Comunidade Caná

Comunidad Católica de Alianza integrada por familias en el seno de la Renovación Carismática


  El 24 y 25 de febrero (2018) tendremos en Tirán nuestro Encuentro de Comunidad. Los Encuentros comunitarios son mensuales; normalmente, de fin de semana. En todos ellos hay oración, revisión de vida, formación, participación en la Eucaristía dominical y preparación de las acciones pastorales y de evangelización que lleva a cabo la Comunidad. Los niños y jóvenes se integran en las reuniones en momentos de oración, ayudando a los adultos en actividades domésticas u organizativas y realizando actividades formativas adecuadas a su edad.

   
La Comunidad acoge la singularidad de cada familia, creando unas relaciones fraternas, aprendiendo unos de otros en la oración y el compartir humano, espiritual y material, en la línea de las primeras comunidades cristianas (Hech 2). Cada familia de la Comunidad camina como Iglesia doméstica. Nuestro modelo es la Familia de Nazaret. Hacemos oración en familia al terminar el día: Rosario, Vísperas, lectura de la Biblia acorde con los tiempos litúrgicos...

    Cada familia se compromete a rezar por las otras familias de la Comunidad y a mantener una comunicación cercana, tanto los adultos como los jóvenes y los niños, a visitarnos unos a otros y compartir de cerca nuestras dificultades y alegrías, luces y sombras... Es motivo constante de nuestro compartir, en primer lugar, nuestra propia vida -para crecer espiritualmente y dar mayor gloria a Dios- y, en segundo lugar, nuestro servicio a la Iglesia.

    Todas las familias necesitamos un espacio de intimidad y un espacio de apertura a los otros. Es importante mantener estas distancias. Cada familia ha de ir haciendo su propio camino con el Señor: camino de amor y oración, acción y contemplación, vida familiar y vida de servicio a la Iglesia. Comunidade Caná es una comunidad de comunidades.

   Propiciamos la constante formación cristiana de todos los miembros de la Comunidad. Una formación bíblica, doctrinal y espiritual que va encaminada a servir a la Iglesia, fundamentalmente en el campo de la familia. Se cuida de modo especial el trato con los sacerdotes.

   Cuando así lo pide una familia, la Comunidad trata de potenciar, apoyar y ayudar la acción evangelizadora que está realizando en el lugar donde vive. La Comunidad va creando un estilo evangelizador propio que tiene como elementos principales la oración y el testimonio.


 

     Hagamos que la oración, la misericordia y el ayuno sean los tres juntos nuestro patrocinio ante Dios, los tres juntos nuestra defensa, los tres juntos nuestra oración bajo tres formas distintas. 

    Reconquistemos con nuestro ayuno lo que perdimos por no saberlo apreciar; inmolemos con el ayuno nuestras almas, ya que éste es el mejor sacrificio que podemos ofrecer a Dios, como atestigua el salmo: Mi sacrificio es un espíritu quebrantado: un corazón quebrantado y humillado tú no lo desprecias.

     Hombre, ofrece a Dios tu alma, ofrécele el sacrificio del ayuno, para que sea una ofrenda pura, un sacrificio santo, una víctima viva que, sin salirse de ti mismo, sea ofrecida a Dios. No tiene excusa el que niega esto a Dios, ya que está en manos de cualquiera el ofrecerse a sí mismo. Mas, para que esto sea acepto a Dios, al ayuno debe acompañar la misericordia; el ayuno no da fruto si no es regado por la misericordia, se seca sin este riego: lo que es la lluvia para la tierra, esto es la misericordia para el ayuno. Por más que cultive su corazón, limpie su carne, arranque sus malas costumbres, siembre las virtudes, si no abre las corrientes de la misericordia, ningún fruto recogerá el que ayuna.

    Tú que ayunas, sabe que tu campo, si está en ayunas de misericordia, ayuna él también; en cambio, la liberalidad de tu misericordia redunda en abundancia para tus graneros. Mira, por tanto, que no salgas perdiendo, por querer guardar para ti, antes procura recolectar a largo plazo; al dar al pobre das a ti mismo, y lo que no dejas para los demás no lo disfrutarás tú luego.

