Comunidade Caná

Comunidad Católica de Alianza integrada por familias en el seno de la Renovación Carismática


Residencia Mater Dei - Castellón
16 al 21 de agosto de 2019

El Encuentro de Verano es la principal cita anual de las Familias Invencibles, en donde conviven, se divierten, se forman y oran juntas las familias, en torno a Cristo Resucitado, junto con María, nuestra Madre y Maestra. 
En el Encuentro compartimos nuestras experiencias de vida familiar y vida de oración, todo ello en respuesta a la insistente llamada de S. Juan Pablo II en favor de la evangelización de las familias y desde las familias.

"Hoy quiero hospedarme en tu casa" (Lc 19, 5)
¡Jesús está vivo y es el Señor! 
Él quiere hacerse presente, de modo efectivo y afectivo, en la vida diaria y cotidiana de cada una de nuestras familias, estén como estén.

Nuestro ENCUENTRO de VERANO quiere ser:
--- Un retiro + unas vacaciones.
--- Un encuentro “distinto” con Dios y con los hermanos.
--- Una nueva relación entre padres e hijos con el Señor en medio.
--- Un semillero de vocaciones para la Iglesia del tercer milenio.


EVANGELIZACIÓN y concierto el martes 20 de agosto en Benicassim

P. Abel Pino, Fray Ameth Moreno, Rubén de Lis, Martiño Rodríguez-González,
Ysma y Angélica Azuaje, Roberto Vega, Jaime Vilaroig...
¡ Una gracia que no debes dejar pasar !
https://www.facebook.com/events/264458957823569/



INSCRIPCIÓN y más INFORMACIÓN 

http://familiasinvencibles-rcc.org



  Los días 22 y 23 de junio (2019) tenemos en Tirán nuestro último Encuentro de Comunidad del Curso Pastoral 18/19. Los Encuentros comunitarios son mensuales; normalmente, de fin de semana. En todos ellos hay oración, revisión de vida, formación, participación en la Eucaristía dominical y preparación de las acciones pastorales y de evangelización que lleva a cabo la Comunidad. Los niños y jóvenes se integran en las reuniones en momentos de oración, ayudando a los adultos en actividades domésticas u organizativas y realizando actividades formativas adecuadas a su edad.

   
La Comunidad acoge la singularidad de cada familia, creando unas relaciones fraternas, aprendiendo unos de otros en la oración y el compartir humano, espiritual y material, en la línea de las primeras comunidades cristianas (Hech 2). Cada familia de la Comunidad camina como Iglesia doméstica. Nuestro modelo es la Familia de Nazaret. Hacemos oración en familia al terminar el día: Rosario, Vísperas, lectura de la Biblia acorde con los tiempos litúrgicos...

    Cada familia se compromete a rezar por las otras familias de la Comunidad y a mantener una comunicación cercana, tanto los adultos como los jóvenes y los niños, a visitarnos unos a otros y compartir de cerca nuestras dificultades y alegrías, luces y sombras... Es motivo constante de nuestro compartir, en primer lugar, nuestra propia vida -para crecer espiritualmente y dar mayor gloria a Dios- y, en segundo lugar, nuestro servicio a la Iglesia.

    Todas las familias necesitamos un espacio de intimidad y un espacio de apertura a los otros. Es importante mantener estas distancias. Cada familia ha de ir haciendo su propio camino con el Señor: camino de amor y oración, acción y contemplación, vida familiar y vida de servicio a la Iglesia. Comunidade Caná es una comunidad de comunidades.

   Propiciamos la constante formación cristiana de todos los miembros de la Comunidad. Una formación bíblica, doctrinal y espiritual que va encaminada a servir a la Iglesia, fundamentalmente en el campo de la familia. Se cuida de modo especial el trato con los sacerdotes.

   Cuando así lo pide una familia, la Comunidad trata de potenciar, apoyar y ayudar la acción evangelizadora que está realizando en el lugar donde vive. La Comunidad va creando un estilo evangelizador propio que tiene como elementos principales la oración y el testimonio.


 

      Los miembros de Comunidade Caná tenemos un ENCUENTRO mensual de fin de semana. Además, en el caso de las familias que vivimos cerca, buscamos otros momentos para orar juntos y compartir... Le llamamos CASA de ORACIÓN: un ENCUENTRO de dos o tres horas en casa de alguna de las familias de la Comunidad. 
       La próxima será, Dios mediante, en Moaña, en CASA de Javier y Montse, el viernes 28 de junio de 2019.



