Comunidade Caná

Comunidad Católica de Alianza integrada por familias en el seno de la Renovación Carismática


     Este único servicio para la corriente de gracia que es la Renovación Carismática Católica, deseado en varias ocasiones por el Papa Francisco, lleva el nombre de CHARIS y se propone desarrollar su trabajo en beneficio de todas las expresiones de la Renovación Carismática Católica, al servicio de todas ellas.

   Cada realidad carismática seguirá siendo lo que es, en pleno respeto a su propia identidad, y permanecerá bajo la jurisdicción de la autoridad eclesiástica de quien depende. Cada realidad carismática podrá usar libremente, para el cumplimiento de su misión, de todos los servicios que CHARIS prestará, objetivo fundamental que el nuevo organismo se propone.

     El Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida procederá a nombrar el Moderador, los dieciocho miembros del Servicio Internacional de Comunión y el Asistente Eclesiástico por un primer mandato de tres años. Las personas mencionadas asumirán sus funciones en la solemnidad de Pentecostés 2019, día en el cual los estatutos de CHARIS entrarán en vigor.

     En España, a la espera de otras realidades carismáticas que quieran sumarse, ESTAMOS ya en CHARIS:
- 2 Asociaciones de Grupos de Oración: RCCE y RCCeE.
- 1 Fraternidad: Familias Invencibles.
- 1 Escuela de Evangelización: S. Andrés.
- 4 Comunidades: Israel, Fe y vida, SCV y Caná.

Hemos designado un comité provisional para seguir adelante con el proceso:
- Óscar(RCCE)
- Lázaro (RCCeE)
- José Antonio (Familias Invencibles)
- Queca (Siervos de Cristo vivo)
- Mari Carmen (Escuela de Evangelización S. Andrés)

Damos gracia a Dios por esta BENDICIÓN.
Jesus is Lord! Aleluia!



      El noviazgo es el tiempo en el cual los dos están llamados a realizar un trabajo compartido sobre el amor; un trabajo en profundidad. Se descubren poco a poco el uno al otro.  El hombre ‘aprende’ acerca de esta mujer, su novia; y la mujer ‘aprende’ acerca de este hombre, su novio. 
     Desde esta perspectiva -apuntada por el Papa Francisco- hemos preparado, en la Archidiócesis de Santiago de Compostela, un ITINERARIO para NOVIOS sin fecha de boda.
        Os presentamos 15 temas para ayudar a verificar vuestro amor. Un camino que tiene meta: 
https://itinerarionovioscompostela.blogspot.com 

     Durante 2019, el ITINERARIO se desarrolla en ENCUENTROS MENSUALES en Santiago (Parroquia de San Fernando - comenzamos el 22 de enero a las 20:00) y Pontevedra (Parroquia de Santa María - comenzamos el 30 de enero a las 20:30). Estamos a tu disposición para informarte o aclararte más detalles: llámanos (986.313.795) o escríbenos (canacomunidade@gmail.com).


        La clave es el diálogo que estos temas, como etapas de un camino, pueden suscitar en los novios. Aportan luz para que los novios verifiquen su amor y puedan responder a la pregunta ¿cómo sé yo que es la mujer o el hombre de mi vida?


"Aprender a amar a alguien no es algo que se improvisa 
ni puede ser el objetivo de un breve curso 
previo a la celebración del matrimonio
(Amoris laetitia 208)



Con Isabel Botía y Humberto Díaz

Colegio Reparadoras del Sagrado Corazón
Avda. Guadarrama, 38 / Majadahonda (Madrid)
9 y 10 de marzo de 2019
 Os animamos a dejar vuestros cómodos sofás, salir de vuestras casas 
y dedicarle a Dios ese fin de semana. 
Él nos espera y está deseando encontrarse con nosotros.