De los Sermones de S. Pedro Crisólogo, obispo
En la transmisión de la fe a nuestros hijos, nosotros como padres no poseemos todas las capacidades para que nuestros hijos descubran y vivan la Fe. Sabemos que es fundamental que la Fe sea vivida en casa y que nuestra vida de familia sea coherente con la Fe expresada, ahora bien, se necesitan apoyos externos, lugares donde nuestros hijos puedan crecer en la Fe con otros de su misma edad. Estos lugares, estos apoyos, los tenemos que propiciar nosotros, no podemos esperar que surjan de manera extraordinaria, o que lo pidan ellos. Como padres cristianos tenemos la responsabilidad de buscar lo que es adecuado y beneficioso para nuestros hijos.
Hoy os compartimos la noticia del Encuentro de oración para niños que organiza la Renovación Carismática Católica:

ENCUENTRO DE ORACIÓN DE NIÑOS 2018
Será un fin de semana lleno de sorpresas y regalos de Dios, donde podréis hacer amigos y disfrutar de cada juego y oración. Es una ocasión única y especial para tener un encuentro con Jesús y conocerle más, para descubrir que vivir con Él es una aventura llena de amor y de perdón ¿Te atreves a vivirla?



Información, inscripciones y más:

Da un paso adelante en la transmisión de la Fe para tus hijos,
¡esta es una oportunidad!

Si vosotros, matrimonios cristianos, os sentís llamados a vivir vuestra vida de fe con otras familias y no sabéis cómo hacerlo, aquí tenéis una manera de empezar.


ENCUENTROS ABIERTOS, cada MES, 
a cualquier familia que quiera participar 
Niños - Jóvenes - Mayores
Casa Rectoral de la Parroquia de Tirán (Moaña)
¡No es bueno que  tu FAMILIA esté sola!

¿Quieres más información?
Eva y Nacho: egmolinos@gmail.com




Un miembro de nuestra Comunidad -Inma- ha hecho, desde octubre de 2016, el curso de Experto y Máster de Coaching Familiar organizado el Instituto da Familia de Ourense. Este segundo año participamos cuatro hermanos: Miguel, Jose, Montse y Javier.

En Caná vivimos la formación como una imperiosa necesidad encaminada a servir a la Iglesia, fundamentalmente en el campo de la familia, que es nuestra llamada; por eso no podemos dejar pasar esta formación que el Instituto da Familia de Orense está brindando.

El Coaching Familiar es una modalidad de Coaching, fundamentado en la antropología personalista, que proporciona una visión integral de la persona en comunidad, ofreciendo instrumentos y  métodos de acompañamiento de las personas en familia y de la familia misma, con el objetivo de apoyarles e impulsarles en su pleno desarrollo.

Haciendo realidad la Exhortación Apostólica «Amoris Laetitia»
«Las respuestas a las consultas también expresan con insistencia la necesidad de la formación de agentes laicos de pastoral familiar con ayuda de psicopedagogos, médicos de familia, médicos comunitarios, asistentes sociales, abogados de minoridad y familia, con apertura a recibir los aportes de la psicología, la sociología, la sexología, e incluso el counseling. Los profesionales, en especial quienes tienen experiencia de acompañamiento, ayudan a encarnar las propuestas pastorales en las situaciones reales y en las inquietudes concretas de las familias». Papa Francisco. 204 de la Exhortación Apostólica «Amoris Laetitia».








“El Evangelio de la familia: alegría para el mundo”

XVIII Encuentro de Verano de Familias Invencibles
8-12 de agosto de 2018
Pazo Pías - A Ramallosa / Pontevedra
     El Papa Francisco quiere familias que sigan siendo “una buena noticia para el mundo de hoy”. “Nos podríamos preguntar: ¿El Evangelio sigue siendo alegría para el mundo? Y también: ¿La familia sigue siendo una buena noticia para el mundo de hoy? ¡Yo estoy seguro de que sí!”, sostiene el Papa, quien afirma “el compromiso de Dios con una humanidad a menudo herida, maltratada y dominada por la falta de amor”.


IX Encuentro Mundial de las Familias
21-26 de agosto de 2018  ·  Dublín / Irlanda

Señor, Dios Todopoderoso,
que has creado el cielo
y la tierra y el mar
y todo lo que en ellos hay :
¡Alabanza, honor y gloria
a tu Nombre por los siglos!
En Ti residen para siempre
la verdad, la santidad.
la gracia y la belleza.