  • Sábado 29 de junio 2019, de 11:00 a 13:30 y de 16:00 a 19:30.
  • Domingo 30 de junio 2019, de 10:30 a 13:00.
Rectoral de Tirán (Moaña)
Información inscripciones
canacomunidade@gmail.com

Paqui 986 166 401 (a partir de las 21:00)

    Cuando los novios empiezan a preparar su boda, la Iglesia ofrece una preparación inmediata, un encuentro para mostrar el proyecto de Dios para el hombre y la mujer, la belleza y la verdad de este amor para siempre. 
    Es un tiempo de formación que ayuda a dar sentido al paso que va a dar la pareja. No es suficiente preparar todo lo relativo a la fiesta en los aspectos externos. 
     Dios quiere encontrar un tiempo para hablar a los futuros esposos...



      El noviazgo es el tiempo en el cual los dos están llamados a realizar un trabajo compartido sobre el amor; un trabajo en profundidad. Se descubren poco a poco el uno al otro.  El hombre ‘aprende’ acerca de esta mujer, su novia; y la mujer ‘aprende’ acerca de este hombre, su novio. 
     Desde esta perspectiva -apuntada por el Papa Francisco- hemos preparado, en la Archidiócesis de Santiago de Compostela, un ITINERARIO para NOVIOS sin fecha de boda.

    Os presentamos 15 temas para ayudar a verificar vuestro amor. Un camino que tiene meta: 
https://itinerarionovioscompostela.blogspot.com 

   En 2019, el ITINERARIO se desarrolla en ENCUENTROS MENSUALES: 
  • Parroquia de S. Fernando (SANTIAGO): 20:00 horas - 22 de enero, 19 de febrero, 19 de marzo, 30 de abril, 21 de mayo, 18 de junio. 
  • Parroquia de Santa María (PONTEVEDRA): 20:30 horas - 30 de enero, 27 de febrero, 27 de marzo, 24 de abril, 29 de mayo, 26 de junio.
Estamos a tu disposición para informarte o aclararte más detalles 
Llámanos por Tf (986.313.795) o escríbenos (canacomunidade@gmail.com)


        La clave es el diálogo que estos temas, como etapas de un camino, pueden suscitar en los novios. Aportan luz para que los novios verifiquen su amor y puedan responder a la pregunta ¿cómo sé yo que es la mujer o el hombre de mi vida?


"Aprender a amar a alguien no es algo que se improvisa 
ni puede ser el objetivo de un breve curso 
previo a la celebración del matrimonio
(Amoris laetitia 208)

1º ENCUENTRO DIOCESANO de FAMILIAS y NOVIOS
Un día para vivir
La ALEGRÍA de SER FAMILIA 
21 de septiembre - Seminario Menor de Belvís

    Por iniciativa de D. Jesús Fernández, obispo auxiliar de Compostela, estamos preparando este ENCUENTRO. La Iglesia quiere estar cerca de todas las familias, tal como son ... Porque amar es más que sentir amor. Es acción. "Obras son amores y no buenas razones". El AMOR es una decisión, una determinación de voluntad, una tarea de toda la vida en la que entregamos, todos los días, toda la vida.
   Y también, de una manera particular, de los NOVIOS, de los enamorados... Enamorarse es fácil; El valioso, lo realmente importante, es PERMANECER unidos: permanecer unidos en el amor.
   Queremos construir y consolidar en nuestra Archidiócesis un ESPACIO para novios, matrimonios y familias: estar y caminar con ellas, acompañarlas; ser una Iglesia más familiar, alegre y cotidiana.
    De 11:00 a 18:30: Acogida - Oración - Motivación (Obispo D. Jesús) - Grupos de compartir - Comida - Festival - Eucaristía (Arzobispo D. Julián). ¡Venid todos!   ¡Os esperamos!




