- Ir donde va la gente; enfocarnos e invertir allí. Echarnos, como Iglesia, al Camino. No construir nuevos templos ni complejos parroquiales. Dejar a las autoridades civiles que restauren y conserven el patrimonio y los monumentos religiosos...
- Aderezar nuestras Iglesias Diocesanas con aceite y vino, pasarlas por el Fuego y vaciarlas en el Camino de Santiago.
- Adelgazar drásticamente los organigramas. Es tiempo de una buena poda para esa gran hojarasca de Delegaciones, Secretariados... y tantas estructuras y nombramientos (nombro y miento) que oscurecen la fuerza del Evangelio, llegando a suplantar el combate espiritual y la primacía de la gracia.
- Volver al Principio (en el Principio no fue así…), al punto 0 (Tú has venido a la orilla…) en los Seminarios y otras instituciones.
“El Evangelio es fuerza de Dios para la salvación de todo el que cree” (Rom 1, 16)
Solo una Iglesia evangelizada puede convertirse en una Iglesia evangelizadora; solo una Iglesia que vuelve una y otra vez al Cenáculo para recibir la fuerza del Espíritu Santo en un nuevo Pentecostés, puede convertirse en una Iglesia que evangeliza con gran poder, como la Iglesia primitiva. Sin nuevos evangelizadores no puede haber nueva evangelización; sin nuevo Pentecostés ni Espíritu Santo no hay nuevos evangelizadores ni nueva evangelización.
"Derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones..." (Jl 2, 28-29).
La Efusión del Espíritu desencadena un proceso de discipulado que se plasma en una vida con propósito; en sucesivas elecciones sobre el estado de vida, el trabajo, la economía, las relaciones… una vida entera entregada a cumplir los sueños de Dios para mí. Vivir, desde la debilidad, en el Señorío de Cristo. Porque el Encuentro con Cristo -si es auténtico- genera discípulos misioneros en comunidad.
Un/a discípulo/a misionero/a es una persona que ha tenido un encuentro personal con Jesús, ha tomado la decisión de seguir -con todas las CONSECUENCIAS- el Evangelio de Jesús, ha caminado con otros discípulos y ha sido enviado por Jesús para compartir la Buena Noticia. Es un proceso selectivo, destinado -únicamente- a quienes han decidido seguir a Jesús y dar la vida por Él.
«Si permanecéis en mi Palabra, seréis de verdad discípulos míos; conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres» (Jn 8, 32).
Vivir en el Espíritu es, día a día, década a década, agrandar el SÍ... y reforzar muchos noes. El Señorío de Cristo implica que Él ordene mis amores, derribe mis ídolos y me abra a nuevos horizontes. "Aspiremos no a una libertad fácil y artificial, sino una libertad perfecta y verdadera. Y concedamos a Dios su libertad de actuar, una libertad que necesariamente trasciende nuestras nociones limitadas" (Mons. Erik Varden).
En el fondo, solo hay 2 modos de vivir: VIVIR para solucionar problemas (Señor, ¡haz mi voluntad!) o VIVIR de un horizonte, enfocado en la Voluntad del Padre, en su propósito para mi vida.
Hay tres fuegos que se avivan recíprocamente, alimentando el FUEGO del Espíritu Creador en mi vida real, en mi historia de salvación:
1. El fuego de la ORACIÓN: la fuente de la que bebemos, la intimidad con Dios, el diálogo con la Trinidad -Padre, hijo y Espíritu Santo-. No es un mero ensimismamiento y deleite interior; la oración tiene consecuencias. "No todo el que dice Señor, Señor, entrará en el Reino de los Cielos" (Mt 7, 21). En la oración recibimos el Poder de Dios para transformar, para tener los mismos sentimientos de Cristo y salir hacia el hermano.
2. El fuego de la FRATERNIDAD: mi Comunidad (de pertenencia o de referencia), los hermanos en la fe con los que oro, comparto y voy a la misión. ¿Tengo una Comunidad de fe? Sí, es la Iglesia -podemos responder-. En nuestro tiempo, ha de concretarse en una comunidad más cercana, más concreta, más cotidiana y -en la mayor parte de los casos- más pequeña que la Parroquia. Hermanos que me acompañan en el camino de la fe, me animan, me corrigen... y donde descubro mis dones y carismas para la misión.
3. El fuego de la MISIÓN: ¿a qué estoy llamado en la Iglesia y el mundo? ¿Cómo soy una piedra viva que construye el Reino de Dios?
