Comunidade Caná

Comunidad Católica de Alianza integrada por familias en el seno de la Renovación Carismática


      El Transforma 2026 se celebrará del 25 al 28 de junio del 2026 en Santiago de Compostela. Vivimos un momento de crecimiento, iniciativas y eventos.  ¿Es crecimiento o maduración? ¿Es mero moverse o verdadera renovación?  Los métodos de evangelización funcionan, los Encuentros se multiplican, los jóvenes vuelven; pero ¿es esta la experiencia de toda la Iglesia?

       Un ENCUENTRO de liderazgo y renovación eclesial, concebido para equipos de sacerdotes, laicos y religiosos dispuestos a dejarse sorprender e interpelar.    

       Un ESPACIO innovador fruto de una red de iniciativas movidas por el amor a la Iglesia y la pasión por la misión de Jesucristo.

     Crear redes de innovación en la Iglesia, conectar evangelizadores y anticipar tendencias pastorales que concreten lo que Dios pide a través del Magisterio actual, abriendo caminos de nueva evangelización para las parroquias y las comunidades.


¿Quiénes habéis peregrinado a Jerusalén? ¿Y a Roma? ¿Y a Compostela?  

   Veamos cuál es el MONTE del s. XXI, teniendo en cuenta la razón de ser de la Iglesia (Evangelii Nuntiandi / 8-12-75 / Pablo VI): «Ella vive para evangelizar».

    Salgamos de lo habitual, de lo conocido, de lo previsible... Como Moisés, que siempre había llevado el rebaño de Jetró -durante 40 años- «más acá» del desierto; arriesguémonos a ir más allá... Y quizá, lleguemos al Pozo de Sicar, entre los montes Gerizim y Ebal, en Cisjordania, muy cerca de Nablus. Allí, en el Pozo de Jacob, tiene lugar un impresionante ENCUENTRO entre Jesús y una mujer idólatra (Jn 4, 20-26). Abiertos al Espíritu, dejemos que este diálogo prenda fuego en nuestro corazón:

      Jn 4, 20 Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar. 21 Jesús le dijo: Mujer, créeme, llega la hora que ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. 22 Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos. 23 Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. 24 Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren. 25 Le dijo la mujer: Sé que ha de venir el Mesías, llamado el Cristo; cuando él venga nos enseñará todas las cosas. 26 Jesús le dijo: Yo soy, el que habla contigo.

      Jn 4, 21 «Jesús le dijo: Mujer, créeme, que llega la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre» > > >  Mc 16, 15  «Id al mundo entero y anunciad el evangelio a toda la creación».

  •  El mundo entero viene a Compostela. Y vienen con sed, buscando la verdad. Vienen quebrantados, en crisis, en duelo... en una situación propicia para el ENCUENTRO con Cristo.
  •   El Camino de Santiago es un lugar superpropicio para el ANUNCIO del EVANGELIO: los eunucos y etíopes de este siglo van antes a Santiago que a Roma o a Jerusalén.
  •  Si se trata de que la Buena Nueva sea -cada vez más- BUENA BUENA y NUEVA NUEVA... ¡¡¡Hay un NUEVO MONTE!!! Pocos caminan ya hacia el Monte Sion, al Garizim, al Monte Palatino o a las siete colinas romanas... 
Una gran parte de los nuevos adoradores, los  paganos e idólatras de nuestro tiempo, en todo el mundo, caminan hacia el Monte del Gozo, en el Finisterre de Europa. 
 ¡El Reino de Dios es de quienes se arriesgan! 

Javier de Montse - Comunidade Caná


 


       Vamos a contemplar a Pablo y Silas en Filipos. Esta es la historia narrada en los Hechos de los Apóstoles:

      "La gente se amotinó contra ellos; los pretores les hicieron arrancar los vestidos y mandaron azotarles con varas. Después de haberles dado muchos azotes, los echaron a la cárcel y mandaron al carcelero que los guardase con todo cuidado. Este, al recibir tal orden, los metió en el calabozo interior y sujetó sus pies en el cepo. Hacia la media noche Pablo y Silas estaban en oración cantando himnos a Dios; los presos les escuchaban. De repente se produjo un terremoto tan fuerte que los mismos cimientos de la cárcel se conmovieron. Al momento quedaron abiertas todas las puertas y se soltaron las cadenas de todos. Despertó el carcelero y al ver las puertas de la cárcel abiertas, sacó la espada e iba a matarse, creyendo que los presos habían huido. Pero Pablo le gritó: «No te hagas ningún mal, que estamos todos aquí.» El carcelero pidió luz, entró de un salto y tembloroso se arrojó a los pies de Pablo y Silas, los sacó fuera y les dijo: «Señores, ¿qué tengo que hacer para salvarme?» Le respondieron: «Ten fe en el Señor Jesús y te salvarás tú y tu casa.» Y le anunciaron la Palabra del Señor a él y a todos los de su casa. En aquella misma hora de la noche el carcelero los tomó consigo y les lavó las heridas; inmediatamente recibió el bautismo él y todos los suyos. Les hizo entonces subir a su casa, les preparó la mesa y se alegró con toda su familia por haber creído en Dios." (Hch 16, 22-34)