A Palabra... en familia en Compostela
LECTURA pública e continuada da BIBLIA,
un libro de plena actualidade e decisivo para a Humanidade





A BIBLIA lida en público
por esposo e esposa, 
pais e fillos, irmáns, 
avos e netos, mulleres e homes
de diferentes eidos sociais: 
empresa, arte, espectáculo, política, 
confesións relixiosas, universidade,
deporte, youtubers, 
iconos mediáticos…




Inscríbete AQUÍ
Queremos, con esta xornada, poñer en valor a Palabra de Deus na vida cotiá, como lámpada que ilumina os pasos das nosas vidas e das vidas das nosas familias.
Durante toda a xornada, que dará comezo ás 11:00, realizaranse actividades lúdicas para nenos; lerase a Biblia en diferentes idiomas; poderase visitar unha exposición de Biblias; virán convidados famosos; e haberá algunha sorpresas máis… A clausura prevese ás 20:00.

É bo que a lectura da Biblia sexa cotiá nas nosas casas
Os crentes atopamos nos seus textos toda unha historia de proximidade de Deus, lembramos todo un camiño percorrido xunto a El… En definitiva, unha historia de amor persoal e, ao mesmo tempo, unha historia de amor compartida con todos os pobos da Humanidade.
Non existe unha idade mínima para a súa lectura. A gran cantidade de textos que existen na Biblia, permítennos escoller as historias adecuadas para cada momento e situación, despregándose #ante nós a bondade de Deus, a súa voz escrita, a súa mensaxe chea de sabedoría.

Especialmente recomendada para os buscadores e insatisfeitos
Quen pode, entón, vir ler a Biblia o 28 de setembro?
    A Biblia non só poden lela os crentes, senón todo aquel que busca sempre algo máis. Todo aquel que sentíndose insatisfeito anhela atopar as verdades que lle permitan vivir feliz e en harmonía con toda a creación na que vive.
Poden vir familias enteiras. Poden vir curiosos, sós ou en compañía. Poden vir crentes que coñecen a Biblia. Cristiáns de todas as confesións. Ateos. Buscadores de algo máis…
Todo o que queira, porque o considera algo importante, ou todo o que aínda sen coñecer aínda se ler a Biblia merece a pena… queira atreverse a descubrir uns textos que poñen voz a Deus.

É necesario inscribirse desde a nosa páxina web e seleccionar en que franxa horaria quere un facer a lectura. Recibirá un email coa información necesaria para ese día. Todas as novidades deste evento iranse publicando en www.comunidadecana.org.


El canto nuevo 
 "¡Sed vosotros mismos el canto que vais a cantar!" (S. Agustín)

El canto en nuestras asambleas cristianas, tan lleno de riquezas, carecería de valor y de consistencia si no estuviese animado por el cántico interior del corazón del cual es expresión y donde tiene su fuente. El culto agradable a Dios brota del corazón. El canto en espíritu y en verdad enlaza la oración con la vida. Nuestra música es para expresar el Amor con todo el corazón y con toda el alma.

Además del canto expresado por nuestros labios, existe un cántico interior que resuena en lo profundo del corazón humano. "Sin voz también es posible cantar, con tal de que resuene interiormente el espíritu. Pues cantamos no para los hombres sino para Dios, que puede escuchar nuestros corazones y penetrar en la intimidad de nuestra alma" (S. Juan Crisóstomo). El cántico interior no está en oposición con el canto vocal; al contrario, es el alma y el verdadero contenido de éste. "¡ Alabemos al Señor nuestro Dios no solamente con la voz, sino también con el corazón... La voz que va dirigida a los hombres es el sonido; la voz para Dios es el afecto" (S. Agustín).

En la liturgia, el canto exterior calla a menudo para la proclamación de la Palabra, para las oraciones y para el silencio sagrado; pero el cántico interior no debe cesar jamás. En concreto, en el salmo responsorial el/la salmista nos pone la Palabra de Dios en los oídos y en los labios; la escuchamos y participamos con la antífona. Mientras el oído escucha al salmista, el corazón debe continuar cantando internamente.



La terminación de la asamblea y de sus cantos no debe hacer callar ese cántico interior. Pues no basta con cantar las alabanzas de Dios; hace falta la vida. San Agustín nos dice: "Sed vosotros mismos el canto que vais a cantar". "Os exhorto, hermanos, a alabar a Dios. Pero alabad con todo lo que sois, es decir, que no sólo alabe a Dios vuestra lengua y vuestra voz, sino también vuestra conciencia, vuestra vida, vuestras obras... Por tanto, hermanos, no os preocupéis simplemente de la voz cuando alabáis a Dios; alabadle totalmente: que cante la voz, que cante la vida, que canten las obras". "¿Quieres que la alabanza resulte agradable a tu Dios? No juntes al buen canto la estridencia de tus malas costumbres. Los que alabáis, ¡vivid bien!. La alabanza de los impíos ofende a Dios. El se fija más en tu vida que en el sonido de tu voz".

