Comunidade Caná

Comunidad Católica de Alianza integrada por familias en el seno de la Renovación Carismática


"¡No tengáis miedo!" (Ag 1, 5)

        ¡Es hora de resucitar a la familia! El mundo la da por muerta; pero Dios ha puesto en ella todo el poder de su Espíritu Santo para unir y perdonar, para restaurar y curar, para amar... 

        ¡Porque es tiempo de Dios para la familia! El futuro de la Iglesia y de la humanidad depende de la Familia. ¡De mi familia! "¡A la obra, que Yo estoy con vosotros y en medio de vosotros se mantiene mi Espíritu!  

        ¡No tengáis miedo! : Él hará en nosotros lo imposible por el Poder de su Espíritu.






  
       El noviazgo es el tiempo en el cual los dos están llamados a realizar un trabajo compartido sobre el amor; un trabajo en profundidad. Se descubren poco a poco el uno al otro.  El hombre ‘aprende’ acerca de esta mujer, su novia; y la mujer ‘aprende’ acerca de este hombre, su novio.      
     Desde esta perspectiva -apuntada por el Papa Francisco- hemos preparado 15 temas para ayudaros a verificar vuestro amor. Nuestra propuesta es acompañaros en este camino que tiene meta. La clave ha de ser el diálogo que estos temas, como etapas de un camino, susciten entre vosotros, los novios.

El ITINERARIO se desarrolla en ENCUENTROS MENSUALES
Estamos a vuestra disposición...
986.313.795   canacomunidade@gmail.com    636.086.986 (WhatsApp)
   
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"Aprender a amar a alguien no es algo que se improvisa 
ni puede ser el objetivo de un breve curso 
previo a la celebración del matrimonio
(Amoris laetitia 208)


Rialdarca, itinerario para NOVIOS 

Un sendero de poco más de un kilómetro, para personas de cualquier edad






¿Quo vadis? ¿A dónde vas?

      En uno de los Evangelios apócrifos de finales del siglo II, titulado Hechos de Pedro, se cuenta que, durante la persecución a los cristianos, sobre el año 66, en Roma, hay un plan para matar a Pedro. Un grupo de creyentes le exhortan a que salga de Roma… ¿No seremos acaso unos desertores?, se inquieta Pedro. “No -le responden sus hermanos-. Es para que puedas seguir sirviendo al Señor, predicando en otros lugares”.

     Pedro decide huir de Roma. Apenas ha salido por la puerta de la ciudad, se cruza con Jesús a punto de entrar, es decir, en la dirección contraria…

     Pedro le pregunta:

-      ¿Quo vadis, Domine?  (¿A dónde vas, Señor?).

-      A Roma, para ser de nuevo crucificado.

     Pedro comprende el reproche y da media vuelta. Regresa a Roma, donde será crucificado.

     La opción de Pedro de huir de Roma era buena, muy razonable, muy lógica y de muy buenas intenciones. Todos nosotros estamos haciendo cosas buenas; es más, cosas para el Reino de Dios, para servir al Señor…

1.    La fe y el seguimiento de Cristo no es algo razonable que podamos meter en nuestros criterios humanos.

2.    Nuestra fe tiene un camino: seguir a Cristo. Pedro vuelve a Roma, porque Jesús va a Roma y su opción esencial es seguir al Maestro.

3.    Jesús no rechazó la Cruz: fue a Jerusalén sabiendo que allí le esperaba la Cruz.

 

La Cruz en el centro de nuestra vida

     La experiencia anterior de Pedro nos pone en la situación de quién está huyendo de la Cruz. Es una tentación de hoy y de todos los tiempos porque nuestra naturaleza caída no quiere sufrir. Entendemos el sufrimiento como algo pasajero, y lo vivimos esperando que pase y con miedo a que vuelva. No queremos sufrir. Y esto es humano.

