Comunidade Caná

Comunidad Católica de Alianza integrada por familias en el seno de la Renovación Carismática

"Nadie os quitará vuestra alegría

(Jn 16, 22b)


    Es el tiempo del Espíritu para Comunidade Caná: «El Señor caminaba delante de los israelitas (Caná). No se apartaba de delante del pueblo ni la columna de nube, de día, ni la columna de fuego de noche» (Éx 13, 22). Dios va guiando nuestros pasos de fiesta en fiesta… Somos llamados a mirar al Cielo y a clamar al Espíritu que descienda sobre nosotros como Agua Viva, como Fuego...

      Del lunes 25 al viernes 29, de 21:30 a 22:00, viviremos un espacio de oración comunitaria e invocación al Espíritu por un renovado Pentecostés: 

  • Lunes 25: Don de sabiduría (Nacho y Eva)/ Don de Entendimiento (Jose A y Mª Fernanda).
  • Martes 26: Don de Consejo (Jose y Paqui).
  • Miércoles 27: Don de Ciencia (Inma y Miguel).
  • Jueves 28: Don de Piedad (Rosa y Jose Antonio) Don de Fortaleza (Elena).
  • Viernes 29: Don de Temor de Dios (Montse y Javier).  

      El sábado 30, a partir de las 18:00, tendremos, desde Moaña, "El ESPÍRITU SANTO en  FAMILIA", un ENCUENTRO semi-presencial y abierto por Zoom, al que podréis uniros hasta un máximo de 100 familias. Habrá ALABANZA, ENSEÑANZA,  INVOCACIÓN al ESPÍRITU, TESTIMONIO e INTERCESIÓN. A las 22:00 nos uniremos a la VIGILIA del CHARIS desde Roma.

 



   ¡Ven, Espíritu Santo!
     Lo que está sucediendo es inaudito; completamente nuevo, distinto a todo lo vivido hasta ahora. En este tiempo tan especial que Dios nos ha preparado, esperamos el cumplimiento de la Promesa: la Vida en abundanciaLa nueva normalidad que anhelamos los cristianos es Pentecostés: vivir en el Espíritu, en el Señorío de Cristo. 
    Comunidade Caná nos acerca a siete familias de la Archidiócesis de Santiago de Compostela que nos comparten cómo vivir -en el día a día- cada uno de los DONES del ESPÍRITU.


Familia Tomé Pérez · DON de SABIDURÍA
Familia Gómez Torres · DON de ENTENDIMIENTO
Familia Varela Escorihuela · DON de CIENCIA
Familia Delgado Llamas · DON de CONSEJO
Familia Wagener Galván · DON de PIEDAD
Familia García Miras · DON de FORTALEZA
Familia De León Valverde · DON de TEMOR de DIOS

ESpíriTu en Casa
 7 familias / 7 vídeos / 7 dones / 7 colores

   ¡Ven, Espíritu Santo!
     Lo que está sucediendo es inaudito; completamente nuevo, distinto a todo lo vivido hasta ahora. En este tiempo tan especial que Dios nos ha preparado, esperamos el cumplimiento de la Promesa: la Vida en abundanciaLa nueva normalidad que anhelamos los cristianos es Pentecostés: vivir en el Espíritu, en el Señorío de Cristo. 
    Comunidade Caná nos acerca a siete familias de la Archidiócesis de Santiago de Compostela que nos comparten cómo vivir -en el día a día- cada uno de los DONES del ESPÍRITU.

Familia Tomé Pérez · DON de SABIDURÍA
Familia Gómez Torres · DON de ENTENDIMIENTO
Familia Varela Escorihuela · DON de CIENCIA
Familia Delgado Llamas · DON de CONSEJO
Familia Wagener Galván · DON de PIEDAD
Familia García Miras · DON de FORTALEZA
Familia De León Valverde · DON de TEMOR de DIOS

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El genio femenino frente a seis tinajas de piedra


    Seis, y no siete, que es el número perfecto. De piedra, como las tablas de Moisés, como nuestro corazón; frías como cadáveres.  Inútiles, por estar vacías, para una purificación que ni son capaces de dar. Símbolo de lo que nunca llegará a ser completo, siempre por debajo de toda expectativa profundamente humana y de cualquier anhelo del corazón. Esto es: nuestra vida sin la novedad del Espíritu.