El canto de la vida ha de unirse al canto de los labios. No sólo para que de ese modo sea la alabanza de toda la persona, sino para que se pueda experimentar verdaderamente aquello que se dice en el canto. De nuevo nos enseña Agustín : "No podréis experimentar qué verdadero es lo que cantáis si no empezáis a obrar lo que cantáis. Empezad a obrar y veréis lo que estoy diciendo. Entonces fluyen las lágrimas a cada palabra. Entonces se canta el salmo y el corazón hace lo que se canta en el salmo. . Porque los oídos de Dios atienden al corazón del hombre. Muchos son atendidos estando sus bocas en silencio y otros muchos no son escuchados a pesar de sus grandes clamores".

La Palabra de Dios cantada continúa presente en la vida del cristiano. Si el cántico interior no se apaga, los cantos seguirán resonando fuera de los muros de las iglesias como un eco vivo y una prolongación espiritual de nuestra oración en nuestras vidas.

Más enseñanzas para el Ministerio de Música en el libro "El Espíritu Santo en clave de sol"


    Como una epidemia (individualismo), aumenta el número de individuos humanos -también cristianos; incluso pastores, religiosos, sacerdotes, obispos...- aparentemente conectados entre sí, pero existencialmente solos y aislados, sin desarrollar su capacidad para estar y encontrarse en el otro, para la intimidad y la generatividad, para relacionarse “saliendo del propio amor, querer e interés” (S. Ignacio de Loyola).
    Vivir en COMUNIDAD (eso es vivir cristianamente) resulta hoy contracultural, verdaderamente revolucionario: es vivir desviviéndose por el otro«Si alguno se viene conmigo y no pospone a su padre y a su madre, y a su mujer y a sus hijos, y a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío. Quien no lleve su cruz detrás de mi no puede ser discípulo mio. Así, ¿quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla? No sea que, si echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran, diciendo: "Este hombre empezó a construir y no ha sido capaz de acabar. ¿O qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que le ataca con veinte mil? Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz. Lo mismo vosotros: el que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío.» (Lc 14, 26-33). Somos la revolución: el compromiso y la tarea, concretos, de entregar la vida, toda la vida, por Amor.




     "Se é un feito histórico que a Igrexa saíu do Cenáculo o día de Pentecoste,
 pódese dicir que, dalgún xeito, nunca o ten deixado
(Dominum et Vivificatem, 66)
.
     Pentecoste é a festa da colleita, tal e como a celebraba o pobo de Israel: as flores convértense en froitos. O noso froito é Xesucristo. No Cenáculo é onde Cristo institúe a Eucaristía, onde nos lava os pés, onde nos dá o mandamento novo do amor, onde a Igrexa -unida pola paz e a graza do Espírito, unida a María- lánzase sen medo a evanxelizar. “É o trampolín dende onde mirar ao mundo tan necesitado da tenrura de Deus” (F. Cerro). Cando a Igrexa vive no Cenáculo e se abre á acción do Señor e Dador de Vida, faise unha permanente primavera onde agroma a santidade.
     Pascua é condición precisa de Pentecoste. Xesús dixera: “Convenvos que eu me vaia...” (Xn 16, 7). A Pascua, di Raniero Cantalamessa, "é necesaria para o don do Espírito, porque este non podía vir mentres o home estivese baixo o dominio do pecado. Agora, coa morte e a resurrección de Cristo queda destruído o corpo de pecado (Rm 6, 6)".
     S. Xoán XXIII, na convocatoria oficial do Concilio Vaticano II, oraba así: “Renova no noso tempo os prodixios dun novo Pentecoste, e concede que a Santa Igrexa, reunida en unánime e intensa oración en torno a María, Nai de Xesús, e guiada por Pedro, propague o reino do Salvador divino, que é reino de verdade, de xustiza, de amor e de paz" (Humanae Salutis, 21).
     "A Igrexa é un Pentecoste permanente (J. Ratzinger). O Espírito Santo é a súa alma. Inspirada por El, fala a linguaxe do amor; a linguaxe que todo o mundo entende e que, cando a falamos os cristiáns, xera nova vida. De tal xeito que a vinda do Espírito non se limita á comunidade eclesial, senón que, por medio dela, chega a toda a humanidade; e, polo Espírito, a Igrexa -a imitación de María- faise nai e evanxelizadora de todos os pobos.
    Cómpre que, no corazón da Igrexa de Compostela, avivemos o lume do Espírito. Porque Pentecoste non é calquera cousa. Estamos no tempo dos soños, das visións… e do cumprimento das promesas de Deus. Tempo de que o Espírito faga novas marabillas: inesperadas, desconcertantes, desestabilizadoras… Marabillas de comuñón. En ti, en min. A impresionante marabilla de deixar a Deus ser Deus!
    “Na mañá de Pentecoste, María presidiu coa súa oración o comezo da evanxelización baixo o influxo do Espírito Santo. Sexa ela a Estrela da Evanxelización sempre renovada que a Igrexa, dócil ao mandato do Señor, debe promover e realizar nestes tempos difíciles e cheos de esperanza” (Paulo VI. Evangelii Nuntiandi, 82).

