupo de Oración que camina en esta Vida, surgen múltiples procesos a grupos de profundización, ministerios, comunidades, acciones y asociaciones caritativas, de servicio, de formación, de evangelización… La primitiva Iglesia se movía en el Espíritu, como fuego en un cañaveral, fuera de las murallas. A la intemperie. 
Renovación Carismática, ¡vuelve al principio!

¡Los Hechos de los Apóstoles continúan!


“En aquel momento se acercaron a Jesús los discípulos y le dijeron: «¿Quién es, pues, el mayor en el Reino de los Cielos?» Él llamó a un niño, le puso en medio de ellos y dijo: «Yo os aseguro: si no cambiáis y os hacéis como los niños, no entraréis en el Reino de los Cielos»” (Mt 18, 1-4).

    Esta vez, convertirse sí que significa volver atrás, ¡a cuándo eras un niño! El mismo verbo utilizado, strefo, indica invertir el sentido de la marcha. Esta es la conversión de quien ya ha entrado al Reino, ha creído en el Evangelio y lleva tiempo al servicio de Cristo. Es nuestra conversión, la de los que llevamos años, tal vez desde el principio, en la Renovación Carismática. ¿Qué sucedió a los apóstoles? ¿Qué es lo que supone la discusión sobre quién es el más grande? Que la preocupación mayor ya no es el reino, sino el propio puesto en él, el propio yo. Cada uno de ellos tenía algún derecho para aspirar a ser el más grande: Pedro había recibido la promesa del primado, Judas la bolsa del dinero, Mateo podía decir que él había renunciado a más que los otros, Andrés que había sido el primero en seguirlo, y Juan que habían estado con él en el Tabor… Los frutos de esta situación son evidentes: rivalidad, sospechas, enfrentamientos, frustración.

  Volverse niños, para los apóstoles, significaba volver a cómo eran en el momento de la llamada a la orilla del lago o en el mostrador de los impuestos: sin pretensiones, sin derechos, sin enfrentamientos entre ellos, sin envidias, sin rivalidad. Ricos sólo en una promesa (“Os haré pescadores de hombres”) y en una presencia, la de Jesús. Volver al tiempo en el que todavía eran compañeros de aventura, no competidores por el primer puesto. También para nosotros volverse niños significa regresar al momento en el que tuvimos por primera vez una experiencia personal del Espíritu Santo y descubrimos lo que significa vivir en el Señorío de Cristo. Cuando decíamos: “¡Jesús solo basta!” y lo creíamos.

  Me impresiona el ejemplo del apóstol Pablo descrito en Filipenses 3. Descubierto Jesús como su Señor, él considera todo su glorioso pasado una pérdida, una basura, a fin de ganar a Cristo y revestirse de la justicia que deriva de la fe en él. Pero un poco más adelante sale con esta afirmación: “Yo, hermanos, no creo haberlo alcanzado todavía. Pero una cosa hago: olvido lo que dejé atrás y me lanzo a lo que está por delante” (Fil 3, 13). ¿Qué pasado? Ya no el del fariseo, sino el del apóstol. Él ha intuido el peligro que corría de encontrarse con una nueva “ganancia”, una nueva “justicia” toda suya, derivada de lo que había hecho al servicio de Cristo. Él anula todo con esta decisión: “Me olvido del pasado me lanzo hacia el futuro”.

 ¿Cómo no ver en todo esto una lección preciosa para nosotros en la Renovación Carismática Católica? Uno de los muchos eslóganes que circulaban en los primeros años de la Renovación – una especie de grito de batalla – era: “¡Devolved el poder a Dios!”. Quizá se inspiraba en el versículo del salmo 68, 35 “Reconoced el poder de Dios” que en  la Vulgata se tradujo con “Restituid (reddite) el poder a Dios”. Durante mucho tiempo he considerado esas palabras como la mejor manera de describir la novedad de la Renovación Carismática. La diferencia es que por un tiempo pensé que el grito estaba dirigido al resto de la Iglesia y nosotros éramos los que estábamos encargados de hacerlo resonar; ahora pienso que está dirigido a nosotros que, quizás sin darnos cuenta, nos hemos apropiado en parte del poder que le pertenece a Dios.