    Los cristianos buscamos seguir a Jesús y -a la vez- estar bien, disfrutar de las cosas del mundo, mejorar nuestra situación económica, tener buenas condiciones laborales, buen ambiente familiar, buenas relaciones con los hijos…

    Hay un momento en que esto se rompe y llega la hora de la prueba. Entonces, nos tambaleamos, gritamos y clamamos a Dios: ¿Qué tengo que hacer? En realidad, decimos: ¿Qué tengo que hacer para salir de esta situación? ¿En qué me he equivocado? ¿Por qué me está pasando esto?

    Las primeras etapas del seguimiento de Jesús quieren compaginar fe y mundo: estar con Jesús y estar bien en el mundo.

 

Filipenses 3, 18-19

      “Porque muchos viven, según os dije tantas veces -y ahora os lo repito con lágrimas-, como enemigos de la Cruz de Cristo, cuyo final es la perdición. Para estos, su Dios es el vientre; su gloria, lo vergonzoso; y su apetencia, lo terreno. Pero nosotros somos ciudadanos del Cielo, de donde esperamos como Salvador al Señor Jesucristo”.

      Yo, personalmente, he escuchado siempre esta lectura de un modo simplista... Los otros son los enemigos de la Cruz y nosotros somos los ciudadanos del Cielo: los enemigos de la Cruz son los borrachos y comilones, los que viven para las cosas de la Tierra y no para las del Cielo.

      Si contemplamos el mundo con una mirada más divina, podemos decir que todos buscan la felicidad, la vida verdadera… En última instancia, a Dios, aunque no lo sepan. Y no lo van a encontrar por ese camino del placer. Su huida de la Cruz es la huida de Dios que está en la Cruz.

 

El mundo y la Iglesia

Tanto amó Dios al mundo que envió a su Hijo único para que el mundo se salve por Él

     La Iglesia ha nacido para evangelizar y el campo de evangelización es el mundo.

·         La Iglesia se encuentra queriendo coquetear con el mundo y enemistada con la Cruz. Busca un discurso que el mundo pueda entender: los valores, la paz, el respeto, la solidaridad… Como si Cristo hubiera sido un conciliador de pluralismos. Él es el Camino, la Verdad y la Vida. “Si la sal se desvirtúa, ¿quién la salará?” (Mt 5, 13).

·    El mundo camina hacia una deshumanización; hacia la destrucción de la persona, en su nacimiento, en su vida y en su muerte. Se está perdiendo el verdadero sentido de la persona humana.

     El resto de Israel está en la Iglesia. Son los santos. Ellos son los verdaderos hombres y mujeres. Son los David de nuestro tiempo luchando contra Goliat. Este es el lugar donde nos tenemos que situar para evangelizar.

     Goliat reta al Pueblo de Israel… “Entonces Goliat se detuvo y gritó mofándose de los israelitas: «¿Por qué salís todos a pelear? Yo soy el campeón filisteo, pero vosotros no sois más que siervos de Saúl. ¡Elegid a un hombre para que venga aquí a pelear conmigo! Si me mata, entonces seremos vuestros esclavos; pero si yo lo mato a él, ¡vosotros seréis nuestros esclavos! ¡Hoy desafío a los ejércitos de Israel! ¡Enviadme a un hombre para que me enfrente a él!». Cuando Saúl y los israelitas lo escucharon, quedaron aterrados y profundamente perturbados” (1Sam 17, 8-11).

      La Iglesia, nuevo Pueblo de Israel, tiene a ese hombre. “He aquí al hombre”, dice Pilatos cuando presenta a Jesús, azotado y coronado de espinas, al pueblo.

      Éste es el Hombre Cristo Jesús, el que nació, vivió, fue crucificado, murió y resucitó.

Por Él somos salvados. Cristo ha formado un pueblo de redimidos. No estamos solos.

 

Tres reflexiones sobre la Cruz 

1.    La Cruz, mi instrumento de trabajo (1Cor 1, 22-25) 

·         Somos los pobres que enriquecemos a muchos.

·         La Cruz se convierte en árbol fecundo.

·         La derrota constituye la más grandiosa victoria.