 . . . . .Así que... veña, ímoslle botar leña ao lume do Espírito!

“En aquel momento se acercaron a Jesús los discípulos y le dijeron: «¿Quién es, pues, el mayor en el Reino de los Cielos?» Él llamó a un niño, le puso en medio de ellos y dijo: «Yo os aseguro: si no cambiáis y os hacéis como los niños, no entraréis en el Reino de los Cielos»” (Mt 18, 1-4).

    Esta vez, convertirse sí que significa volver atrás, ¡a cuándo eras un niño! El mismo verbo utilizado, strefo, indica invertir el sentido de la marcha. Esta es la conversión de quien ya ha entrado al Reino, ha creído en el Evangelio y lleva tiempo al servicio de Cristo. Es nuestra conversión, la de los que llevamos años, tal vez desde el principio, en la Renovación Carismática. ¿Qué sucedió a los apóstoles? ¿Qué es lo que supone la discusión sobre quién es el más grande? Que la preocupación mayor ya no es el reino, sino el propio puesto en él, el propio yo. Cada uno de ellos tenía algún derecho para aspirar a ser el más grande: Pedro había recibido la promesa del primado, Judas la bolsa del dinero, Mateo podía decir que él había renunciado a más que los otros, Andrés que había sido el primero en seguirlo, y Juan que habían estado con él en el Tabor… Los frutos de esta situación son evidentes: rivalidad, sospechas, enfrentamientos, frustración.

  Volverse niños, para los apóstoles, significaba volver a cómo eran en el momento de la llamada a la orilla del lago o en el mostrador de los impuestos: sin pretensiones, sin derechos, sin enfrentamientos entre ellos, sin envidias, sin rivalidad. Ricos sólo en una promesa (“Os haré pescadores de hombres”) y en una presencia, la de Jesús. Volver al tiempo en el que todavía eran compañeros de aventura, no competidores por el primer puesto. También para nosotros volverse niños significa regresar al momento en el que tuvimos por primera vez una experiencia personal del Espíritu Santo y descubrimos lo que significa vivir en el Señorío de Cristo. Cuando decíamos: “¡Jesús solo basta!” y lo creíamos.

  Me impresiona el ejemplo del apóstol Pablo descrito en Filipenses 3. Descubierto Jesús como su Señor, él considera todo su glorioso pasado una pérdida, una basura, a fin de ganar a Cristo y revestirse de la justicia que deriva de la fe en él. Pero un poco más adelante sale con esta afirmación: “Yo, hermanos, no creo haberlo alcanzado todavía. Pero una cosa hago: olvido lo que dejé atrás y me lanzo a lo que está por delante” (Fil 3, 13). ¿Qué pasado? Ya no el del fariseo, sino el del apóstol. Él ha intuido el peligro que corría de encontrarse con una nueva “ganancia”, una nueva “justicia” toda suya, derivada de lo que había hecho al servicio de Cristo. Él anula todo con esta decisión: “Me olvido del pasado me lanzo hacia el futuro”.