     “También este año estamos llamados a orar para que todos los cristianos vuelvan a ser una única familia, conforme a la voluntad divina que quiere que todos sean una cosa sola” (Papa Francisco).    
       La Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos 2019 (18-25 de enero) ha sido preparada por cristianos de Indonesia. Con una población de 265 millones, de la cual el 86 % se considera musulmana, Indonesia es bien conocido como el país con mayor población musulmana del mundo. Sin embargo, un 10 % de los habitantes de Indonesia son cristianos de distintas tradiciones. En términos tanto de población como de su vasta extensión territorial, Indonesia es el país más grande del Sudeste Asiático. Tiene más de 17.000 islas, 1.340 grupos étnicos diferentes y más de 740 lenguas locales y, sin embargo, está unido en su pluralidad por una lengua nacional, el indonesio (Bahasa Indonesia). 
     La nación se funda en cinco principios,  con el lema Bhineka Tunggal Ika (unidad en la diversidad). A través de la diversidad de grupos étnicos, lenguas y religiones, los indonesios han vivido de acuerdo con el principio de gotong royong, que es vivir en solidaridad y colaboración. Esto significa compartir en todos los ámbitos de la vida, el trabajo, el duelo y las fiestas, y considerar a todos los indonesios como hermanos y hermanas. 



      Los miembros de Comunidade Caná tenemos un ENCUENTRO mensual de fin de semana. Además, en el caso de las familias que vivimos cerca, buscamos otros momentos para orar juntos y compartir... Le llamamos CASA de ORACIÓN: un ENCUENTRO de dos o tres horas en casa de alguna de las familias de la Comunidad. 
        El próximo será, Dios mediante, en Moaña, en CASA de Montse y Javier, el viernes 25 de enero de 2019.


  • Sábado 23 de febrero 2019, de 11:00 a 13:30 y de 16:00 a 19:30.
  • Domingo 24 de febrero 2019, de 10:30 a 13:00.
RECTORAL de S. Xoán Bautista de Tirán (Moaña)
Información inscripciones
canacomunidade@gmail.com

Paqui 986 166 401 (a partir de las 21:00)

    Cuando los novios empiezan a preparar su boda, la Iglesia ofrece una preparación inmediata, un encuentro para mostrar el proyecto de Dios para el hombre y la mujer, la belleza y la verdad de este amor para siempre. 
    Es un tiempo de formación que ayuda a dar sentido al paso que va a dar la pareja. No es suficiente preparar todo lo relativo a la fiesta en los aspectos externos. 
     Dios quiere encontrar un tiempo para hablar a los futuros esposos...



   El IV CURSO MÚSICA Y EVANGELIZACIÓN en Vigo se celebrará los días 16 y 17 de febrero de 2019. El curso está destinado a catequistas y agentes de pastoral, jóvenes, grupos musicales, grupos vocacionales, profesores de religión y de música, coros, agentes de pastoral, equipos de liturgia, sacerdotes y religiosos/as...

   A través de diferentes actividades (master class, talleres, experiencias…) los ponentes ofrecerán pautas para las celebraciones con dinámicas que enriquecerán la labor pastoral en nuestras parroquias y grupos.


  Comunidade Caná participará como en años anteriores. En esta ocasión, con un taller-testimonio de Javier de Montse e Ysma Azuaje (Comunidad Madre de Dios): "Música a contracorriente".

«El Señor nos regala el don de la música y el canto como un precioso carisma de oración y evangelización, que construye la comunidad siendo cauce del amor de Dios y de la alabanza de su gloria. La música es un gran tesoro que el mismo Dios pone en nuestras manos y que se hace canal; canal maravilloso por donde corre su Vida.»  ("El Espíritu Santo en clave de sol" - Javier de Montse CCaná).



¡Es una gracia que no debes dejar pasar!

El Encuentro de Verano quiere ser:
– Un retiro + unas vacaciones.
– Un encuentro “distinto” con Dios y con los hermanos.
– Una nueva relación entre padres e hijos con el Señor en medio.
– Un semillero de vocaciones para la Iglesia del tercer milenio.




Si vosotros, matrimonios cristianos, os sentís llamados a vivir vuestra vida de fe con otras familias y no sabéis cómo hacerlo, aquí tenéis una manera de empezar.