2.   La Cruz compartida

·         La Cruz es el apoyo del hombre y su estructura. El bastidor sobre el que se teje el hombre.

·         La Cruz nos constituye. Es necesario no ausentarnos, evadirnos, huir… sino estar presentes.

·         La Cruz hay que llevarla entre dos.

3.    ¡Si no te va bien, es precisamente la tuya! (Mc 8, 34)

·         La Cruz nunca va a la medida de tu gusto y de tus expectativas. Desgarra, magulla, araña, arranca la piel, aplasta, doblega… Siempre parece injusta.

·         Es bueno que vayas estableciendo una relación familiar con tu Cruz. No aspires a entender todo ni a tener relaciones idílicas.

·         Fe quiere decir -simplemente- saber que Él sabe.

Montse de Javier - Comunidade Caná


AUDIO


Con profundo agradecimiento a Dios, os presentamos la séptima edición -revisada y ampliada- de “Amar para siempre”. 



Treinta años de "prematrimoniales"... Empezamos en nuestra parroquia de S. Martiño (Moaña); pronto se extendió la experiencia a otras de la zona. Ante las parejas que venían a “casarse por la Iglesia”, nos vimos urgidos a prepararnos para anunciar la belleza del amor y la familia. Así fue surgiendo este curso.

Esta tarea nos ilusionó. ¡Debíamos hacernos entender por los novios! Llegaban desconcertados, recelosos, des­colocados; la mayoría habían recibido la última catequesis en su preparación a la Confirmación y solo habían vuelto a “pisar” una iglesia para las bodas de sus amigos, algún funeral u otra celebración puntual. Otros habían sido-incluso- catequistas, pero habían ido dejando la práctica religiosa. Una minoría continuaba en la Iglesia... Al terminar, salían contentos y agradecidos. Algunos decían: “No teníamos ni idea de que fuera a ser así; pensamos en el sermón moralista de siempre”. En general, se marchaban miran­do de otro modo a la Iglesia, a los curas; sintiendo interés por todo aquello que tocaba lo profundo de su vida. Y es que a los jóvenes les interesa el tema del amor (en especial, les interesa cómo no fracasar en su relación); el tema de la vida, de los hijos, de la familia...

Y nosotros, como Iglesia, tenemos la oportunidad de comunicar un importante mensaje:
- La grandeza del amor humano.
- La tarea preciosa y difícil de formar una familia.
- La esperanza de la sociedad que está en la familia.
- La doctrina de una madre sensata que quiere nuestro bien.

¡No podemos callarnos hoy, en tiempos difíciles y de confusión, el Evangelio de la Familia!

Este libro es un curso prematrimonial que puede resultar útil a los implicados en la Pastoral Familiar o en grupos de jóvenes que buscan su vocación. Se trata de una síntesis muy elemental: su duración es de seis a ocho horas. Por otra parte, hemos querido mantener -en lo posible- la frescura y el tono coloquial de un curso “en vivo”.

Un buen regalo para alguien con novio/a o que esté ya viviendo en pareja. Al despedirse después de hacer el curso, nos decían unos novios: “Esto les vendría muy bien a amigos que no creen. ¿Podrían venir a vuestros cursos?” ¡Ojalá! A esta misión está llamada la Iglesia: poner luz, ofrecer la verdad del amor para siempre entre un hombre y una mujer, ayudar al discer­nimiento y la reflexión sobre el sentido de la vida y la propia vocación.

Porque la crisis de la pareja es, en definitiva, la cri­sis de la persona humana. Y Jesús el Señor está interesa­do en la persona. Él está vivo en medio de nosotros; sigue pasando y actuando con misericordia y poder. Tú, yo, cualquiera -quizá el que parece más alejado y descreído- sigue siendo, hoy, tocado por Él.