 ¿Cómo no ver en todo esto una lección preciosa para nosotros en la Renovación Carismática Católica? Uno de los muchos eslóganes que circulaban en los primeros años de la Renovación – una especie de grito de batalla – era: “¡Devolved el poder a Dios!”. Quizá se inspiraba en el versículo del salmo 68, 35 “Reconoced el poder de Dios” que en  la Vulgata se tradujo con “Restituid (reddite) el poder a Dios”. Durante mucho tiempo he considerado esas palabras como la mejor manera de describir la novedad de la Renovación Carismática. La diferencia es que por un tiempo pensé que el grito estaba dirigido al resto de la Iglesia y nosotros éramos los que estábamos encargados de hacerlo resonar; ahora pienso que está dirigido a nosotros que, quizás sin darnos cuenta, nos hemos apropiado en parte del poder que le pertenece a Dios.

    En vista de un nuevo comienzo de la corriente de gracia de la Renovación Carismática, es necesario “vaciar los bolsillos”, empezar de cero, repetir con una profunda convicción las palabras sugeridas por el mismo Jesús: “Somos siervos inútiles; hemos hecho lo que debíamos hacer” (Lc 17, 10). Hacer nuestro el propósito del Apóstol: “olvido lo que dejé atrás y me lanzo a lo que está por delante”. Imitemos a los “veinticuatro ancianos” del Apocalipsis que “arrojan sus coronas delante del trono diciendo: ‘Eres digno, Señor y Dios nuestro, de recibir la gloria, el honor y el poder’” (Ap 4,10-11). Sigue siendo actual la palabra de Dios dirigida a Isaías: “Pues, he aquí que yo lo renuevo: ya está en marcha, ¿no lo reconocéis?” (Is 43, 19). Bienaventurados nosotros si permitimos a Dios renovar lo que tiene en mente en este momento para nosotros y para la Iglesia.

   Mi sugerencia para la cadena de oración: repetir muchas veces durante el día una de las invocaciones dirigidas al Espíritu Santo en la secuencia de Pentecostés, aquella que cada uno siente que responde mejor a su necesidad:
Riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo,
lava las manchas, 
infunde calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.
P. Raniero Cantalamessa O.F.M Cap.
Asistente eclesiástico de CHARIS

      Desde el primer Pentecostés, la Iglesia existe para evangelizar. Así fue la noche del fuego, del agua y del viento en Compostela, preparada por el Grupo “Veni Creátor” (RCCE).
      El atrio de San Fructuoso se llenó de gente. “De toda raza, lengua, pueblo y nación…” Había, entre otros, peregrinos y turistas; misioneros, religiosas y sacerdotes católicos; familias de “Comunidade Caná”; fieles de la Parroquia; familias y jóvenes evangélicos; familias de la Fraternidad católica de “Familias Invencibles”; misioneros de “Juventud con una misión” (JCUM); la Comunidad cristiana “Buenas Noticias” de Santiago, representada por su Pastor y otros hermanos y hermanas; hermanos y hermanas de los Grupos de Oración (RCCE) de Boiro, Pontevedra, Moaña y Santiago…
      De repente, se produjo desde el cielo un estruendo, como de viento que soplaba fuertemente y llenó todo aquel lugar” (Hch 2, 2). Y escuchamos: ¡Abramos paso en nuestros corazones para que pueda pasearse en ellos el Espíritu Santo! ¿Quién es insustituible en la Iglesia? ¡El Espíritu Santo! ¿Quién es el único Señor? ¡Jesús! Entonces digamos, hermanos y hermanas: ¡Jesús es el Señor! Alabemos a Jesús, aclamemos con fuerza al Espíritu Santo. ¡Ven, Espíritu Santo!
     Hombres y mujeres de todo lugar: de Alemania a Cee, de Madrid a Bogotá. De toda edad: de dos gemelos de meses a octogenarios. Expectantes ante aquel pequeño Cenáculo. En comunión con nuestros hermanos de distintas expresiones carismáticas de todo el mundo, reunidos con el Papa en Roma, celebrando el comienzo de un tiempo nuevo. El tiempo del Charis. El tiempo de la Gracia.
    Católicos y evangélicos juntos, como hijos de un mismo Padre, como hermanos amados del Hijo, vivificados y renovados por el Espíritu, unidos para orar, alabar, adorar…  y gozarnos en libertad de los hijos de Dios; “porque ninguna condena pesa ya para los que están en Cristo Jesús, pues la ley que da vida en él me ha librado de la ley del pecado y de la muerte” (Rom 8, 1-2).
    ¡Ha venido el Espíritu Santo! ¿A qué? A mostrarnos que Él es el único que tiene el poder para cambiar nuestros corazones. Nos dice el Espíritu Santo: ¿Y si volvemos a empezar? ¿Y si te hago de nuevo? Entramos en el Cenáculo de San Fructuoso como discípulos inseguros y temerosos, y salimos como Apóstoles que anuncian la Buena Nueva al mundo: ¡Cristo, vivo y resucitado!
    Luis Bermúdez, Inma Tamayo, Alfonso Cherene, Montse de Javier y Miguel Castaño han proclamado la Palabra, han predicado, han intercedido y clamado al Señor, poniendo voz a todo un pueblo: muestra preciosa de la diversidad reconciliada que pide nuestro Papa Francisco. Un ministerio de música formado por católicos y evangélicos: jóvenes, niños y mayores.
    El sacerdote salesiano Eugenio González, ayudado por el seminarista Santi Núñez, ha expuesto solemnemente a Jesús Eucaristía y lo ha paseado por en medio de su Pueblo. Otro sacerdote, Domingo Ramiro Canabal Castro, que ha sido misionero en Vietnam y cumplía 82 años, estuvo acogiéndonos en el Sacramento de la Reconciliación durante toda la Vigilia.
    “La Iglesia que nace en Pentecostés es una comunidad que suscita estupor porque, con la fuerza que le viene de Dios, anuncia un mensaje nuevo -la Resurrección de Cristo- con un lenguaje nuevo -el universal del amor-. Un anuncio nuevo: Cristo está vivo, ha resucitado. Un lenguaje nuevo: el lenguaje del amor” (Papa Francisco).
     Al fondo del templo, nuestro Obispo D. Jesús Fernández, orando y contemplando. "Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación" (Mc 16, 15). Y el mundo entero...  viene a Santiago. Lo acabamos de ver en San Fructuoso. ¡Llenaos de gozo y asombro, porque algo nuevo comienza entre nosotros!