ENCUENTROS ABIERTOS, cada MES, 
a cualquier familia que quiera participar 
Niños - Jóvenes - Mayores

Casa Rectoral de S. Xoán de Tirán
¡No es bueno que  tu FAMILIA esté sola!

¿Quieres más información?
Eva y Nacho: egmolinos@gmail.com
FAMILIAS INVENCIBLES
http://familiasinvencibles-rcc.org




Este NOME debe ser publicado para que brille, non pode quedar escondido. Pero non pode ser predicado cun corazón manchado ou unha boca impura, senón que debe ser colocado e amosado nun vaso escollido. Por isto di o Señor, referíndose ao Apóstolo: Este é un vaso que me escollín eu para que leve o meu nome aos xentiles, aos reis e aos fillos de Israel. Un vaso -di- que me escollín, como aqueles vasos escollidos en que se expón á venda unha bebida de agradable sabor, para que o brillo e esplendor do recipiente invite a beber dela; para que leve -di- o meu nome.

En efecto, do mesmo xeito que un campo, cando se acende lume nel, queda limpo de todas as silveiras e espiñas secas e inútiles, e así como, ao saír o sol e disiparse as tebras, se esconden os asaltantes, os delincuentes nocturnos e os que entran a roubar nas casas, así a predicación de Paulo aos pobos, semellante ao fragor dun gran trono ou a un lume que irrompe con forza ou á luz dun sol que nace esplendoroso, destruía a infidelidade, aniquilaba a falsidade, facía alumear a verdade, como cando a cera se derrete á calor dun lume ardente.



El levaba por todas as partes o Nome de Xesús, coas súas palabras, coas súas cartas, cos seus milagres e exemplos. Loaba sempre o Nome de Xesús, e chamábao na súa súplica. O Apóstolo levaba este nome como unha luz, aos xentiles, aos reis e aos fillos de Israel, e con el alumeaba ás nacións, proclamando por todas as partes aquelas palabras: A noite vai pasando, o día está enriba; deixemos, pois, as obras das tebras e vistámonos das armas da luz. Andemos como en pleno día, con dignidade. Mostraba a todos a lámpada que arde e que alumea sobre o candeeiro, anunciando en todo lugar a Xesucristo, e este crucificado. De aí que a Igrexa, esposa de Cristo, apoiada sempre no seu testemuño, se alegre, dicindo co salmista: Meu Deus, instruíchesme dende a miña xuventude, e ata hoxe relato as túas marabillas, é dicir, que as relataba sempre. A isto mesmo exhorta o salmista, cando di: Cantade ao Señor, bendicide o seu nome, proclamade día tras día a súa salvación, é dicir, proclamade a Xesús, o Salvador enviado por Deus.
San Bernardino de Siena, presbítero (Sermón 49, Sobre o glorioso Nome de Xesucristo)
    Como una epidemia (individualismo), aumenta el número de individuos humanos -también cristianos; incluso pastores, religiosos, sacerdotes, obispos...- aparentemente conectados entre sí, pero existencialmente solos y aislados, sin desarrollar su capacidad para estar y encontrarse en el otro, para la intimidad y la generatividad, para relacionarse “saliendo del propio amor, querer e interés” (S. Ignacio de Loyola).
    Vivir en COMUNIDAD (eso es vivir cristianamente) resulta hoy contracultural, verdaderamente revolucionario: es vivir desviviéndose por el otro«Si alguno se viene conmigo y no pospone a su padre y a su madre, y a su mujer y a sus hijos, y a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío. Quien no lleve su cruz detrás de mi no puede ser discípulo mio. Así, ¿quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla? No sea que, si echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran, diciendo: "Este hombre empezó a construir y no ha sido capaz de acabar. ¿O qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que le ataca con veinte mil? Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz. Lo mismo vosotros: el que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío.» (Lc 14, 26-33). Somos la revolución: el compromiso y la tarea, concretos, de entregar la vida, toda la vida, por Amor.