      Dos hombres encarcelados injustamente, sometidos a cadena, en lo profundo de un socavón en lo profundo de la noche... ¡Es una suma de desgracias! Lo natural sería maldecir, prometer venganza, manifestar ira; pero este par de locos por Cristo lo que están haciendo es alabar, cantar... En medio de la noche, en medio de su desgracia, cantan la gloria de Dios, proclaman la gracia. Y la proclamación de la gracia... ¡supera la desgracia!

      La desgracia es como una losa, como una roca fría e indiferente a nuestro dolor. La desgracia nos aplasta y, con ello, quiere aplastar nuestra voz. Pablo y Silas no dejan que se aplaste su corazón, que se ahogue su voz. En lo profundo de la mazmorra, mantienen viva su alabanza, su voz para proclamar la gracia... ¡Y la gracia resulta más fuerte que la desgracia!

     Cuando las cosas salen al revés, cuando tenemos encima la losa de la indiferencia... nos dejamos encerrar. Le hacemos el juego al mundo, al Enemigo que lo que quieren es que se calle nuestra voz. La manera de vencerles es no callarse, es seguir proclamando aún en la peor, en la más injusta de las situaciones... seguir proclamando quién es el Señor. “¡La victoria es de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero!” (Ap 7, 10)

 

     María es nuestro modelo de discípula misionera. Ella nos enseña a no estorbar la acción del Espíritu, no atascar el canal, agrandar el sí... para reventar prisiones, para que la gracia supere a la desgracia, para dejar a Dios ser Dios.

     La música y el canto son un camino privilegiado para llevar a las personas a encontrarse con Jesús. Son instrumentos que, usados por el Espíritu, tienen un gran poder evangelizador: hacen presente a Jesús en el corazón de quien escucha.

    No ha habido -quizá- en la historia de la Iglesia un servicio musical más pobre y, al mismo tiempo, con mayor poder evangelizador que el de aquella prisión. A la luz de esta Palabra, reflexionemos sobre el fruto que producen nuestras ejecuciones musicales (incluso las más esmeradas). El Espíritu Santo es la clave: "Recibiréis la fuerza del Espíritu y seréis mis testigos... hasta los confines de la Tierra" (Hch 1, 8).

     La música es un excelente medio para comunicar lo más precioso que tenemos: Jesucristo. Es la forma de expresión que se cuela más fácilmente en cualquier ambiente o lugar; los discursos cansan, pero la música conserva esa capacidad de "enganchar" a personas de todas las edades y condiciones.

      Nuestra música, nuestros cantos -como los de Pablo y Silas- han de transmitir quién es Dios para nosotros y qué ha hecho por nosotros. Deben reflejar una vida transformada por el poder de Dios, de un Dios vivo y verdadero; y suscitar sed de vida, de verdad.

      La música y la experiencia de Dios viven juntas, porque la música es lenguaje de Dios. Los cantos tienen la propiedad de la perennidad; son profecías vivas que no mueren. La música permite la evocación de la acción de Dios en todo momento y circunstancia. La revelación de Dios, su palabra, su acción... llega mucho más lejos en el tiempo y el espacio cuando viene cantada, “musicada”; en cualquier momento o lugar podemos ponernos a cantar y tocar, a evocar la gracia vivida o abrirnos a la gracia nueva que Dios nos quiere dar. La música se pone al Servicio de la Palabra para regar la tierra y hacerla germinar.

 

     A través de la música “tocada” (ungida) por Dios cayeron las murallas de Jericó, fueron libres de la cárcel Pablo y Silas, se convirtieron el carcelero y su familia; a través de la música que el Espíritu Santo componga, cante o interprete por medio de ti, muchos creerán en su Palabra y serán alcanzados por Jesucristo, el único Salvador.