Javier de Montse - Comunidade Caná


Un TIEMPO NUEVO para la Renovación Carismática

        Bendecimos al Señor porque la Renovación Carismática está viviendo un kairós. Un momento crucial. La acción lúcida y decidida del Papa Francisco ha dado lugar al CHARIS: comienza un tiempo nuevo en España. También en Galicia. El Espíritu de Dios se mueve con fuerza, venciendo la parálisis, los miedos, la rigidez... Se van abriendo rendijas por las que se cuela la gracia: promover el bautismo en el Espíritu, el ejercicio de los carismas y la dimensión ecuménica de la Renovación Carismática sirviendo a la unidad de los cristianos; fomentar la comunión de corazón y de acción entre diferentes realidades dentro de nuestra gran familia carismática. En Galicia nos reconocemos -al menos- cuatro, dentro de esta corriente de gracia: una Asociación de Grupos de Oración (RCCE), una Fraternidad (Familias Invencibles) y dos Comunidades de Alianza (Comunidad Madre de Dios y Comunidade Caná).
       Siguiendo las indicaciones del Papa Francisco, es ahora el momento de que -como CORRIENTE de GRACIA compuesta por diferentes expresiones que el Espíritu va suscitando- estrechemos nuestros vínculos para anunciar el Evangelio y servir a la Iglesia desde una mayor COMUNIÓN.
        Es necesario clamar y pedir al Señor su bendición, su sabiduría, su unción. Sus profetas y servidores para este TIEMPO NUEVO... ¡Abrámonos a la acción del Espíritu Creador! Y es que "las cosas viejas pasaron; he aquí que todo es hecho nuevo" (1Cor 5, 17); "no recordéis las cosas anteriores ni consideréis las cosas del pasado" (Is 43, 18). La Vida en el Espíritu es nueva e imprevisible. Siempre más adelante... ¡Vayamos tras el Espíritu!: Mirar el horizonte Salir de nuestro miedo > Ser más familia > "Extender la tienda" (Is 54, 2).
Unidos en oración por un nuevo Pentecostés 
¡Ven, Espíritu Santo! 





  El 18 y 19 de mayo (2019) celebraremos en la Casa de Tirán nuestro Encuentro de Comunidad. Los Encuentros comunitarios son mensuales; normalmente, de fin de semana. En todos ellos hay oración, revisión de vida, formación, participación en la Eucaristía dominical y preparación de las acciones pastorales y de evangelización que lleva a cabo la Comunidad. Los niños y jóvenes se integran en las reuniones en momentos de oración, ayudando a los adultos en actividades domésticas u organizativas y realizando actividades formativas adecuadas a su edad.