    Ante este escenario de parálisis representado por las tinajas, María intuye que la antigua alianza está en decadencia y que la antigua economía de la salvación, fundada en las prescripciones de la Ley, ha cerrado su contabilidad. Y... “pide el cambio” al único capaz de hacer nuevas todas las cosas. Percibe, claramente, las señales de alarma en un mundo que agoniza en la tristeza e invoca de su Hijo, más que un cambio en la ley de la naturaleza, un cambio en la naturaleza de la ley. 

     Solo la llena de gracia, María, iluminada por el Espíritu, ve la disolución del pequeño mundo antiguo. La Mujer Nueva, que trae la novedad y la fiesta, se anticipa y pide a Jesús un pago a cuenta sobre el vino de la nueva alianza que brotará inagotable -presente Ella también- en la hora de la cruz. Lo que parece un simple gesto de amabilidad es, en realidad, un grito de alarma para evitar la muerte del mundo: ¡No tienen vino...!



  • AZÚCAR: oración y misión en el Poder del Espíritu, con ejercicio real de dones y carismas, como discípulos misioneros en comunidad.
  • CAFEÍNA: obediencia y humildad, transparencia y sometimiento, discernimiento comunitario, corrección fraterna y revisión de vida.
    La primitiva Iglesia se movía en el Espíritu, como fuego en un cañaveral, fuera de las murallas. A la intemperie. En lucha y contemplación, lejos de las seguridades y el poder mundano. Fijos los ojos en Aquél que se hizo un tatuaje con mi nombre en Sus manos, y en Sus pies, y en Su costado. Aquel que, fuera de las murallas, murió en la Cruz por mí, entregando toda su vida por amor. Su presencia está ahí fuera, los dones están operativos ahí fuera, el corazón de Dios está ahí fuera... Se trata de hacer discípulos y construir la comunidad, no de mantener edificios, gestionar programas y el sostener el culto.
 


     No hay revelación conocible fuera de la vida y el testimonio de quienes la transmiten. Lo que testimonia quién es Dios y el sentido de la revelación es la vida de los cristianos. Porque el cristiano no se define meramente por lo que cree sino por cómo vive aquello que cree. Esto es lo que decía Kierkegaard, un cristiano danés del siglo XIX: “La tontería en la que vivimos -como si fuera ser cristiano- no es en absoluto lo que Cristo y el Nuevo Testamento entienden por ser cristiano. Creer es aventurarse tan decisivamente como sea posible para un hombre, rompiendo con todo lo que él naturalmente ama, para salvar su vida, rompiendo con aquello en lo que naturalmente tiene su vida.”



    Tenemos un camino que recorrer hasta Pentecostés. es un camino que se recorre con la escucha, la súplica, la petición del Espíritu Santo y la Palabra que la Iglesia nos pone cada día. Una Palabra llena de promesas, alegría, paz, esperanza, fe, amor, confianza, morada, unión; promesas que encierran una gran Promesa: "Cuánto más vuestro Padre os dará el Espíritu Santo..." (Lc 1, 13). He aquí el paso sublime y arduo: pasar de pedir cosas, a pedir y desear el Espíritu Santo; pasar de algo, a Alguien que está deseando darnos su Vida, su Presencia. Pasar del afán por las muchas cosas ("Marta, Marta, tú te afanas..." Lc 10, 41), a la única necesaria. "Vuestro Padre ya sabe lo que necesitáis" (Mt 6, 32). 

    Entonces, simplemente, hagámonos presentes al Padre, aceptemos el encuentro. El está ya contando nuestros cabellos, nuestras lágrimas... Y nosotros, sus hijos, nos tenemos que alegrar con el Padre que nos lo ha dado todo en el Hijo. En este camino hacia la venida del Espíritu Santo es preciso hacernos niños contentos y confiados. ¡Ya basta de argumentos, de explicaciones, de intercambiar ideas! ¡Intercambiemos alegría: la sencillez y la alegría de los cristianos! La Iglesia necesita gente contenta. Se busca un hombre feliz, una mujer feliz con su boca llena de bendición, de acción de gracias, de alabanza como el Magníficat o el Benedictus

    La imagen de este camino a Pentecostés es la de un niño que corre con los brazos extendidos porque ha visto que su papá se acerca; corre alegre hasta él porque sabe que el papá lo cogerá en brazos y lo levantará; y, desde ese lugar, contemplará el mundo... ¡Sin miedo, en brazos de su Padre!