Esplendor y majestad
irradia tu trono,
Fuerza y magnificencia
adornan tu santuario.
En tu palacio, todo proclama ¡Gloria!
Tú has hecho todas las cosas bellas...
Y ellas manifiestan
el esplendor de tu grandeza;
sus acentos armoniosos
resuenan en todo el Universo.

A la voz de tu trueno.
la Tierra se pone a temblar;
pero cuando el viento murmura
a través de las hojas,
cuando el manantial balbucea.
es como un reflejo de tu Gracia.
Y cuando los pájaros
hacen resonar sus cantos,
tan variados y melodiosos,
percibimos como un eco
de la música de tu voz.
Tú has hecho nacer en nuestros corazones
el deseo de celebrarte.
Tú te complaces con nuestras alabanzas
y aceptas nuestros cantos.

Tú has hecho la música
como un medio privilegiado
para expresar nuestros sentimientos.
¡Gracias por este regalo!
Queremos utilizarlo
para cantar tus alabanzas
y para revelarte
a los que viven sin esperanza.

¡Gracias por todos los salmos,
los himnos y los cánticos
compuestos por los que nos han precedido
y por nuestros contemporáneos!
¡Gracias por los dones musicales
que has dado a tu Iglesia!
Concédenos, en tu amor,
utilizarlos para tu Gloria.



Desde aquí abajo, Señor,
queremos unir nuestras alabanzas
a aquellas que hacen resonar
el coro de miles de ángeles
que te celebran en el cielo,
esperando el día glorioso
en el que entonaremos
el cántico nuevo
en compañía de los redimidos
de todos los tiempos y lugares
reunidos delante de Ti.
¡Amén!

Javier R. "El Espíritu Santo en clave de sol" pág 116

    Como una epidemia (individualismo), aumenta el número de individuos humanos -también cristianos; incluso pastores, religiosos, sacerdotes, obispos...- aparentemente conectados entre sí, pero existencialmente solos y aislados, sin desarrollar su capacidad para estar y encontrarse en el otro, para la intimidad y la generatividad, para relacionarse “saliendo del propio amor, querer e interés” (S. Ignacio de Loyola).
    Vivir en COMUNIDAD (eso es vivir cristianamente) resulta hoy contracultural, verdaderamente revolucionario: es vivir desviviéndose por el otro«Si alguno se viene conmigo y no pospone a su padre y a su madre, y a su mujer y a sus hijos, y a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío. Quien no lleve su cruz detrás de mi no puede ser discípulo mio. Así, ¿quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla? No sea que, si echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran, diciendo: "Este hombre empezó a construir y no ha sido capaz de acabar. ¿O qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que le ataca con veinte mil? Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz. Lo mismo vosotros: el que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío.» (Lc 14, 26-33). Somos la revolución: el compromiso y la tarea, concretos, de entregar la vida -toda la vida- por Amor.



         Los miembros de Comunidade Caná tenemos un ENCUENTRO mensual de fin de semana. Además, en el caso de las familias que vivimos cerca, buscamos otros momentos para orar juntos y compartir... Le llamamos CASA de ORACIÓN: un ENCUENTRO semanal de dos o tres horas en casa de alguna de las familias de la Comunidad. 
        En esta Cuaresma, cada casa de Comunidade Caná está llamada a ser Casa de Oración.



    Es de todos conocido el infernal encarnizamiento con que escritores y enemigos de Dios y de la sociedad trabajan por socavar el edificio social, destruyendo la indisolubilidad del Matrimonio.
    Con una fuerza de lógica que nos parece irresistible, se apoyan en la imposibilidad del hombre, dejado a sí mismo, de cumplir las obligaciones de un estado que pide una constancia de voluntad y un imperio sobre las pasiones superior a las fuerzas ordinarias de la naturaleza. Imposible refutar con éxito tal argumento, si se rechazan las enseñanzas de Jesucristo y se sustrae el Matrimonio al influjo sobrenatural de la gracia. Demostrar que la indisolubilidad del Matrimonio es una institución necesaria para la conservación de la familia y el verdadero progreso de la sociedad, es fácil; pero esto no prueba que esté, en manos del hombre dejado a sí mismo, hacerlo. ¡Cuántas cosas necesarias no puede el hombre conseguir y conservar con sus propias fuerzas!