   
La Comunidad acoge la singularidad de cada familia, creando unas relaciones fraternas, aprendiendo unos de otros en la oración y el compartir humano, espiritual y material, en la línea de las primeras comunidades cristianas (Hech 2). Cada familia de la Comunidad camina como Iglesia doméstica. Nuestro modelo es la Familia de Nazaret. Hacemos oración en familia al terminar el día: Rosario, Vísperas, lectura de la Biblia acorde con los tiempos litúrgicos...

    Cada familia se compromete a rezar por las otras familias de la Comunidad y a mantener una comunicación cercana, tanto los adultos como los jóvenes y los niños, a visitarnos unos a otros y compartir de cerca nuestras dificultades y alegrías, luces y sombras... Es motivo constante de nuestro compartir, en primer lugar, nuestra propia vida -para crecer espiritualmente y dar mayor gloria a Dios- y, en segundo lugar, nuestro servicio a la Iglesia.

    Todas las familias necesitamos un espacio de intimidad y un espacio de apertura a los otros. Es importante mantener estas distancias. Cada familia ha de ir haciendo su propio camino con el Señor: camino de amor y oración, acción y contemplación, vida familiar y vida de servicio a la Iglesia. Comunidade Caná es una comunidad de comunidades.

   Propiciamos la formación cristiana de todos los miembros de la Comunidad. Una formación bíblica, doctrinal y espiritual que va encaminada a servir a la Iglesia, fundamentalmente en el campo de la familia. Se cuida de modo especial el trato con los sacerdotes.

   Cuando así lo pide una familia, la Comunidad trata de potenciar, apoyar y ayudar la acción evangelizadora que está realizando en el lugar donde vive. La Comunidad va creando un estilo evangelizador propio que tiene como elementos principales la oración y el testimonio.


 

     “En aquel tiempo Jesús iba hacia Jerusalén, marchando a la cabeza”. El de Jesús es un camino que sólo podrán recorrer con ramos de fiesta quienes hayan visto las obras de Dios. Los discípulos de Jesús “se pusieron a alabar a Dios por todos los milagros que habían visto”. Jesús marcha a la cabeza, va delante, y los discípulos, en aquel hombre que los precede, ven, entera y asombrosa, una historia de gracia de la que han sido testigos, un ayer de gozos inesperados, de luz en ojos ciegos, de palabras en lenguas trabadas, de sonidos estrenados en oídos cerrados, de pureza en la lepra, de mesa de Dios para hijos perdidos y pecadores perdonados.
   Los discípulos dicen: “¡Bendito el que viene como rey, en nombre del Señor!”; lo dicen mirando a quien los precede; lo dicen recordando lo que han vivido con él.
    Hoy también tú, comunidad creyente, te sumas a la masa de los discípulos, aclamas con ellos a tu Señor, gozas mirando al que te precede, porque recuerdas lo que has vivido con él: recuerdas la claridad de su luz en los ojos de tus hijos el día de su bautismo, el milagro de la palabra haciéndose revelación en tus oídos, bendición en tu lengua, jubileo en tu corazón; recuerdas la abundancia de la mesa a la que fuiste invitada por él, y en la que comiste con el Señor el pan de la vida, el vino de la salvación; recuerdas su vida entregada para tu vida, recuerdas su resurrección gloriosa, que es fundamento y certeza de tu resurrección; recuerdas y aclamas: “¡Bendito el que viene como rey, en nombre del Señor! ¡Paz en el cielo y gloria en lo alto!” 
    Tú sabes, Iglesia amada del Señor, que no recuerdas cosas que pertenecen al pasado, sino realidades que forman parte de presente. Hoy celebras la eucaristía; hoy escuchas palabras que llegan como un fuego a lo más hondo de ti misma: “Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros; haced esto en memoria mía… Esta copa es la Nueva Alianza sellada con mi sangre, que se derrama por vosotros”. Hoy contemplas al que te precede y recibes su cuerpo entregado y entras en la Alianza sellada con su sangre. Y mientras recibes al que se te da y entras en la dicha de la Alianza nueva y eterna, contemplas el misterio de la cruz de tu Señor, en la que todo se consuma, todo se perfecciona, todo se hace definitivo.
“¡Bendito el que viene como rey, en nombre del Señor!” “¡Señor mío y Dios mío!”

+ Fr. Santiago Agrelo,Arzobispo de Tánger