Javier de Montse - Comunidade Caná

 Más de treinta años celebrando

en COMUNIDAD el Triduo Pascual…



Una historia de gracia, de fidelidad y de encuentro con el Señor y con los hermanos. A lo largo de los años, esta vivencia se ha ido configurando como un verdadero camino de fe compartida, donde cada gesto, cada palabra y cada silencio han sido lugar de revelación.
La llegada de nuevos hermanos que se incorporan a la experiencia comunitaria y pascual manifiesta que la Iglesia está viva, que el Espíritu sigue convocando y que la Pascua nunca se agota, sino que se renueva en cada corazón dispuesto.
En la intimidad de Caná celebramos la Palabra -este año inspirada en la pesca milagrosa (Jn 21, 1-14)-.  Allí, la Comunidad se reconoce: llamada a confiar, a volver a echar las redes y a descubrir que es el Señor quien guía y sostiene la misión.
Gestos sencillos, como abrazar la cruz en el Viacrucis, revelan una fe encarnada, capaz de unir el dolor humano con la esperanza que brota de Cristo. En ese contacto silencioso se expresa, tantas veces, una súplica confiada: «¡Cuida de mí!».
Así, entre celebraciones, encuentros y signos, se va tejiendo una auténtica vivencia pascual donde la Comunidad  recuerda simplemente  un acontecimiento, sino que lo hace presente y lo encarna. Porque la Pascua no es solo memoria de Cristo muerto y resucitado sino vida nueva que se abre paso, luz que vence la oscuridad y esperanza que permanece.
¡El Señor ha resucitado! ¡Aleluya!
(Paqui y Jose, en viernes de la Octava)




Doce somos los que vivimos esta Pascua; doce en el Cenáculo. Cada uno vivió su propia experiencia con Jesús y con los hermanos, y juntos vivimos la Gloria de la Pascua.
El Señor nos concedió servir a sus hijos predilectos: los que sufren, los que viven la dureza de la vida, a sus hijos amados.
En esta Pascua, el Señor ha suscitado nuevos lazos fraternos: nuestros queridos jóvenes discípulos, de los que he aprendido más de lo que imaginan. ¡GraciasJesús, por el regalo que son para nosotros!
Los momentos compartidos con nuestros hermanos cristianos en Hope House, en la capilla del Camino.... ¿No ardía nuestro corazón? Cada Pascua es diferente y más especial que la anterior.
¡GRACIAS, Señor, porque nos permites vivir y celebrar tu Resurrección estando los hermanos unidos!  
(Rosa Sánchez, desde Madrid)


He vivido este TRIDUO PASCUAL en Comunidad como un regalo en mi vida. Compartir con todos vosotros y los jóvenes en especial ha sido revelador, de ver cómo vivís el amor de Cristo, con esa entrega. Habéis sido un ejemplo que me ha llenado de alegría, esperanza y confianza para con mis hijos y los jóvenes.
En cuanto a vuestra compañía la he disfrutado como la de mis propios hijos, nos habéis traído aire fresco.
Toda la Comunidad me ha hecho vivir una Semana Santa especial y única donde el Espíritu Santo se me hizo muy presente y como dices tú, me siento más resucitada, más viva y con más e intenso amor a Cristo.
Bendigo a Dios y le doy gracias por esta experiencia, por haberos conocido, por haber podido compartir todas esas cosas tan bonitas que hemos hecho y porque ya formáis parte de mi corazón.
Compartir con vosotros el servicio, disfrutar del contacto, amor, tanta alegría, tanto gozo en el alma... me reafirma en mi fe y en que Cristo es mi único camino.
(Merce, desde Gijón)

¡Doy gracias a Dios por todo lo que ha obrado en mí estos días!
Esto ha sido muy importante en mi vida, en mi vocación y en la misión que Dios tiene para mí.
Os llevo a cada uno en el corazón y os doy las gracias por dejar que el Espíritu Santo lleve vuestra vida. Por abrirnos vuestra casa, vuestro corazón. Por querernos y hacernos reír tanto desde el primer día. Por los chistes y los manteos. Por la oración juntos, los compartires y vuestra intercesión. Por enseñarnos a ser discípulos de Cristo.
Salgo de estos días más enamorada de Cristo, con fuerza, consciente de esta llamada y con cara de resucitada.
Os quiero mucho a todos. Abrazo gigante
(Teresa, desde Valladolid)


 “Al rayar el alba, antes de salir el sol, María Magdalena fue al sepulcro... Y vio la piedra quitada” (Jn 20, 1-2)

María se encuentra aquella mañana ante un acontecimiento inesperado; algo que lo cambia todo. Ella siente que se han llevado a su Señor y empieza una carrera frenética para avisar a los amigos de Jesús. “Se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto” (Jn 20, 13). Lo ha perdido dos veces; en vida y ahora muerto.