    En vista de un nuevo comienzo de la corriente de gracia de la Renovación Carismática, es necesario “vaciar los bolsillos”, empezar de cero, repetir con una profunda convicción las palabras sugeridas por el mismo Jesús: “Somos siervos inútiles; hemos hecho lo que debíamos hacer” (Lc 17, 10). Hacer nuestro el propósito del Apóstol: “olvido lo que dejé atrás y me lanzo a lo que está por delante”. Imitemos a los “veinticuatro ancianos” del Apocalipsis que “arrojan sus coronas delante del trono diciendo: ‘Eres digno, Señor y Dios nuestro, de recibir la gloria, el honor y el poder’” (Ap 4,10-11). Sigue siendo actual la palabra de Dios dirigida a Isaías: “Pues, he aquí que yo lo renuevo: ya está en marcha, ¿no lo reconocéis?” (Is 43, 19). Bienaventurados nosotros si permitimos a Dios renovar lo que tiene en mente en este momento para nosotros y para la Iglesia.

   Mi sugerencia para la cadena de oración: repetir muchas veces durante el día una de las invocaciones dirigidas al Espíritu Santo en la secuencia de Pentecostés, aquella que cada uno siente que responde mejor a su necesidad:
Riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo,
lava las manchas, 
infunde calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.
P. Raniero Cantalamessa O.F.M Cap.
Asistente eclesiástico de CHARIS


  • Sábado 4 de mayo 2019, de 11:00 a 13:30 y de 16:00 a 19:30.
  • Domingo 5 de mayo 2019, de 10:30 a 13:00.
Parroquia de S. Martiño (Moaña)
Información inscripciones
canacomunidade@gmail.com

Paqui 986 166 401 (a partir de las 21:00)

    Cuando los novios empiezan a preparar su boda, la Iglesia ofrece una preparación inmediata, un encuentro para mostrar el proyecto de Dios para el hombre y la mujer, la belleza y la verdad de este amor para siempre. 
    Es un tiempo de formación que ayuda a dar sentido al paso que va a dar la pareja. No es suficiente preparar todo lo relativo a la fiesta en los aspectos externos. 
     Dios quiere encontrar un tiempo para hablar a los futuros esposos...



      Los miembros de Comunidade Caná tenemos un ENCUENTRO mensual de fin de semana. Además, en el caso de las familias que vivimos cerca, buscamos otros momentos para orar juntos y compartir... Le llamamos CASA de ORACIÓN: un ENCUENTRO de dos o tres horas en casa de alguna de las familias de la Comunidad. 
       La próxima será, Dios mediante, en Moaña, en CASA de Nacho y Eva, el viernes 26 de abril de 2019.

Si vosotros, matrimonios cristianos, os sentís llamados a vivir vuestra vida de fe con otras familias y no sabéis cómo hacerlo, aquí tenéis una manera de empezar.


ENCUENTROS ABIERTOS, cada MES, 
a cualquier familia que quiera participar 
Niños - Jóvenes - Mayores

11 de mayo
15 de junio
Casa Rectoral de S. Xoán de Tirán
¡No es bueno que  tu FAMILIA esté sola!

¿Quieres más información?
Eva y Nacho: egmolinos@gmail.com
FAMILIAS INVENCIBLES
http://familiasinvencibles-rcc.org




    Los días 11 y 12 de mayo de 2019 tendremos, Dios mediante, un nuevo ENCUENTRO de FAMILIAS INVENCIBLES. Esta vez... ¡en AlemaniaHace ya tiempo que, en Frankfurt, se están reuniendo regularmente un grupo de familias, animadas por la Familia Wagener Díez. Se nota el amor y la alegría fraterna. Como el pasado año, una familia de Comunidade Caná irá desde Galicia para participar en este Encuentro.



  

  El 17, 18 y 19 de mayo (2019) celebraremos en la Casa de Tirán nuestro Encuentro de Comunidad. Los Encuentros comunitarios son mensuales; normalmente, de fin de semana. En todos ellos hay oración, revisión de vida, formación, participación en la Eucaristía dominical y preparación de las acciones pastorales y de evangelización que lleva a cabo la Comunidad. Los niños y jóvenes se integran en las reuniones en momentos de oración, ayudando a los adultos en actividades domésticas u organizativas y realizando actividades formativas adecuadas a su edad.

   
La Comunidad acoge la singularidad de cada familia, creando unas relaciones fraternas, aprendiendo unos de otros en la oración y el compartir humano, espiritual y material, en la línea de las primeras comunidades cristianas (Hech 2). Cada familia de la Comunidad camina como Iglesia doméstica. Nuestro modelo es la Familia de Nazaret. Hacemos oración en familia al terminar el día: Rosario, Vísperas, lectura de la Biblia acorde con los tiempos litúrgicos...

    Cada familia se compromete a rezar por las otras familias de la Comunidad y a mantener una comunicación cercana, tanto los adultos como los jóvenes y los niños, a visitarnos unos a otros y compartir de cerca nuestras dificultades y alegrías, luces y sombras... Es motivo constante de nuestro compartir, en primer lugar, nuestra propia vida -para crecer espiritualmente y dar mayor gloria a Dios- y, en segundo lugar, nuestro servicio a la Iglesia.

