Comunidade Caná

Comunidad Católica de Alianza integrada por familias en el seno de la Renovación Carismática



 ¡Hoy nos ha nacido un Salvador, el Mesías, el Señor!
. 
     Contemplamos el Misterio del Dios hecho carne muy unidos a vosotros, nuestros compañeros de camino: Familia Caná, amigos y colaboradores de Comunidade Caná; familias con las que compartimos procesos, encuentros y aventuras; novios y matrimonios a los que acompañamos; hermanos y hermanas en la oración y la evangelización; sacerdotes, pastores y responsables implicados con nosotros en una conversión pastoral... ¡Todos, discípulos-misioneros en comunidad!

     Nuestro Dios viene a nosotros, allí donde se encuentra cada uno. Viene a reinar, a salvar... ¡Viene a hacer posible lo imposible! Jesús viene, se pone delante de nuestros ojos, de nuestra situación, y nos dice: Tú (y pronuncia nuestro nombre), ¿qué quieres que haga por ti? ¿de qué quieres que te salve?  Conocemos la obra de Dios; la hemos experimentado muchas veces. Pero esta Navidad, este presente, este hoy... es nuevo, es único. 
                    
"Danos ojos de niño
que nos salven de la rutina.
que nos hagan ver esas pruebas
que parecen no tener salida
con la confianza de un niño.
Enciende de luz todos nuestros horizontes,
enciende de generosidad nuestras manos.
Concédenos vivir encendidos."
(Ermes Ronchi)

    Que, en esta Navidad, contestemos al Señor y a su pregunta...

«Vino a los suyos... y los suyos no lo recibieron. Pero a todos los que lo recibieron, a quienes creen en su nombre, les dio el poder de ser hijos de Dios» (Jn 1, 11-12)




Cristo es la Esperanza de nuestro mundo
¡Abramos el corazón a su Presencia entre nosotros
y seamos portadores de su Amor! 

      

      Dios vuelve a comenzar desde Belén, desde un niño... Ahora, Dios no crea al hombre del polvo de la tierra, sino que se hace Él mismo polvo, Niño de Belén.

      Las FAMILIAS de Comunidade Caná  celebramos un ENCUENTRO muy esperado.  Desde el viernes 31, en Tirán,  CELEBRACIÓN de la NAVIDAD hasta el Domingo 2 por la tarde. Como siempre, con invitados, familiares y amigos muy especiales, de distintas edades y nacionalidades, . 
     
      Los Encuentros comunitarios son mensuales; normalmente, de fin de semana. La Comunidad acoge la singularidad de cada familia, creando unas relaciones fraternas, aprendiendo unos de otros en la oración y el compartir humano, espiritual y material, en la línea de las primeras comunidades cristianas (Hech 2). Cada familia de la Comunidad camina como Iglesia doméstica. Nuestro modelo es la Familia de Nazaret. Hacemos oración en familia al terminar el día: Rosario, Vísperas, lectura de la Biblia acorde con los tiempos litúrgicos...

     Cada familia se compromete a rezar por las otras familias de la Comunidad y a mantener una comunicación cercana, tanto los adultos como los jóvenes y los niños, a visitarnos unos a otros y compartir de cerca nuestras dificultades y alegrías, luces y sombras... Es motivo constante de nuestro compartir, en primer lugar, nuestra propia vida -para crecer espiritualmente y dar mayor gloria a Dios- y, en segundo lugar, nuestro servicio a la Iglesia.

      Todas las familias necesitamos un espacio de intimidad y un espacio de apertura a los otros. Es importante mantener estas distancias. Cada familia ha de ir haciendo su propio camino con el Señor: camino de amor y oración, acción y contemplación, vida familiar y vida de servicio a la Iglesia. Comunidade Caná es una comunidad de comunidades.

     Propiciamos la formación cristiana de todos los miembros de la Comunidad. Una formación bíblica, doctrinal y espiritual que va encaminada a servir a la Iglesia, fundamentalmente en el campo de la familia. Se cuida de modo especial el trato con los sacerdotes.

      Cuando así lo pide una familia, la Comunidad trata de potenciar, apoyar y ayudar la acción evangelizadora que está realizando en el lugar donde vive. La Comunidad va creando un estilo evangelizador propio que tiene como elementos principales la oración y el testimonio.