Para encontrar verdaderamente a Dios… quizás haga falta perderlo. Dejemos que nos arrebaten a ese Dios triste y aburrido. Abrámonos hoy a la sorpresa del Resucitado. María no lo reconoció por la vista, sino por el oído; por su voz. Lo escucha y lo reconoce como el Pastor que pronuncia su nombre.

- María, ¿qué te hizo sentir Jesús?

- Él tocó mi vida como un rayo de luz que llegase al fondo más oscuro del pozo, a aquel punto que me producía horror y asco, incluso de mí.

- Jesús te admitió en su séquito, junto a otras mujeres (Jn 8, 1-3).

- Él tomo posesión del lugar antes ocupado por demonios. Todos los que lo seguíamos fuimos sanados.

- ¿Por qué te eligió el Señor para dar la noticia?

- Aquella mañana, al acercarme al sepulcro, aunque diera la apariencia de que me interesaba por un muerto, atendía a la llamada de la luz de la vida sin darme cuenta de ello… El amor era más fuerte que la resignación.

- Tú, María, en esa mañana, ¿qué sentiste?

- Lo único que sé es que Él, el gran jardinero, me ha llamado por mi nombre. Al instante reconocí su voz. Me dio un vuelco el corazón y tuve la certeza de que estaba vivo.

- Formula un deseo…

- Mi deseo es que todos aquellos que creen en Jesús sean ministros de la misericordia que, con el poder del Resucitado, puedan resucitar a personas como era yo. Para ello es necesario que hombres y mujeres vean en nuestros ojos mirada de enamorados, que a través de nuestros ojos y nuestro corazón puedan sospechar Su Presencia en medio de nuestro mundo. Él vive para sacarnos del barro y convertirnos en perlas de inmenso valor.

“María Magdalena fue a decir a los discípulos que había visto al Señor y a anunciarles lo que Él le había dicho” (Jn 20, 18).

Y tú, ¿a quién se lo vas a contar...?

Montse de Javier - Comunidade Caná


     «El carisma es una gracia, un don prodigado por Dios Padre, a través de la acción del Espíritu Santo...» Así explicaba el Papa Francisco en 2014 la esencia del carisma desde la perspectiva cristiana«¿Cómo podemos reconocerlo y recibirlo? ¿El hecho de que en la Iglesia haya una diversidad y una multiplicidad de carismas, debe ser visto en sentido positivo, como una bella cosa o más bien como un problema?». Dice el Santo Padre que "el carisma es mucho más que una cualidad personal o una predisposición. Es dado a alguien no porque sea más bueno que los otros o porque se lo haya merecido: es un regalo que Dios le hace para que, con la misma gratuidad y el mismo amor, lo pueda poner al servicio de la comunidad, para el bien de todos".


     El pasado jueves, en la ADORACIÓN EUCARÍSTICA de la Parroquia de Seixo, contemplaba al sacerdote, Santi, llevando la custodia lleno de unción, acercándose a cada persona como lo haría el mismo Jesús... mientras entregábamos nuestro corazón a Dios y lo expresábamos comunitariamente por medio de la música.
     Santi fue de joven al Seminario. Al cabo de unos años, lo dejó y volvió a una vida mundana. Súbitamente, a principios de siglo, ya con cierta edad, estaba casualmente ante Jesús Eucaristía y escuchó una "palabra de conocimiento" que lo cambió todo; hay un punto de inflexión en su vida que lo devuelve a la llamada inicial. Hoy está feliz y entregado a Dios y a su Iglesia.
    Algo similar me había ocurrido a mí quince años antes: en Badalona, ante Jesús Eucaristía, otra "palabra de conocimiento" reafirma la llamada primera -recibida a los diecisiete años- para ser discípulo misionero en comunidad. Una sanación física y espiritual que me lanza a la Vida en el Espíritu y... `¡hasta hoy!
    En Santi, en mí, en tantos otros, vemos la pequeña pero decisiva importancia de carismas llamados "extraordinarios" (como, en este caso, la "palabra de conocimiento"). Tienen un propósito calculado por Dios; fuera de este propósito, son un peligro o una impostura.
Javier de Montse - Comunidade Caná


¡Forma parte de los SUEÑOS de Dios para Santiago de Compostela!