   Estamos, pues, en presencia de uno de esos enigmas sociales cuya única solución está en el Corazón de Jesús; solución sublime y consoladora en teoría y realizable en la práctica, como la constante experiencia de diecinueve siglos lo ha ido demostrando. Lo que el corazón humano no puede encontrar en sí, la entrega perfecta a otro, la abnegación, la fidelidad inviolable, la inalterable ternura, lo concede la caridad de Corazón de Jesús a los que se unen a Él. ¡Gran Dios! ¿Es posible que la sociedad titubee todavía, después de tan largas experiencias, y en presencia de peligros que, si profana el Matrimonio, le amenazan? ¿Es posible que, cuando el Vicario de Jesucristo le recuerda, como en la célebre Encíclica de 8 de diciembre de 1864, las condiciones vitales del Matrimonio cristiano, rechace sus saludables enseñanzas como un atentado contra el moderno progreso, en vez de recibirlas con agradecimiento?
   Por lo menos nosotros, cristianos, sabemos qué hemos de pensar acerca de tan importante materia y entendemos qué es el Matrimonio sin Jesucristo y con Jesucristo. Sin Él, es una sociedad sin fundamento ni suficientes garantías de duración; yugo intolerable frecuentemente y -más frecuentemente aún- asociación puramente exterior en la que ninguna parte toman los corazones. Con Él, el vínculo sagrado que une los corazones y los purifica y santifica y aumenta sus fuerzas y mitiga sus dolores y acrecienta las alegrías del hogar doméstico haciéndolas más meritorias y los prepara para gustar en el cielo las delicias de la unión del Hijo de Dios con su Iglesia, cuya imagen viva es el mismo sacramento en este mundo.

 P. Enrique Ramière, El Corazón de Jesús y la divinización del cristiano, pág. 931

   El mundo, e incluso la Iglesia, están llenos de gente que piensa que Jesús ha venido a ser un modelo o, como máximo, a darnos fuerzas para comportarnos bien y, mediante esas buenas obras, ganarnos el cielo. Este cristianismo es demasiado infantil y nunca nos llevará a experimentar en serio el poder de la resurrección de Jesucristo. Nunca provocará en nosotros la oración de alabanza y sí una continua lluvia de peticiones a Dios. Pero lo más grave es que, aunque perdone nuestros pecados, no experimentamos la sanación y liberación de resentimientos, odios y tendencias. Sigues odiando al que te hace daño y no amarás a nadie cuando este amor te duelo. La causa de esto es que el Espíritu está bloqueado, tiene que utilizar la razón, la voluntad humana y sus esfuerzos. Tiene que rebajarse a nuestros métodos y soportar la injerencia omnímoda de nuestro yo en la relación con Dios.

    Por eso, la mayoría de la gente ha confinado los efectos de su cristianismo en el más allá. Su religión le sirve para salvarse en el otro mundo y darle un poco de orientación en éste. Jamás, empero, ha tenido una experiencia tangible aquí, su vida no ha cambiado, no hay ningún pentecostés, ni un antes y un después. Se debate en medio de esfuerzos cansinos, se le hace pesadísima la práctica de la piedad y todo se le convierte en una carga insoportable. Por otra parte, su carne está vivísima y, como no encuentra la salvación en Dios, la busca donde puede, llenándose su vida de culpabilidad, dobleces, temores, dudas, escrúpulos y aprensiones religiosas. De esto se deriva una pérdida del sentido de la vida, la fe se agosta mortecina y todo se sustituye por otros valores de los que se espera más vida y en definitiva, más salvación.

   Cuando predomina esta forma de vivir el cristianismo se busca en las obras la justificación y la sensación de vida. Pululan por doquier reuniones, congresos, documentos, planes y pastorales. En otra línea surgen también las estrictas observancias, compromisos, lucha por la justicia, inserciones en los lugares más conflictivos y necesitados. Si no existieran los pobres habría que inventarlos. Estas cosas son simples obras. Las obras sirven para testimoniar la gracia, cuando provienen de ella, pero no para engendrarla. Pero, a veces, las obras dejan de estar conectadas con la gracia y se transforman en un fariseísmo más. En este caso se dan por supuestas muchas cosas. Se da por supuesto que se vive del Kerigma cuando, en realidad, es la simple cultura cristiana la que mantiene este engaño sin que bajo esos elementos culturales haya un mínimo de experiencia de Dios.

(Chus Villarroel - "Crecimiento en el Espíritu")