 “Puso toda nuestra salvación en el pesebre de un establo y no tiene miedo a nuestra pobreza. ¡Dejemos que su misericordia transforme nuestras miserias!” (Papa Francisco)

«Despierta, hombre: por ti Dios se hizo hombre. Despierta, tú que duermes, levántate de entre los muertos; y Cristo con su luz te alumbrará. Te lo repito: por ti Dios se hizo hombre.
Estarías muerto para siempre, si él no hubiera nacido en el tiempo. Nunca hubieras sido librado de la carne del pecado, si él no hubiera asumido una carne semejante a la del pecado. Estarías condenado a una miseria eterna, si no hubieras recibido tan gran misericordia. Nunca hubieras vuelto a la vida, si él no se hubiera sometido voluntariamente a tu muerte. Hubieras perecido, si él no te hubiera auxiliado. Estarías perdido sin remedio, si él no hubiera venido a salvarte.
Celebremos pues, con alegría la venida de nuestra salvación y redención. Celebremos este día de fiesta, en el cual el grande y eterno Día, engendrado por el que también es grande y eterno Día, vino al día tan breve de nuestra vida temporal.» (San Agustín)

El nacimiento de Jesús es la novedad que cada año nos permite nacer interiormente de nuevo y encontrar en Él la fuerza para afrontar cada prueba

 

…afrontar cada prueba, esto es lo que necesitamos en nuestra familia. De todo lo que creemos necesitar, de todo lo que hacemos acopio en estos días, aún en medio de la pandemia y de los confinamientos, lo que verdaderamente necesitamos es la tranquilidad de sabernos amados y un corazón capaz de amar.
Y lo demás, son añadidos.

Por eso este año, el Papa Francisco, nos decía: “Este es el corazón indestructible de nuestra esperanza, el núcleo candente que sostiene la existencia: más allá de nuestras cualidades y de nuestros defectos, más fuerte que las heridas y los fracasos del pasado, que los miedos y la preocupación por el futuro, se encuentra esta verdad: somos hijos amados. Y el amor de Dios por nosotros no depende y no dependerá nunca de nosotros: es amor gratuito, pura gracia”.

Familia, vivamos en Esperanza toda prueba que estemos pasando. La Esperanza se topa de frente siempre con la mirada de Dios, y su mirada, más aún, su mismo Espíritu que nos traspasa, dice: …porque para Dios nada hay imposible.

“Puso toda nuestra salvación en el pesebre de un establo y no tiene miedo a nuestra pobreza. ¡Dejemos que su misericordia transforme nuestras miserias!” (Papa Francisco)

¡Créelo!

Mensaje completo del Papa Francisco en la Vigilia de Navidad


      El Papa Francisco asegura que toda la historia de la salvación «es la historia de Dios que busca al hombre, le ofrece su amor, le acoge». Hasta que llegó la plenitud de los tiempos -dice- en que Dios envió a su Hijo «para que su designio de amor y de salvación se realice en una nueva y eterna alianza con toda la Humanidad».
    «¿De dónde nace entonces la Iglesia? Nace del acto supremo del amor en la cruz, del costado traspasado de Jesús, del que fluyó sangre y agua, símbolo de los sacramentos del Bautismo y de la Eucaristía». Por ello, el Papa Francisco nos invita a sentir a la Iglesia como «una familia en la que se ama y se es amado».

«Despierta, hombre: por ti Dios se hizo hombre. Despierta, tú que duermes, levántate de entre los muertos; y Cristo con su luz te alumbrará. Te lo repito: por ti Dios se hizo hombre.
Estarías muerto para siempre, si él no hubiera nacido en el tiempo. Nunca hubieras sido librado de la carne del pecado, si él no hubiera asumido una carne semejante a la del pecado. Estarías condenado a una miseria eterna, si no hubieras recibido tan gran misericordia. Nunca hubieras vuelto a la vida, si él no se hubiera sometido voluntariamente a tu muerte. Hubieras perecido, si él no te hubiera auxiliado. Estarías perdido sin remedio, si él no hubiera venido a salvarte.
Celebremos pues, con alegría la venida de nuestra salvación y redención. Celebremos este día de fiesta, en el cual el grande y eterno Día, engendrado por el que también es grande y eterno Día, vino al día tan breve de nuestra vida temporal.»
(San Agustín)