  • Desde hace cuatro años, cristianos de distintas denominaciones, comunidades y movimientos nos reunimos para alabar, proclamar la Palabra e interceder por nuestra sociedad, juntos. Y aprovechamos para hacer fiesta, compartir, charlar y conocernos cada vez más. 
  • Como HERMANOS UNIDOS en un MUNDO DIVIDIDO, cristianos orientales (ortodoxos griegos, sirios, armenios o coptos, y católicos de rito oriental) u occidentales (católicos de rito latino, anglicanos, luteranos, reformados y de las iglesias evangélicas independientes) compartimos una identidad común: ¡somos testigos de la Resurrección de Cristo!
  • María Magdalena ​es llama​da «Apóstol de los Apóstoles» porque llevó la Buena Nueva a un grupo dividido y temeroso. Nuestra llamada es la misma​: ​permanecer unidos ante la «tumba vacía» de un mundo moderno, para proclamar con una sola voz que Jesús está vivo. Señor, concédenos la constancia de María Magdalena​: permanecer juntos al pie de la Cruz y correr juntos hacia la misión​; que nuestra herencia diversa sea una fuerza que demuestre al mundo que somos uno en Ti.
  • Ven a conocer a otros cristianos de diferentes Iglesias y realidades que aman a Cristo. Aprenderás a valorar la riqueza de la diversidad y celebrar lo que tenemos en común como un solo Pueblo de Dios... 
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En noviembre de 1989, durante la masacre en la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA) en El Salvador, el cuerpo del padre jesuita Juan Ramón Moreno fue hallado con un libro manchado de sangre entre sus pertenencias. No era un libro cualquiera. Se trataba de "El Dios crucificado", del teólogo reformado alemán Jürgen Moltmann. Su portada, empapada con la sangre del mártir, parecía hablar con elocuencia muda: Dios mismo se identifica con los crucificados de la historia.

Se dice que, tras el asesinato, el cuerpo de Juan Ramón fue arrastrado hasta la habitación del también jesuita Jon Sobrino. Y allí, como si el cielo quisiera dejar una señal, el libro cayó del estante y fue a posarse sobre el cuerpo aún tibio del sacerdote asesinado. Era un gesto sin palabras, pero profundamente elocuente: el pensamiento de un teólogo protestante abrazaba al cuerpo de un mártir católico.


Dos años después, el propio Moltmann, conmovido por este suceso que lo había tocado profundamente, escribió y pronunció una conferencia titulada "La pasión de Cristo y el dolor de Dios", dedicada a la memoria del padre Juan Ramón Moreno. El teólogo protestante quedó profundamente impresionado por la forma tan literal en que su libro había sido marcado con la sangre de un testigo del Evangelio.

Historias como esta enseñan más que muchos debates doctrinales. En tiempos en que cristianos de distintas tradiciones se enfrentan en redes sociales con insultos, boicots y descalificaciones, esta imagen (la sangre de un mártir católico empapando las páginas de un teólogo protestante) nos recuerda que el verdadero ecumenismo no se grita: se encarna. En el dolor, en la entrega, en la cruz compartida. Porque ahí, más allá de las fronteras confesionales, Dios mismo se hace presente.
   
           Comunidade Caná está formada por familias de distintos lugares de España. Hay -también- familias y personas que colaboran con la Comunidad en diversos servicios y misiones. 
             Fortalecer familias que vivan en el Espíritu y, al estilo de los primeros cristianos, anuncien el Señorío de Cristo y la alegría del Evangelio: este es el "carisma fundacional" de Comunidade Caná, el llamamiento -particular y específico- que hemos recibido como Comunidad Católica de Alianza integrada por familias en el seno de la Renovación Carismática, corriente de gracia suscitada por el Espíritu Santo tras el Vaticano II en las diferentes confesiones cristianas.


           Somos una comunidad de familias. El objetivo no es vivir bajo el mismo techo, sino crecer en familia: que cada familia se sienta fortalecida en su vida de fe, apoyada en las decisiones humanas que debe tomar e impulsada a caminar como familia cristiana en medio del mundo. Cada familia vive de su trabajo diario y está enraizada en un lugar determinado, integrándose en la vida parroquial y construyendo una vida humana y espiritual estable y equilibrada; tiene, por otro lado, plena autonomía para tomar las decisiones que exige su vida familiar, como comunidad que es -“Iglesia doméstica”- dentro de una comunidad mayor.

 
         Nuestro reto no consiste en resolver los incontables problemas que surgen en las familias, sino en reconocer el Don que Dios regala y hacerlo fructificar. Es un reto de dimensión divina pero que está a nuestro alcance, porque Dios mismo lo acompaña y lo hace madurar.
         La ideología de la postmodernidad niega la verdad en lo concreto de la vida de las personas: el cuerpo pierde su lenguaje y el tiempo queda fragmentado en instantes; el resultado son personas desintegradas, debilitadas y manipulables. 