    Todas las familias necesitamos un espacio de intimidad y un espacio de apertura a los otros. Es importante mantener estas distancias. Cada familia ha de ir haciendo su propio camino con el Señor: camino de amor y oración, acción y contemplación, vida familiar y vida de servicio a la Iglesia. Comunidade Caná es una comunidad de comunidades.

   Propiciamos la formación cristiana de todos los miembros de la Comunidad. Una formación bíblica, doctrinal y espiritual que va encaminada a servir a la Iglesia, fundamentalmente en el campo de la familia. Se cuida de modo especial el trato con los sacerdotes.

   Cuando así lo pide una familia, la Comunidad trata de potenciar, apoyar y ayudar la acción evangelizadora que está realizando en el lugar donde vive. La Comunidad va creando un estilo evangelizador propio que tiene como elementos principales la oración y el testimonio.


 
    Como una epidemia (individualismo), aumenta el número de individuos humanos -también cristianos; incluso pastores, religiosos, sacerdotes, obispos...- aparentemente conectados entre sí, pero existencialmente solos y aislados, sin desarrollar su capacidad para estar y encontrarse en el otro, para la intimidad y la generatividad, para relacionarse “saliendo del propio amor, querer e interés” (S. Ignacio de Loyola).
    Vivir en COMUNIDAD (eso es vivir cristianamente) resulta hoy contracultural, verdaderamente revolucionario: es vivir desviviéndose por el otro«Si alguno se viene conmigo y no pospone a su padre y a su madre, y a su mujer y a sus hijos, y a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío. Quien no lleve su cruz detrás de mi no puede ser discípulo mio. Así, ¿quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla? No sea que, si echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran, diciendo: "Este hombre empezó a construir y no ha sido capaz de acabar. ¿O qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que le ataca con veinte mil? Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz. Lo mismo vosotros: el que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío.» (Lc 14, 26-33). Somos la revolución: el compromiso y la tarea, concretos, de entregar la vida, toda la vida, por Amor.



  Los días 22 y 23 de junio (2019) tenemos en Tirán nuestro último Encuentro de Comunidad del Curso Pastoral 18/19. Los Encuentros comunitarios son mensuales; normalmente, de fin de semana. En todos ellos hay oración, revisión de vida, formación, participación en la Eucaristía dominical y preparación de las acciones pastorales y de evangelización que lleva a cabo la Comunidad. Los niños y jóvenes se integran en las reuniones en momentos de oración, ayudando a los adultos en actividades domésticas u organizativas y realizando actividades formativas adecuadas a su edad.

   
La Comunidad acoge la singularidad de cada familia, creando unas relaciones fraternas, aprendiendo unos de otros en la oración y el compartir humano, espiritual y material, en la línea de las primeras comunidades cristianas (Hech 2). Cada familia de la Comunidad camina como Iglesia doméstica. Nuestro modelo es la Familia de Nazaret. Hacemos oración en familia al terminar el día: Rosario, Vísperas, lectura de la Biblia acorde con los tiempos litúrgicos...

    Cada familia se compromete a rezar por las otras familias de la Comunidad y a mantener una comunicación cercana, tanto los adultos como los jóvenes y los niños, a visitarnos unos a otros y compartir de cerca nuestras dificultades y alegrías, luces y sombras... Es motivo constante de nuestro compartir, en primer lugar, nuestra propia vida -para crecer espiritualmente y dar mayor gloria a Dios- y, en segundo lugar, nuestro servicio a la Iglesia.

    Todas las familias necesitamos un espacio de intimidad y un espacio de apertura a los otros. Es importante mantener estas distancias. Cada familia ha de ir haciendo su propio camino con el Señor: camino de amor y oración, acción y contemplación, vida familiar y vida de servicio a la Iglesia. Comunidade Caná es una comunidad de comunidades.

   Propiciamos la constante formación cristiana de todos los miembros de la Comunidad. Una formación bíblica, doctrinal y espiritual que va encaminada a servir a la Iglesia, fundamentalmente en el campo de la familia. Se cuida de modo especial el trato con los sacerdotes.

   Cuando así lo pide una familia, la Comunidad trata de potenciar, apoyar y ayudar la acción evangelizadora que está realizando en el lugar donde vive. La Comunidad va creando un estilo evangelizador propio que tiene como elementos principales la oración y el testimonio.