“Porque los dones y la llamada de Dios son irrevocables”  (Rom 11, 29)

           Me llamo Santiago y nací en el seno de una familia católica. Desde pequeño me educaron (con la mejor de la intenciones y fruto de la fe heredada) en una fe en la que había que ser bueno y rezar mucho para agradar a un Dios que premia a los buenos y castiga a los malos.
            A los catorce años ingresé en el Seminario porque desde pequeño sentía deseos de ser sacerdote. Allí esa forma de ver la fe y mi relación con Dios estaba orientada hacia una vida sacerdotal que buscaba sacerdotes santos (como tienen que ser). Rezábamos, estudiábamos, asistíamos a retiros mensuales, ejercicios espirituales, hacíamos deporte, teníamos ratos de ocio y diversión… Pero en el fondo yo estaba actuando movido por mis propios esfuerzos más que apoyándome en la Gracia de Dios; ésto hizo que poco a poco me fuera cansando y perdiendo aquella ilusión que tenía desde pequeño en ser sacerdote…
            Acabé yéndome del Seminario, mintiéndome con muchas excusas para justificar mi dejadez y abandono. Una de ellas fue que me iba al servicio militar para hacer un paréntesis y tomar fuerzas de cara a volver al Seminario. Allí estuve destinado como monaguillo en la iglesia castrense. Se me hizo dura la estancia allí, la soledad (a pesar de estar rodeado de compañeros) identifiqué aquello con la idea que eso sería lo que me esperaba en el futuro si me hacía sacerdote… Un día me puse delante del sagrario y, muy enfadado, le dije al Señor: ¡Pasa de mí! Y me fui muy enfadado y triste… Era un figurante en las eucaristías… asistía, ayudaba en las celebraciones, respondía –que no rezaba-, no comulgaba, la verdad es que me daba igual, sólo cumplía con mi destino militar de monaguillo… Estaba deseando que terminase mi cautiverio e irme a mi casa.
   Finalizada la mili empecé a llevar una vida en la que Dios no tenía sitio. Durante unos dieciséis años busqué llenar mi corazón con todo tipo de cosas que cualquier joven tenía a su alcance, excepto las drogas –gracias a Dios-, y no porque no hubiera ocasiones para ello. Dios era irrelevante, incluso me había vuelto en contra de Él. En el fondo, ese resentimiento hacia el Señor era la manera que tenía yo de desplazar mis frustración porque no tenía fuerzas para haber respondido a su llamada, me revelaba, no quería ser sacerdote así, me horrorizaba la soledad, en vez de pedir su gracia me dejaba llevar por la comodidad y la pereza.
  Alguna vez asistía a misa algún domingo, sentía necesidad de Dios, pero mi pecado y mis heridas me impedían acercarme más a Dios… “¿cómo me va a perdonar Dios con todo esto que llevo a mis espaldas? ¿cómo me voy a salvar si es para mi imposible ser fiel al Señor? No hay esperanza posible para mi, soy un caso perdido…” Todo ésto me desanimaba todavía más.