Después de tres décadas, seguimos descubriendo en los novios el deseo de que el amor venza. Reciben con sorpresa y alegría el mensaje. Descubren la belleza de lo que se les propone: la fidelidad, la entrega, la apertura a la vida. Tienen buena disposición. Terminamos cada curso con la Eucaristía y orando por ellos. Si estas parejas encontrasen una comunidad parroquial, si tuviesen algún anclaje con un grupo de matrimonios jóvenes o un sacerdote amigo; si fuesen capaces de pedir ayuda en momentos de crisis, si supiesen a quién dirigirse… saldrían adelante y conseguirían romper las estadísticas. 
Ciertamente, vivirán dificultades y -desgraciadamente- un número demasiado elevado de ellas se romperán. Algunas sobrevivirán, mantendrán de forma mediocre su vida matrimonial; otras encontrarán caminos para una plenitud. Depende de Dios… ¡Y de nosotros!

Comunidade Caná / canacomunidade@gmail.com



El próximo sábado 5 de septiembre viviremos un evento muy especial.

La delegación de Primer Anuncio quiere comenzar el nuevo curso con un gran día de misión en A Coruña. Este día invitaremos a todos aquellos que tengan deseo de anunciar a Jesús y disfrutar de un día de evangelización en comunidad, siendo diócesis.

El día está diseñado para que la parte de la mañana sea más de inspiración, formación y oración y en la parte de la tarde, podamos llevar a cabo la misión en la ciudad a través de distintos métodos: Una luz en la noche, Piedras vivas o Soul Rescue. Por la noche, cerraremos la jornada con una cena tipo verbena.

El evento comenzará en el Hogar de Santa Margarita, la misión de la tarde tendrá lugar en distintos puntos de la ciudad y terminaremos con una cena tipo verbena. La comida podrá ser libre o en el propio Hogar de Santa Margarita por 15€.

El día tendrá el siguiente horario:

  • 10.00 Acogida y café
  • 10.30 Oración
  • 11.00 Enseñanza
  • 12.00 Descanso
  • 12.30 Talleres
  • 14.00 Comida
  • 16.00 Misa
  • 17.00 Equipos de evangelización
  • 18.00 Evangelización
  • 20.00 Preparar la cena verbena
  • 21.00 Cena verbena


¡Ven a compartir la alegría del Evangelio!

 


Comienzo por recomendar un libro profundo: «El arte de recomenzar», de Fabio Rossini. Este libro nos invita a discernir y vivir siempre reconstruyendo nuestra propia existencia, pertrechados con el arte de la humildad.

No me voy a meter ahora en teologías propedéuticas, como diría Chus Villarroel. A mí lo que me urge es que comienza un nuevo curso, realmente un comienzo de año. Los judíos celebran este comienzo del año Rosh Hashaná en el mes de Tishrei (mitad de septiembre a mitad de octubre). Concretamente, en este 2023, el día 15 de septiembre se celebra el año 5784 desde el día en que Dios creó el mundo. Así que el calendario judío va más con nuestro año escolar.

Ante este comienzo de curso estamos tan desbordados de tareas, de organizar y sincronizar, que nos podemos olvidar de que «no hay nada nuevo bajo el sol» (Qo 1, 9). Andamos inquietos... y «sólo una cosa es importante» (Lc 10, 41). Nos seguimos afanando por conseguir sacar adelante nuestras cosas y casas, pero «en vano se cansan los albañiles» (Sal 126, 1).

Jesús susurra al corazón de todos: «No os inquietéis, pues, por el mañana; porque el día de mañana ya tendrá sus propias inquietudes; bástale a cada día su afán» (Mt 6, 3).

Es verdad la sabiduría del Eclesiastés: “Lo que ya ha acontecido volverá a acontecer; lo que ya se ha hecho se volverá a hacer” (Ecl 1, 9). A veces podemos parecer “Sísifos”: nuestra vida está llena de inicios, despedidas y reinicios. La Buena Noticia, querida familia, es que con Jesús cada día es nuevo: «Mira, hago nuevas todas las cosas: Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin» (Ap 21, 5)

 

Aquí va la dinámica: se trata de construir un nuevo curso, sabiendo que siempre podemos recomenzar edificando sobre la Roca; por eso os propongo hacer una edificación con Jesús como base de la construcción.