 
            
Grupo de Oración < > Comunidad de Alianza

“El que hace la diversidades el mismo que después hace la unidad
el Espíritu Santo 
(Papa Francisco)
     
        La Renovación Carismática es una corriente de gracia suscitada por el Espíritu Santo tras el Vaticano II en las diferentes confesiones cristianas. Desde su comienzo en nuestra Iglesia Católica en 1967, en la Universidad de Duquesne y, poco después, en la Universidad de Notre Dame (Indiana), la acción del Espíritu Santo suscitó Grupos de Oración y Comunidades de Alianza. La primera comunidad de este tipo fue la “Comunidad de la Palabra de Dios” en Ann Arbor (Michigan). Surgió poco después la Comunidad “Espada del Espíritu”. Hoy en día existen muchas Comunidades de Alianza en todo el mundo, algunas muy grandes y conocidas, como la “Comunidad de las Bienaventuranzas” y la “Comunidad del Emmanuel” de origen francés.
       Grupo de Oración y Comunidad surgen del mismo punto: la necesidad de tener unos hermanos cercanos para caminar en la Fe. Cuando los Grupos de Oración crecen en compromiso, implicación fraterna, profundización hacia un verdadero proceso continuado de discipulado-misión… dan lugar a nuevas realidades, como las Comunidades de Alianza.  
       El propósito de las Comunidades de Alianza es establecer ámbitos donde se moldeen las vidas de las personas en un ambiente de fe (estilo de vida) y asegurar que se lleve a cabo eficazmente la evangelización y la construcción del Reino (apostolado).
     Lo que distingue a las Comunidades de Alianza de los Grupos de Oración es la estabilidad del compromiso de sus miembros, quienes realizan una “alianza” con Dios y con los hermanos de la comunidad. La formulación y la duración de la alianza son diferentes en cada Comunidad. Esta alianza se inspira en las diferentes alianzas que encontramos en la Biblia: las alianzas con Dios (Gén 15, 1-18; Éx 18, 3-6) o las alianzas entre personas (1Sam 18, 1-4; 2Sam 3, 12-39; 2Sam 5, 1-3) o en la alianza matrimonial (Mal 2, 14-16; Mt 19, 4-10; Ef 5, 28-32).

        Un hermano de Comunidad, Miguel, que es también miembro de un Grupo de Oración (y posee, por tanto, las dos perspectivas) lo explica así:
      “Un Grupo de Oración, es un lugar de encuentro de distintos hermanos que han vivido un proceso de conversión en su vida, o llegan a través de otros hermanos, o simplemente recalan en un Grupo de Oración por pura Gracia de Dios. En un Grupo se crece a través de la acción del Espíritu Santo, que va poniendo, a través de la acogida de los hermanos y la oración, un conocimiento de Cristo Resucitado y de la Palabra viva de Dios. Esto lleva al hermano a entrar en la alabanza, alegría, adoración y acción de gracias al Señor. Todo hermano que llega a un Grupo de Oración, recibe el Bautismo en el Espíritu Santo, previa preparación de siete semanas que le lleva al conocimiento del Kerigma: “Cristo, muerto y Resucitado” verdadero Amor derramado y vivo en nosotros. El hermano del Grupo de Oración, entra en la oración de alabanza, que renueva y expresa lo que vive en su corazón: Cristo vivo.  Esta es la transformación de la persona desde lo profundo del corazón hacia el exterior, el mundo. El hermano, se transforma -por la acción del Espíritu Santo- en un apóstol vivo, que deja actuar al Espíritu Santo en él, para que derrame sus dones y carismas y que proclame a través de su testimonio que Jesucristo vive y es el Señor.
         El hermano que llega a una Comunidad de Alianza, lo hace normalmente porque ha experimentado una llamada interior en su corazón,  por parte del Señor, para un mayor compromiso. Esta llamada, en la Renovación Carismática, se produce en hermanos que han ido creciendo en el Espíritu, a través de los años, en los grupos de oración y en fidelidad al Señor en los mismos. La entrada en una Comunidad, conlleva una respuesta  y compromiso con otros hermanos para evangelizar con el carisma propio de la Comunidad. La Comunidad de Alianza, es un comprometerse con otros hermanos a través de una Alianza (Alianza que en un grupo de oración no existe) que se renueva cada cierto tiempo. Es un compromiso de oración personal y también en comunidad, es compromiso de evangelización, de revisión de vida, de fraternidad, de formación, de comunión y de un mayor crecimiento en la Fe. Es estar  comprometidos con otros hermanos  y dispuestos para la acción del Espíritu Santo.”