        Comunidade Caná acoge la singularidad de cada una de sus familias, creando unas relaciones fraternas, aprendiendo unos de otros en la oración y el compartir humano, espiritual y material, en la línea de las primeras comunidades cristianas. Cada familia de la Comunidad camina como Iglesia doméstica. Nuestro modelo es la Familia de Nazaret. 

 
       Cada familia se compromete a rezar por las otras familias de la Comunidad y a mantener una comunicación cercana, a visitarnos unos a otros y compartir de cerca nuestras dificultades y alegrías, luces y sombras... Es motivo constante de nuestro compartir, en primer lugar, nuestra propia vida -para crecer espiritualmente y dar mayor gloria a Dios- y, en segundo lugar, nuestra acción pastoral y evangelizadora. 



 
Con la aclamación que llamamos el Aleluya se inicia el ritual de la proclamación del Evangelio en la Eucaristía. “Halelu-Yah” es una palabra hebrea que ha pasado sin traducir a todas las liturgias y significa “alabad a Yahvé”. Es una invitación a la alabanza y una expresión de júbilo. Con ella, la asamblea de los fieles recibe y saluda al Señor que va a hablarles; le glorifica y festeja en la Palabra que se dispone a escuchar, cuya acogida manifiesta de antemano con el saludo respetuoso y gozoso que dirige al Señor de esa Palabra, porque reconoce la presencia de Jesucristo en esa proclamación que va hacerse del Evangelio… Entonces, toda la asamblea se pone en pie y canta al Señor con esta aclamación de alegría y júbilo que es el Aleluya.

El Aleluya tiene un carácter marcadamente pascual, y está especialmente indicado para los domingos y festivos. Es la aclamación pascual por excelencia, la que oímos resonar con fuerza en la noche de Pascua, cuando el sacerdote, terminada la epístola, entona por tres veces Aleluya, elevando gradualmente la voz, y repitiéndolo a continuación la asamblea. Una vez entonado el Aleluya, ya no se volverá a omitir durante toda la cincuentena pascual y será uno de los distintivos de este tiempo litúrgico.

Toda la asamblea se pone en pie y canta al Señor con esta aclamación de alegría y júbilo que es el Aleluya.

Vayámonos ahora al siglo IV y escuchemos a Agustín: “Alabemos al Señor, hermanos, con la vida y con la lengua, de corazón y de boca, con la voz y con las costumbres. Dios quiere que le cantemos el Aleluya de forma que no haya discordias en quien lo alaba. Comiencen, pues, por ir de acuerdo nuestra lengua y nuestra vida, nuestra boca y nuestra conciencia. Vayan de acuerdo, digo, las palabras y las costumbres, no sea que las buenas palabras, sean un testimonio contra las malas costumbres. ¡Oh feliz Aleluya del Cielo! Es suma la concordia de quienes lo alaban allí donde está asegurada la alegría de los cantantes, donde no existe la lucha promovida por la ambición que ponga en peligro la victoria de la caridad. Cantemos pues aquí, aún preocupados, el Aleluya, para poder cantarlo allí sin temor. Entonces se cumplirá lo que está escrito. Grito no ya de quien lucha, sino de quien ya ha triunfado. La muerte ha sido absorbida por la victoria… ¡entónese el Aleluya! ¿Dónde está muerte tu aguijón?… ¡cántese el Aleluya! Cantemos el Aleluya aun aquí, en medio de peligros y tentaciones. Fiel es Dios, que no permitirá que seáis tentados por encima de vuestras fuerzas. Por tanto, cantemos también aquí el Aleluya. El hombre es todavía culpable, pero Dios es fiel”.