Porque la IGLESIA existe para EVANGELIZAR... "Espero que todas las comunidades procuren poner los medios necesarios para avanzar en el camino de una conversión pastoral y misionera, que no puede dejar las cosas como están. Ya no nos sirve una «simple administración». Constituyámonos en todas las regiones de la Tierra en un «estado permanente de misión»" (Evangelii Gaudium 25).
La Renovación Carismática somos un pueblo escogido donde Dios se complace en derramar su Vida, su Verdad. Somos aquel reino en el cual Dios derramó muchos, muchísimos talentos. A unos les dio 10, a otros 5, a otros 2 y a otros 1... Y les dijo: "Hacedlos fructificar". Vuelve al cabo de mucho tiempo, y quiere recoger el fruto; al ver el panorama, al escuchar las respuestas de los siervos, dice: "Habéis trabajado para vuestras casas, vuestros edificios, vuestras fincas particulares; pero no habéis hecho crecer mi reino. Los talentos no son vuestros. Lo que habéis construido no sirve para nada salvo para ser pasto de las llamas".
Hagamos subir a la Iglesia al aposento alto para recibir la fuerza del Espíritu Santo una y otra vez. A menudo convertimos el viento huracanado de Pentecostés en aire acondicionado, al tratar de domesticar la fuerza del Espíritu. El viento huracanado siempre nos sorprende, rompiendo esquemas y seguridades propias; nos mueve a ser fieles al Señor y no buscar tanto agradar a los hombres, descubriendo una variedad de carismas que no debemos despreciar aunque nos incomoden o comprometan.
La fuerza impetuosa del Espíritu siempre sopla como quiere y no la podemos dominar; es el poder del Espíritu quien nos hace vivir en la libertad de los hijos de Dios. Si la primera evangelización en Jerusalén fue fruto de la irrupción impetuosa del Espíritu Santo en aquel primer Pentecostés cristiano, la nueva evangelización hoy no puede ser sino consecuencia de un nuevo Pentecostés que nos haga salir de nosotros mismos para ir a las periferias del mundo y anunciar la Buena Noticia a toda la creación.
La primitiva Iglesia se movía en el Espíritu, como fuego en un cañaveral, fuera de las murallas. A la intemperie. En lucha y contemplación, lejos de las seguridades y el poder mundano. Fijos los ojos en Aquél que se hizo un tatuaje con mi nombre en Sus manos... y en Sus pies... y en Su costado. Aquél que, fuera de las murallas, murió en la Cruz por mí, entregando toda su vida por amor.
Su presencia está ahí fuera, los dones están operativos ahí fuera, el corazón de Dios está ahí fuera... Escucha lo que te dice a ti (y a mí) el Papa Francisco en «Gaudete et exsultate» nº 15: "Deja que la gracia de tu Bautismo fructifique en un camino de santidad. Deja que todo esté abierto a Dios y para ello opta por él, elige a Dios una y otra vez. No te desalientes, porque tienes la fuerza del Espíritu Santo para que sea posible, y la santidad, en el fondo, es el fruto del Espíritu Santo en tu vida". No nos aferremos a lo que tenemos; ¡lancémonos a vivir la NUEVA VIDA que Jesús nos ha ganado, lancémonos a vivir en el Espíritu!
El Señor quiere cambiar el mundo en el Poder de su Espíritu Santo: un tsunami del Espíritu, algo inesperado, algo sorprendente, un renovado súperPentecostés. Y, cuando el Señor se mueve de esa manera, nosotros -los que antes éramos no/pueblo y ahora somos Pueblo de Dios- que hemos sido llamados por Él, hemos de estar dispuestos y en vela.
La mejor Iglesia es la que arde... en el Fuego del Espíritu Santo
Javier y Montse - Comunidade Caná
- AZÚCAR: oración y misión en el Poder del Espíritu, con ejercicio real de dones y carismas, como discípulos misioneros en comunidad.
- CAFEÍNA: obediencia y humildad, transparencia y sometimiento, discernimiento comunitario, corrección fraterna y revisión de vida.