      Las Comunidades Carismáticas de Alianza son diferentes entre sí. Hay gran variedad de orientaciones culturales y teológicas. Las dos constantes comunes son: la promoción del estilo de vida cristiano y el compromiso apostólico. El estilo de vida abarca la oración personal y comunitaria, el compartir de vida y de bienes, la corrección fraterna, el acompañamiento espiritual… El apostolado depende de la inspiración del Espíritu para cada comunidad: unas estarán enfocadas en la evangelización en uno u otro ámbito, otras en la oración y e la vida espiritual y otras en la acción social.
     “La originalidad de las nuevas comunidades consiste frecuentemente en el hecho de que se trata de grupos compuestos de hombres y mujeres, clérigos y laicos, de casados y célibes, que siguen un estilo particular de vida (…) Estas nuevas asociaciones de vida evangélica no son alternativas a las precedentes instituciones (…); son también un don del Espíritu para que la Iglesia siga a su Señor en una perenne dinámica de generosidad, atenta a las llamadas de Dios que se manifiestan a través de los signos de los tiempos” (San Juan Pablo II, Vita Consecrata Nº 62).

         La Renovación Carismática vive un momento crucial. La acción lúcida y decidida del Papa Francisco ha dado lugar al CHARIS: comienza un tiempo nuevo por todo el mundo y, en particular, en España. El Espíritu Creador se mueve y es capaz de vencer la parálisis, los miedos, los rechazos y exclusiones, la rigidez... Va abriendo rendijas por las que se cuela la gracia: promover el bautismo en el Espíritu, el ejercicio de los carismas y la dimensión ecuménica de la Renovación Carismática sirviendo a la unidad de los cristianos, fomentar la comunión de corazón y de acción entre diferentes realidades dentro de la Renovación.       

      Grupo de Oración y Comunidad surgen del mismo punto de partida: la necesidad de un grupo de hermanos  cercano para caminar en la Fe. Lo que marca después la diferencia es, fundamentalmente, el grado de compromiso, de compartir espiritual y material, de comunión de santos y pecadores, de verdadero proceso continuado de discípulos-misioneros.
     Familias Invencibles es una fraternidad abierta a todos los niveles de implicación o compromiso: vienes cuando quieres, a lo que te parece y le va bien a tu familia…Es un fruto, un ministerio de Comunidade Caná, que es una Comunidad de Alianza y, por tanto, supone una llamada a un proceso concreto de compromiso y entrega de la vida.
       La clave está en la llamada de Dios (aquí y ahora) y nuestra respuesta -como familia- a ella. Una buena parte de las familias que participan en FF. II. están llamadas a vivir en Comunidades de Alianza -como Comunidade Caná- o en otras realidades y expresiones de la desbordante corriente de gracia que es la Renovación. Muchos de estos hermanos ya han sentido incluso la llamada… pero la respuesta tiene una parte de salto al vacío, sin garantía alguna de éxito; de confianza a pesar de los miedos. ¡Es la gracia… y la fe!


Residencia Mater Dei - Castellón
16 al 21 de agosto de 2019

El Encuentro de Verano es la principal cita anual de las Familias Invencibles, en donde conviven, se divierten, se forman y oran juntas las familias, en torno a Cristo Resucitado, junto con María, nuestra Madre y Maestra. 
En el Encuentro compartimos nuestras experiencias de vida familiar y vida de oración, todo ello en respuesta a la insistente llamada de S. Juan Pablo II en favor de la evangelización de las familias y desde las familias.

"Hoy quiero hospedarme en tu casa" (Lc 19, 5)
¡Jesús está vivo y es el Señor! 
Él quiere hacerse presente, de modo efectivo y afectivo, en la vida diaria y cotidiana de cada una de nuestras familias, estén como estén.

Nuestro ENCUENTRO de VERANO quiere ser:
--- Un retiro + unas vacaciones.
--- Un encuentro “distinto” con Dios y con los hermanos.
--- Una nueva relación entre padres e hijos con el Señor en medio.
--- Un semillero de vocaciones para la Iglesia del tercer milenio.

¡ Una gracia que no debes dejar pasar !

INSCRIPCIÓN a partir del 13 de julio



A Palabra... en familia en Compostela
12 HORAS de LECTURA pública e continuada da BIBLIA,
un libro de plena actualidade e decisivo para a Humanidade





A BIBLIA lida en público
por esposo e esposa, 
pais e fillos, irmáns, 
avos e netos, mulleres e homes
de diferentes eidos sociais: 
empresa, arte, espectáculo, política, 
confesións relixiosas, universidade,
deporte, youtubers, 
iconos mediáticos…



-> Sábado, 28 de setembro de 2019, de 10:00 22:00 na Librería Egeria-Praza da Inmaculada <-