DINÁMICA:

1. Recopilar material para hacer una construcción, con piezas que se van poniendo unas encima de otras, vasos de papel o plástico, vasitos de los yogures o flanes, bloques de madera o resina de algún juego de niños; será lo que tengamos más a mano.

2. Cogemos 5 piezas y les añadimos las letras pegadas con celo: JESÚS.

3. Al resto de piezas vamos a añadirles valores, cosas, intenciones, personas que puedan ayudarnos a construir este curso. Las escribimos en un papel. Las pegamos con celo.

4. Vamos toda la familia añadiendo una pieza poco a poco. Podemos hacerlo durante unas semanas. Cada día pondremos alguna pieza; así daremos más sentido y significado a lo que queremos construir. Si Jesús está en el centro de esta nueva etapa que comenzamos, será prioritario encontrar tiempo para rezar.

 

¡Feliz recomenzar! No dejéis de echarle un vistazo al libro de Fabio. Y ya sabéis, a curso nuevo... ¡libros nuevos! (Mt 9, 17).

 Fernando de Susana - Comunidade Caná

 

 


¡Forma parte de los SUEÑOS de Dios para Santiago de Compostela!
  • Desde hace cuatro años, cristianos de distintas denominaciones, comunidades y movimientos nos reunimos para alabar, proclamar la Palabra e interceder por nuestra sociedad, juntos. Y aprovechamos para hacer fiesta, compartir, charlar y conocernos cada vez más. 
  • Como HERMANOS UNIDOS en un MUNDO DIVIDIDO, cristianos orientales (ortodoxos griegos, sirios, armenios o coptos, y católicos de rito oriental) u occidentales (católicos de rito latino, anglicanos, luteranos, reformados y de las iglesias evangélicas independientes) compartimos una identidad común: ¡somos testigos de la Resurrección de Cristo!
  • María Magdalena ​es llama​da «Apóstol de los Apóstoles» porque llevó la Buena Nueva a un grupo dividido y temeroso. Nuestra llamada es la misma​: ​permanecer unidos ante la «tumba vacía» de un mundo moderno, para proclamar con una sola voz que Jesús está vivo. Señor, concédenos la constancia de María Magdalena​: permanecer juntos al pie de la Cruz y correr juntos hacia la misión​; que nuestra herencia diversa sea una fuerza que demuestre al mundo que somos uno en Ti.
  • Ven a conocer a otros cristianos de diferentes Iglesias y realidades que aman a Cristo. Aprenderás a valorar la riqueza de la diversidad y celebrar lo que tenemos en común como un solo Pueblo de Dios... 
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En noviembre de 1989, durante la masacre en la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA) en El Salvador, el cuerpo del padre jesuita Juan Ramón Moreno fue hallado con un libro manchado de sangre entre sus pertenencias. No era un libro cualquiera. Se trataba de "El Dios crucificado", del teólogo reformado alemán Jürgen Moltmann. Su portada, empapada con la sangre del mártir, parecía hablar con elocuencia muda: Dios mismo se identifica con los crucificados de la historia.

Se dice que, tras el asesinato, el cuerpo de Juan Ramón fue arrastrado hasta la habitación del también jesuita Jon Sobrino. Y allí, como si el cielo quisiera dejar una señal, el libro cayó del estante y fue a posarse sobre el cuerpo aún tibio del sacerdote asesinado. Era un gesto sin palabras, pero profundamente elocuente: el pensamiento de un teólogo protestante abrazaba al cuerpo de un mártir católico.


Dos años después, el propio Moltmann, conmovido por este suceso que lo había tocado profundamente, escribió y pronunció una conferencia titulada "La pasión de Cristo y el dolor de Dios", dedicada a la memoria del padre Juan Ramón Moreno. El teólogo protestante quedó profundamente impresionado por la forma tan literal en que su libro había sido marcado con la sangre de un testigo del Evangelio.