El Aleluya se canta en todos los tiempos litúrgicos, excepto en el tiempo de Cuaresma, en el que en lugar del Aleluya se canta el verso que presenta el leccionario antes del Evangelio y que llamamos tracto o aclamación. Al ser el Aleluya una aclamación jubilosa, su forma normal es el canto. El Aleluya debe ser cantado por toda la asamblea, no solo por el cantor o coro que lo empieza. No es una letra que se canta -una lectura cantada- como el Salmo Responsorial, sino una música con algo de letra -un canto aclamativo- en el que lo más importante es el hecho mismo del canto jubiloso. Por eso, al contrario del Salmo Responsorial que se canta o se recita, el Aleluya, si no se canta, puede omitirse; porque, si no se canta, pierde todo su sentido como aclamación. La función ministerial del Aleluya es acompañar la procesión del Evangeliario, por lo que -en cierto modo- es también un canto procesional. Existe procesión, movimiento procesional, desde que el diácono pide la bendición hasta que llega al ambón y proclama el Evangelio; pero no es esa su única función, la función de acompañar la procesión, porque no siempre hay procesión. El Aleluya (o, en el caso de Cuaresma, el canto del versículo antes del Evangelio) tiene por sí mismo el valor de rito o acto. Tiene entidad propia, no es la conclusión de la segunda lectura, sino que inicia la proclamación del Evangelio y por eso la asamblea se pone de pie para cantarlo. Hay una práctica -una mala práctica cada vez más extendida- que es cantar en este momento cualquier canto que contenga la palabra “aleluya”. Y no es apropiado cualquier canto para este momento… Se trata de hacer la aclamación Aleluya, cantar el versículo, y volver hacer la aclamación Aleluya. Esta es la estructura que hay que seguir; no vale cualquier canto para este momento.

El Aleluya (o, en el caso de Cuaresma, el canto del versículo antes del Evangelio) tiene por sí mismo el valor de rito o acto.

“Dichoso Aleluya aquel, en paz y sin enemigo alguno. Allí no habrá enemigo ni perecerá el amigo. Se alaba a Dios allí y aquí; pero aquí lo alaban hombres llenos de preocupación, allí hombres con seguridad plena; aquí hombres que han de morir, allí hombres que vivirán por siempre; aquí en esperanza, allí en realidad; aquí de viaje, allí ya en la patria… Ahora, por tanto, hermanos míos, cantémoslo; pero como solaz en el trabajo, no como deleite en el descanso. Canta como suelen cantar los viandantes. Canta pero camina. Alivia con el canto tu trabajo. No ames la pereza. Canta y camina. ¿Qué significa camina? Avanza, avanza en el bien. Según el Apóstol, hay algunos que van a peor. Tú, avanza y camina;  pero avanza en el bien, en la recta fe, en las buenas obras. Canta y camina: no te salgas del camino, no te vuelvas atrás, no te quedas parado. ¡Canta y camina!” (S. Agustín).

Javier de Montse - Comunidade Caná

Escucha AQUÍ el tema completo



  
       El noviazgo es el tiempo en el cual los dos están llamados a realizar un trabajo compartido sobre el amor; un trabajo en profundidad. Se descubren poco a poco el uno al otro.  El hombre ‘aprende’ acerca de esta mujer, su novia; y la mujer ‘aprende’ acerca de este hombre, su novio.      
     Desde esta perspectiva -apuntada por el Papa Francisco- hemos preparado 15 temas para ayudaros a verificar vuestro amor. Nuestra propuesta es acompañaros en este camino que tiene meta. La clave ha de ser el diálogo que estos temas, como etapas de un camino, susciten entre vosotros, los novios.

El ITINERARIO se desarrolla en ENCUENTROS MENSUALES
Estamos a vuestra disposición...
986.313.795   canacomunidade@gmail.com    636.086.986 (WhatsApp)
   
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"Aprender a amar a alguien no es algo que se improvisa 
ni puede ser el objetivo de un breve curso 
previo a la celebración del matrimonio
(Amoris laetitia 208)


Rialdarca, itinerario para NOVIOS 

Un sendero de poco más de un kilómetro, para personas de cualquier edad




"Nadie me quita la vida. Yo la entrego libremente para la salvación de muchos
(Anxo Rey, marzo 2002)

     Cada 2 de abril celebramos la PASCUA (paso a la Vida) de S. Juan Pablo II (2005) y de Anxo Rey (2002). La Familia Rey Centeno es una de las familias de Comunidade Caná. Dios nos ha hablado a todos en la vida de Anxo. Nos ha comunicado (y nos sigue comunicando) a cada FAMILIA de la Comunidad su plan de Amor extremo, fiel y misericordioso. 

    Elena, su esposa, escribía: "En Anxo vemos que la santidad de Dios está a nuestro alcance si lo entregamos todo. Su última estancia en el hospital coincidió con la Semana Santa. Él quería llegar a la Pascua y el Señor se lo concedió: el 2 de Abril, martes de la octava de Pascua, se fue con el Padre. Nos había dicho: "Vivid unidos. Estad unidos. Ya os he visto a todos. Ahora quiero ver a Jesús". Y yo bendigo a Dios por su Historia de Salvación con todos nosotros".