Actuamos como si pudiésemos controlar a Dios, contenerlo en una caja; pero la Gloria sale de los confines físicos del templo y nunca vuelve... hasta que el Siervo de YhWh entra en persona. ¿Y quién puede mantenerse en pie cuando aparece? Su presencia está ahí fuera, los dones están operativos ahí fuera, el corazón de Dios está ahí fuera... No se trata de gestionar la gracia, sino de no estorbarla. Se trata de hacer discípulos de Cristo que construyen la Iglesia; no de mantener edificios, desarrollar programas y sostener el culto. "Yo les he dado la gloria que Tú me diste,
para que sean uno, así como nosotros somos uno"
(Jn 17, 22)
"Unidad para la misión: no para estar quietos, ¡no! Para proclamar que Jesús es el Señor, para anunciar juntos el amor del Padre por todos sus hijos. Para anunciar la Buena Nueva a todos los pueblos. Para demostrar que la paz es posible a partir de nuestra confesión de que Jesús es el Señor y de nuestra evangelización por este camino. ¡Es posible! Aun mostrando que tenemos diferencias -esto es obvio, tenemos diferencias-, pero queremos ser una diversidad reconciliada." (Francisco, 3-6-2017, Circo Máximo)
¡Bendigamos al Señor porque la Renovación Carismática vive un kairós, un momento crucial! La acción lúcida y decidida del Papa ha dado lugar a CHARIS. Vivimos un tiempo nuevo, también en España. El Espíritu de Dios se mueve con fuerza, venciendo la parálisis, los miedos, la rigidez...
"El don más precioso
que todos hemos recibido es el Bautismo. Y ahora el Espíritu nos conduce por el
camino de conversión que atraviesa todo el mundo cristiano y que es una razón más para que la Renovación Carismática Católica sea un lugar
privilegiado para transitar el camino hacia
la unidad.
Esta corriente de gracia es para toda la Iglesia, no solo para algunos. Todos
somos siervos de esta corriente de gracia." (Francisco,
3-6-2017, Circo Máximo)
Se van abriendo rendijas por las que se cuela la gracia: promover el bautismo en el Espíriitu, el ejercicio de los carismas y la dimensión ecuménica de la Renovación Carismática al servicio de la unidad de los cristianos, fomentar la comunión de corazón y de acción entre las diferentes realidades dentro de nuestra gran familia carismática. Es tiempo de que -como CORRIENTE de GRACIA formada por diversas expresiones que el Espíritu suscita- estrechemos nuestros vínculos para anunciar el Evangelio y sirvamos a la Iglesia desde una mayor COMUNIÓN, viviendo realmente como una diversidad reconciliada.
"Ahora
estamos aquí, y somos muchos, celebrando la obra soberana del Espíritu
Santo en la Iglesia, que empezó hace 50 años y dio comienzo… ¿a una institución?
No. ¿A una organización?
No. A una corriente de gracia, a la corriente de gracia de la Renovación
Carismática. Obra que
nació… ¿católica? No. Nació ecuménica. Nació ecuménica porque el Espíritu
Santo es el que crea la unidad, y es el mismo Espíritu Santo el que inspiró que fuera así" (Francisco,
3-6-2017, Circo Máximo).
Es
necesario clamar, pedir al Señor su bendición, su sabiduría, su unción, sus
profetas y servidores para este TIEMPO NUEVO... ¡Abrámonos a la acción del
Espíritu Creador! Y es que "las cosas viejas pasaron; he aquí que todo es
hecho nuevo" (1Cor 5, 17); "no recordéis las cosas anteriores ni
consideréis las cosas del pasado" (Is 43, 18). La Vida en el Espíritu es
nueva e imprevisible. Siempre más adelante... ¡Vayamos tras el Espíritu!: Mirar
el horizonte > Salir de nuestro miedo > Ser más familia > Extender la
tienda > Caminar juntos con los cristianos
de diferentes Iglesias, en la oración y la acción por los que más lo necesitan. “Todos
nosotros, judíos y griegos, esclavos y libres, hemos sido bautizados en un mismo
Espíritu, para formar un solo cuerpo. Y todos hemos bebido de un
solo Espíritu” (1Co
12,13). “Lo mismo que el cuerpo es uno y
tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, a pesar de
ser muchos, son un solo cuerpo, así es también Cristo” (1Co
12,12).
¡Abramos paso en nuestros corazones para que pueda pasearse por ellos el Espíritu Santo! ¿Quién es insustituible en la Iglesia? ¡El Espíritu Santo! ¿Quién es el único Señor? ¡Jesús! Entonces digamos, hermanos y hermanas: ¡Jesús es el Señor! Alabemos a Jesús, aclamemos con fuerza al Espíritu Santo: ¡Ven, Espíritu Santo!
infunde calor de vida en el hielo,
El canto en nuestras asambleas cristianas, tan lleno de riquezas, carecería de valor y de consistencia si no estuviese animado por el cántico interior del corazón del cual es expresión y donde tiene su fuente. El culto agradable a Dios brota del corazón. El canto en espíritu y en verdad enlaza la oración con la vida. Nuestra música es para expresar el Amor con todo el corazón y con toda el alma.