Historias como esta enseñan más que muchos debates doctrinales. En tiempos en que cristianos de distintas tradiciones se enfrentan en redes sociales con insultos, boicots y descalificaciones, esta imagen (la sangre de un mártir católico empapando las páginas de un teólogo protestante) nos recuerda que el verdadero ecumenismo no se grita: se encarna. En el dolor, en la entrega, en la cruz compartida. Porque ahí, más allá de las fronteras confesionales, Dios mismo se hace presente.


      El Transforma 2026 se celebrará del 25 al 28 de junio del 2026 en Santiago de Compostela. Vivimos un momento de crecimiento, iniciativas y eventos.  ¿Es crecimiento o maduración? ¿Es mero moverse o verdadera renovación?  Los métodos de evangelización funcionan, los Encuentros se multiplican, los jóvenes vuelven; pero ¿es esta la experiencia de toda la Iglesia?

       Un ENCUENTRO de liderazgo y renovación eclesial, concebido para equipos de sacerdotes, laicos y religiosos dispuestos a dejarse sorprender e interpelar.    

       Un ESPACIO innovador fruto de una red de iniciativas movidas por el amor a la Iglesia y la pasión por la misión de Jesucristo.

     Crear redes de innovación en la Iglesia, conectar evangelizadores y anticipar tendencias pastorales que concreten lo que Dios pide a través del Magisterio actual, abriendo caminos de nueva evangelización para las parroquias y las comunidades.




      Para esto me ha enviado el mismo Cristo. Yo soy apóstol y testigo. Cuanto más lejana está la meta, cuanto más difícil es el mandato, con tanta mayor vehemencia el amor nos apremia. Debo predicar su nombre: Jesucristo es el Mesías, el Hijo de Dios vivo; él es quien nos ha revelado al Dios invisible, él es el primogénito de toda creatura, y todo se mantiene en él. Él es también el maestro y redentor de los hombres; él nació, murió y resucitó por nosotros. Él es el centro de la historia y del universo; él nos conoce y nos ama, compañero y amigo de nuestra vida, hombre de dolor y de esperanza; él ciertamente vendrá de nuevo y será finalmente nuestro juez y también, como esperamos, nuestra plenitud de vida y nuestra felicidad.
    Yo nunca me cansaría de hablar de él; él es la luz, la verdad, más aún, el camino, la verdad y la vida; él es el pan y la fuente de agua viva, que satisface nuestra hambre y nuestra sed; él es nuestro pastor, nuestro guía, nuestro ejemplo, nuestro consuelo, nuestro hermano. Él, como nosotros y más que nosotros, fue pequeño, pobre, humillado, sujeto al trabajo, oprimido, paciente. Por nosotros habló, obró milagros, instituyó el nuevo reino en el que los pobres son bienaventurados, en el que la paz es el principio de la convivencia, en el que los limpios de corazón y los que lloran son ensalzados y consolados, en el que los que tienen hambre de justicia son saciados, en el que los pecadores pueden alcanzar el perdón, en el que todos son hermanos.
   Éste es Jesucristo, de quien ya habéis oído hablar, al cual muchos de vosotros ya pertenecéis, por vuestra condición de cristianos. A vosotros, pues, cristianos, os repito su nombre, a todos lo anuncio: Cristo Jesús es el principio y el fin, el alfa y la omega, el rey del nuevo mundo, la arcana y suprema razón de la historia humana y de nuestro destino; él es el mediador, a manera de puente, entre la tierra y el cielo; él es el Hijo del hombre por antonomasia, porque es el Hijo de Dios, eterno, infinito y el Hijo de María, bendita entre todas las mujeres, su madre según la carne; nuestra madre por la comunión con el Espíritu del cuerpo místico.
    ¡Jesucristo! Recordadlo: él es el objeto perenne de nuestra predicación; nuestro anhelo es que su nombre resuene hasta los confines de la tierra y por los siglos de los siglos.
Pablo VI en Manila, 1970