            Sentía que mi vida no encajaba en medio del mundo, había tenido un par de novietas pero no acaba de sentirme lleno, no tenía sentido, me faltaba algo. Empecé a buscar y esa búsqueda me llevó a reencontrarme con un sacerdote que me conocía y empezamos a quedar y hablar. En una de esas conversaciones recuerdo que le dije si a lo mejor no debería retomar el tema sacerdotal que era algo que me ilusionaba de pequeño y que aún estaba ahí, que a veces me lo planteaba. Su respuesta fue que lo primero que tenía que hacer era tener relación con el Señor, eso era lo más importante, que no corriera, que a lo mejor no era lo mío porque estando alejado de Dios era difícil poder pensar que Dios me llamase al sacerdocio…
   Empezamos a vernos con más frecuencia para charlar, me habló de la Renovación (ya conocía por un grupo de Coruña, cuyo nombre no recuerdo, al que había conocido por una convivencia que habíamos organizado en su parroquia y habíamos coincidido con ellos… si recuerdo que me habían parecido una “panda de chiflados” –fruto de la soberbia espiritual que yo padecía- en otra ocasión haciendo un vía crucis al Monte Xestoso, en Moaña, los del Grupo de Oración de San Martiño habían llegado antes que nosotros y cuando nosotros estábamos llegando a la cruz nos aplaudían y estaban cantando con guitarras y pensé para mi: ¿pero ésta gente tiene idea de lo que significa un vía crucis? ¿porqué narices nos aplauden?... Vamos que mi concepto de la Renovación no era muy positivo que digamos… Me creía superior y hasta me reía de sus miembros, ¡pobrecitos, están chiflados!
          Intentaba llevar una vida cristiana pero no acaba de arrancar, hablaba con este sacerdote él me escuchaba todas mis tribulaciones, me animaba a confesarme y acercarme a Dios, pero en el fondo yo no me dejaba ayudar del todo, quería pero no podía, había heridas internas que necesitaban ser curadas pero yo me resistía a ser ayudado, esas heridas eran más fuertes que yo y no me dejaban acercarme a Dios y pedir que me sanase y me perdonase. En el fondo el no aceptarme tal y como yo era, mi concepto de Dios exigente y justo hacían que me entristeciera y no acabara de dejarme sanar.
            Un día me invitó a que asistiese a una Asamblea de la Renovación, hasta el sábado no nos acercamos al parque de atracciones a coger las acreditaciones (a todo esto no habíamos reservado nada con lo que podría ser que no tuviéramos ninguna posibilidad de entrar, pero sí, sí había acreditaciones)… Entramos, la verdad es que estaba cortado ¿qué hacía yo allí en medio? Intentaba rezar, hacerme pasar por uno más… Menudo rollo que estaba soltando un fraile todo vestido de blanco, que decía que era del Real Madrid, a mi que soy culé, ya me empezaba a brotar la soberbia que llevo dentro, que si niveles de evangelización que no recuerdo cuáles eran… después eucaristía… recuerdo que me daba mucha vergüenza el hecho de que no podía comulgar porque no estaba en gracia de Dios, y para no pasar vergüenza en el momento de la comunión me fui a esconder en el cuarto de baño… Más enseñanzas, yo allí cansado, aburrido… Por la tarde lo de la Alabanza con cantos y bailes de aquí para allá me cabreó sobremanera, recuerdo una canción sobre un tren… y yo perplejo me decía: ¡pero si ya lo sabía, si estos tíos están chiflados!¡si es que soy tonto!... Creo que la cara de mala leche que le ponía al que esta mi lado (cuando estaban cantando lo de  Resucitó yendo y viniendo de derecha a izquierda) no se le pudo olvidar en la vida, esa cara en plan si te acercas a mi te la cargas… de hecho el pobre solo podía alabar al Señor hacia su izquierda, pues hacia su derecha me tenía a mi cabreado y con ganas de largarme de allí y de que no me tocaran las narices.
            Acabada la Alabanza vino la Adoración... Tras el numerito anterior, mi sentimiento era, bueno a ver si pasa y  nos vamos por donde hemos venido que ya he tenido bastante. Pero, al final, acabé la Adoración postrado ante Jesús, dándole gracias por ese día.