Además del canto expresado por nuestros labios, existe un cántico interior que resuena en lo profundo del corazón humano. "Sin voz también es posible cantar, con tal de que resuene interiormente el espíritu. Pues cantamos no para los hombres sino para Dios, que puede escuchar nuestros corazones y penetrar en la intimidad de nuestra alma" (S. Juan Crisóstomo). El cántico interior no está en oposición con el canto vocal; al contrario, es el alma y el verdadero contenido de éste. "¡ Alabemos al Señor nuestro Dios no solamente con la voz, sino también con el corazón... La voz que va dirigida a los hombres es el sonido; la voz para Dios es el afecto" (S. Agustín).
En la liturgia, el canto exterior calla a menudo para la proclamación de la Palabra, para las oraciones y para el silencio sagrado; pero el cántico interior no debe cesar jamás. En concreto, en el salmo responsorial el/la salmista nos pone la Palabra de Dios en los oídos y en los labios; la escuchamos y participamos con la antífona. Mientras el oído escucha al salmista, el corazón debe continuar cantando internamente.
La terminación de la asamblea y de sus cantos no debe hacer callar ese cántico interior. Pues no basta con cantar las alabanzas de Dios; hace falta la vida. San Agustín nos dice: "Sed vosotros mismos el canto que vais a cantar". "Os exhorto, hermanos, a alabar a Dios. Pero alabad con todo lo que sois, es decir, que no sólo alabe a Dios vuestra lengua y vuestra voz, sino también vuestra conciencia, vuestra vida, vuestras obras... Por tanto, hermanos, no os preocupéis simplemente de la voz cuando alabáis a Dios; alabadle totalmente: que cante la voz, que cante la vida, que canten las obras". "¿Quieres que la alabanza resulte agradable a tu Dios? No juntes al buen canto la estridencia de tus malas costumbres. Los que alabáis, ¡vivid bien!. La alabanza de los impíos ofende a Dios. El se fija más en tu vida que en el sonido de tu voz".
El canto de la vida ha de unirse al canto de los labios. No sólo para que de ese modo sea la alabanza de toda la persona, sino para que se pueda experimentar verdaderamente aquello que se dice en el canto. De nuevo nos enseña Agustín : "No podréis experimentar qué verdadero es lo que cantáis si no empezáis a obrar lo que cantáis. Empezad a obrar y veréis lo que estoy diciendo. Entonces fluyen las lágrimas a cada palabra. Entonces se canta el salmo y el corazón hace lo que se canta en el salmo. . Porque los oídos de Dios atienden al corazón del hombre. Muchos son atendidos estando sus bocas en silencio y otros muchos no son escuchados a pesar de sus grandes clamores".
La Palabra de Dios cantada continúa presente en la vida del cristiano. Si el cántico interior no se apaga, los cantos seguirán resonando fuera de los muros de las iglesias como un eco vivo y una prolongación espiritual de nuestra oración en nuestras vidas.
- - RCCeE
- - RCCE
- - Comunidade Caná
- - Escuela Evangelización San Andrés (EESA)
- - Comunidad Siervos de Cristo Vivo
- - Comunidad Carismática de Alianza Israel
- - Fraternidad de Familias Invencibles
- - Comunidad Fe y Vida
- - Chemin Neuf
- - Comunidad Tabor
- - Comunidad Jesús Resucitado
- - Koinonía Juan Bautista
- - Fraternidad en el Espíritu Santo
- - Casa de Oración María Hija de Sión
- - Comunidad Nueva Vida
- - Comunidad Carismática de Adoración y Alabanza "Cristo vive"
El Papa Francisco nos ha marcado el camino
para la COMUNIÓN a toda la FAMILIA carismática
Cada realidad carismática seguirá siendo lo que es, en pleno respeto a su propia identidad, y permanecerá bajo la jurisdicción de la autoridad eclesiástica de quien depende. Cada realidad carismática podrá usar libremente, para el cumplimiento de su misión, de todos los servicios que CHARIS prestará, objetivo fundamental que el nuevo organismo se propone. Este único servicio para la corriente de gracia que es la Renovación Carismática Católica, deseado en varias ocasiones por el Papa Francisco, lleva el nombre de CHARIS y se propone desarrollar su trabajo en beneficio de todas las expresiones de la Renovación Carismática Católica, al servicio de todas ellas. ![]() |
| Todo empezó en Buenos Aires |





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