Ven, Espíritu divino,
manda tu luz desde el Cielo.
Padre amoroso del pobre;
don, en tus dones, espléndido;
luz que penetra las almas;
fuente del mayor consuelo.



Ven, dulce huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.

Entra hasta el fondo del alma,
divina luz, y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre,
si tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado,
cuando no envías tu aliento.


Riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo,
lava las manchas,
infunde calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.

Reparte tus siete dones,
según la fe de tus siervos;
por tu bondad y tu gracia,
dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno. Amén.


    Entramos en un nuevo tiempo. Este “nuevo tiempo” es el DESIERTO. El desierto es el lugar escogido por Dios para demostrar a su pueblo elegido -al que ha liberado de la esclavitud- cuánto le ama. En el libro del profeta Oseas se nos muestra a Dios como un esposo enamorado de Israel, su pueblo elegido. Israel obra como una mujer inquieta y mirada por muchos hombres. Israel se olvidó de Dios y se fue con otros. Y Dios se molestó y decidió castigarla: «¡Acusad a vuestra madre, acusadla! Porque ella no es mi esposa, ni yo soy su marido» (Os 2, 4). Pero Dios no pudo castigar a su esposa, porque verdaderamente la amaba. ¿Y qué es lo que hizo con su esposa a la que amaba?  Llevarla al lugar donde le mostró todo su amor: el “desierto”. «Pero yo la atraeré y la guiaré al desierto, donde hablaré a su corazón» (Os 2, 16).

    

   El Señor nos ha hablado proféticamente: «No veis. ¡Confiad! Yo veo en vosotros. ¡Avanzad! ¡Avanzad! ¡Avanzad!». Este es un nuevo tiempo, es un tiempo de «prueba» -querido y amado por Dios- para su pueblo, al que ama y no puede dejar. Esta es una nueva oportunidad para un encuentro más profundo y confiado en Él y sus maravillas. Es el tiempo del Espíritu Santo: «El Señor caminaba delante de los israelitas. No se apartaba de delante del pueblo ni la columna de nube, de día, ni la columna de fuego de noche» (Ex 13, 22).


   AVANZAR    ABANDONAR     OBEDECER       CONFRONTAR       ANUNCIAR (sembrar)              VIVIR en el ESPÍRITU      SIN RESERVAS



     No hay revelación conocible fuera de la vida y el testimonio de quienes la transmiten. Lo que testimonia quién es Dios y el sentido de la revelación es la vida de los cristianos. Porque el cristiano no se define meramente por lo que cree sino por cómo vive aquello que cree. Esto es lo que decía Kierkegaard, un cristiano danés del siglo XIX: “La tontería en la que vivimos -como si fuera ser cristiano- no es en absoluto lo que Cristo y el Nuevo Testamento entienden por ser cristiano. Creer es aventurarse tan decisivamente como sea posible para un hombre, rompiendo con todo lo que él naturalmente ama, para salvar su vida, rompiendo con aquello en lo que naturalmente tiene su vida.”


La mejor Iglesia es la que arde en el Fuego del Espíritu Santo

    "Deja que la gracia de tu Bautismo fructifique en un camino de santidad. Deja que todo esté abierto a Dios y para ello opta por él, elige a Dios una y otra vez. No te desalientes, porque tienes la fuerza del Espíritu Santo para que sea posible, y la santidad, en el fondo, es 'el fruto del Espíritu Santo en tu vida' (cf. Ga 5,22-23)." («Gaudete et exsultate» nº 15)
     
    Actuamos como si pudiésemos controlar a Dios, contenerlo en una caja; pero la Gloria sale de los confines físicos del templo y nunca vuelve... hasta que el Siervo de YhWh entra en persona. ¿Y quién puede mantenerse en pie cuando aparece?  Su presencia está ahí fuera, los dones están operativos ahí fuera, el corazón de Dios está ahí fuera... No se trata de gestionar la gracia, sino de no estorbarla. Se trata de hacer discípulos de Cristo que construyen la Iglesia; no de mantener edificios, desarrollar programas y sostener el culto.