       Después de aquella experiencia, empecé a asistir a misa los domingos, un tanto a escondidas; me daba vergüenza en casa que supieran que iba a misa, procuraba quedar más con mi amigo sacerdote para charlar… pero todavía quedaban cosas en mi interior que sanar, cosas que me impedían acercarme del todo al Señor y sobre todo recibirle… , lo mío era como el Guadiana, que aparece y desaparece, mi trato con el señor estaba marcado por mi falta de esperanza y de fe. Pasó un tiempo y el Señor me dio la Gracia de la valentía para confesarme, reconocerme pecador y reconciliarme con él…
        Fue un momento de una gran alegría, a partir de ahí pude recibir al Señor con más frecuencia, y empezar a tratar de discernir mi futuro como sacerdote arropado por un grupo de sacerdotes, con una dirección espiritual frecuente, y por la oración de mucha gente querida que sabía que estaba en este proceso de discernimiento.
        En todo este tiempo estaba pidiéndole al Señor fuerzas para caminar, que yo no podía, le decía que me sanase de todo aquello que me apartaba de Él… tenía miedo a la soledad, en la oración fui descubriendo que no tenía que tener miedo… y me empecé a sentir lleno de paz.
          Con la oración y el acompañamiento espiritual fui teniendo más claro cada día estas palabras:  “No temas, el Señor es el dueño de tu soledad y tu vida, Él toma tu Soledad por ti”, en ese momento descubrí que aquello era así, no estaba solo, el Señor me hizo ver que él tomaba mi soledad por mi, ahora SÉ que está vivo y resucitado y que ha actuado en mi vida que es mi Señor y mi Salvador, y que con la ayuda de su Gracia todo lo puedo, que Dios tiene sus tiempos. Al final de este proceso he tomado la decisión de volver al Seminario, muy contento  y por ello  puedo decir: ¡¡¡GLORIA A DIOS!!!



La misión del SERVIDOR en la Renovación Carismática

Cuando hablamos de la misión del servidor en la Renovación Carismática nos referimos a lo que esperamos ser, lo que anhelamos ser. Es lo que buscamos, el objetivo por el que trabajamos como carismáticos. Como servidores, debemos tener claro el objetivo, porque si no, iremos hacia cualquier lugar, sin dirección, sin metas.

Hay seis metas que el servidor carismático debe perseguir:

1. Ser la mejor versión de Jesucristo
Todo servidor en la Renovación está llamado a ser la mejor versión de Cristo para el mundo de hoy. Parecerse a Jesús, ser semejante a Jesús. Hay que parecerse a Él en nuestra forma de ser, de predicar, de actuar. La imagen del hombre perfecto siempre será Jesús, ni siquiera lo es el más santo entre los hombres. Ser la mejor versión de Jesucristo consiste en obsesionarnos en parecernos a Él, en ser como Él.
San Pablo en 2Cor 2, 15 dice que nosotros somos el buen olor de Cristo, tanto para los que se salvan, como para los que se pierden. En medio del hedor del pecado, los servidores carismáticos estamos llamados a parecernos a Cristo para que el mundo sienta esa fragancia cada vez que se encuentra con nosotros. Significa actuar como Él, ser como él, en nuestra forma de hablar, de vestir, de actuar tanto en los diferentes ministerios en los que servimos, como en nuestras familias y la sociedad.

2. Conocer íntimamente al Señor a quien servimos
En 1Sam 3,1-10 nos encontramos con el relato del joven Samuel, un servidor que vivía en el templo, pero no conocía a su Señor, a quien servía, por eso no sabía distinguir su voz cuando le hablaba.
Hay muchos servidores que prácticamente viven en la iglesia, se pasan toda la vida sirviendo al Señor en la Renovación, en uno o varios ministerios, pero no conocen al Señor. Van a grupos de oración, formación, asambleas, retiros y todo a lo que puedan asistir en la Renovación, pero no conocen a Jesús. Se saben la Biblia de punta a punta, la leen, pero no saben distinguir la voz de Dios en sus vidas, porque no le conocen, no le aman, no han tenido una experiencia íntima con Dios. Hace falta esa cercanía con Él.

3. No ser solo colaboradores, sino comprometidos
Cuando nos comemos un sándwich de jamón y queso, hay dos animales que aportan para su elaboración. La vaca pone el queso y el cerdo pone el jamón. Pero de la vaca se extrae la leche para el queso y esa vaca sigue viva y le seguirán sacando leche. Mientras que el cerdo, para extraer de él el jamón, da la vida. De tal modo que la vaca “colabora”, pero el cerdo se compromete.
Hay muchos servidores de la Renovación Carismática que se han vuelto colaboradores como la vaca. Todos los días colaboran un poco, pero no se comprometen, no dan la vida, no se juegan el todo por el todo por la Renovación Carismática y por la Iglesia. Y por eso es que muchos al primer problemita que se encuentran en la comunidad, se marchan, porque no están dispuestos más que a colaborar, no a dar su vida. Muchos no sirven a la Renovación, sino que se sirven de ella.
Un colaborador en la Renovación da del tiempo que le sobra. Un comprometido da del tiempo que tiene incluso para hacer otras cosas. Un colaborador da limosna, pero un comprometido diezma.
Como servidores estamos llamados a ser comprometidos, no colaboradores.

4. Prestar un servicio en dos dimensiones: motivar al que está cerca y llegar al que está lejos
Lo primero es hacer el camino del discipulado ayudando a la gente que ya forma parte de la comunidad. Ayudar al que está desanimado, al que le está costando la perseverancia. Al que tiene problemas. Pero no es suficiente establecer comunidades que sólo miran para adentro, que solo sirven y piensan en su comunidad ya formada, en los que ya están dentro. No se deben formar comunidades en función de los que ya perseveran. Hay que buscar al que está fuera, al que está lejos, y eso incluye a los que ya han formado parte de nuestra comunidad y se nos han ido.
Hay que crear comunidades atractivas, que llamen la atención y que los que están lejos sientan el enorme deseo de estar dentro, de ser de los nuestros. Por ello urge siempre una evangelización permanente e ir creando los espacios para hacer que muchos más se vayan incorporando a nuestras comunidades carismáticas.

5. Renovarse o morir. Innovar o morir
En las grandes empresas se habla mucho de la innovación. El mundo cambia constantemente y hay que irse actualizando para no quedarse retrasados, a la retaguardia.
Como servidores debemos tener siempre este pensamiento: o nos renovamos constantemente, o morimos. Y no se trata de inventarse tantas cosas, de tener ideas locas, sino de plasmarlas en la realidad, de hacer que esas ideas se realicen. De sacar provecho aún de las adversidades, porque la innovación surge de las crisis, de los retos.
El servidor está siempre llamado a romper paradigmas, a romper esquemas. O nos renovamos o morimos, y el que hace todas las cosas nuevas en Renovación es el Espíritu Santo, con Él hay que buscar constantemente un cielo nuevo y una tierra nueva.

6. ¡No tener miedo!
El libro de los Números, capítulos 13 y 14, nos relata el acontecimiento aquel en el que Moisés y Aarón escogen a un representante de cada una de las tribus para mandarlos a espiar la tierra prometida. Josué y Caleb regresan emocionados contando las maravillas de esa tierra que mana leche y miel; pero los otros diez pusieron “peros”, argumentando que sus habitantes eran gigantes a quienes no podrían vencer. Josué pidió avanzar, pero a Moisés y Aarón les dio miedo y por eso el Señor no les permitió entrar en la tierra cometida.
Si los servidores de la Renovación queremos avanzar a tomar la tierra que Dios nos ha prometido, a conquistar y conseguir grandes cosas, debemos avanzar sin miedo aunque los enemigos a vencer sean gigantes, más entrenados, más fuertes; porque ellos confían en ellos mismos, pero nosotros creemos en el poder de Dios. Dios no tolera servidores cobardes! Debemos avanzar sin miedo, anticipándonos a las adversidades para avanzar hasta donde otros no han podido llegar.
Para avanzar en todos los proyectos de la Renovación Carismática, es necesario “sudar la camiseta”, como hombres valientes, con fe, con ánimo firme. Sólo así podremos rescatar la fuerza que en muchos lugares la Renovación ha perdido, producto de la cobardía de servidores cobardes que han disminuido en su labor, por miedo a los nuevos retos que el mundo nos presenta. Hay muchas comunidades que no avanzan, retroceden, porque no se actualizan, porque no quieren arriesgarse, porque le temen a las nuevas adversidades que nos rodean. No quieren salir a la calle, no tienen nuevos métodos, no se arriesgan.
Servidores de la Renovación Carismática, ¡a avanzar con fuerza, sin miedo!
Padre Jhon Mario