    Cuando alguien -como Anxo o Karol- deja su vida en manos de Dios, el Espíritu Santo comienza a configurar a semejanza de Cristo su vida, y así vemos en él a Dios: "Ya no vivo yo, es Cristo quién vive en mí".

    "Mirad, mi siervo tendrá éxito, subirá y crecerá mucho. El Señor quiso triturarlo con el sufrimiento, y entregar su vida como expiación; verá su descendencia, prolongará sus años, lo que el Señor quiere prosperará por su mano. Por los trabajos de su alma verá la luz, el justo se saciará de conocimiento. Mi siervo justificará a muchos, porque cargó con los crímenes de ellos. Le daré una multitud como parte, y tendrá como despojo una muchedumbre. Porque expuso su vida a la muerte y fue contado entre los pecadores, él tomó el pecado de muchos e intercedió por los pecadores" (Is 52).

TESTIMONIO completo de Elena  ·  MÁS sobre Anxo


"Me amó y se entregó por mí " (Gal 2, 20)

    Celebraremos nuestro Encuentro de Comunidad del 2 al 5 de abril en la CASA de la COMUNIDAD en Tirán. Comenzaremos el Jueves Santo por la mañana y terminaremos el Domingo de Resurrección con la comida. Acompañaremos al P. Santi Núñez, sirviendo en la parroquia pontevedresa de Seixo (Marín). 
      Una vez más, viviremos en comunidad la muerte y resurrección de Cristo. Ser... ¡una/o de los Doce! Una experiencia que muchos anhelan... y que te cambia la vida. Una nueva oportunidad de encontrarnos con Jesús el Señor. Así le sucedió a Saulo y pasó a llamarse Pablo. Después de estrenar esta nueva vida, pudo decir: "Con su muerte venció el pecado, con su muerte venció la muerte. Feliz culpa la tuya, Adán, que nos mereció tal Redentor. Feliz tú, Abraham, que creíste. Ahora adoramos al Hijo que Dios nos prometió".

¡Oramos pidiéndole a Dios un deseo ardiente de 
vivir en Pascua!

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2-5 abril 2026  ·  Comunidade Caná




Y  en  PASCUA...   ·  ¡Ven a la VIDA ABUNDANTE del Espíritu!





      Celebramos este primer ENCUENTRO de Comunidades Carismáticas CHARIS España del 20 al 22 de marzo en Madrid. Fuimos más de sesenta adultos y casi veinte niños.

   Hemos recibido cuatro ENSEÑANZAS de Francisco (Pacho) Bermeo para profundizar en nuestra identidad y misión como DISCÍPULOS MISIONEROS en COMUNIDAD y para comprender mejor el ser "servidores de la comunión". Cimentadas en la Palabra de Dios, han interpelado nuestra vida personal y comunitaria.

   Nos reunimos hermanos y hermanas de Comunidad Bernabé, Comunidad Veni Creator, Comunidad Notemo, Comunidade Caná, Comunidad Fe y vida, Comunidad Wellgate, Comunidad de Adoración y Alabanza "Cristo vive" Internacional, Grupo Elohim, Grupo Kairós, Comunidad Sagrada Familia, Colegio S. Ignacio, Ruah de Dios, Fraternidad de Familias Invencibles y Marcelo Olima, predicador y músico.

    Damos gracias a Dios por este  tiempo de FAMILIA y COMUNIÓN en el que las Comunidades Carismáticas estrechamos nuestra relación, construyendo vínculos que nos alientan y confirman en el camino de oración, fraternidad y misión propio de cada Comunidad. La corriente de gracia que es la Renovación Carismática se vuelve más GRACIA y más ABUNDANTE si estamos más unidos y nos conocemos mejor los unos a los otros. "Porque allí manda el Señor la bendición: la vida para siempre..." (Sal 132).

:flecha_a_la_derecha:  Enseñanzas, mesa redonda e imágenes del ENCUENTRO









¡Forma parte de los SUEÑOS de Dios para Santiago de Compostela, como hermanos unidos en un mundo dividido!

  • Desde hace cuatro años, cristianos de distintas denominaciones, comunidades y movimientos nos reunimos para alabar, proclamar la Palabra e interceder por nuestra sociedad, juntos. Y aprovechamos para hacer fiesta, compartir, charlar y conocernos cada vez más. 
  • Ven a conocer a otros cristianos de diferentes Iglesias y realidades que aman a Cristo. Aprenderás a valorar la riqueza de la diversidad y celebrar lo que tenemos en común como un solo Pueblo de Dios... 
Comunidade Caná desarrolla esta Catequesis el y 8
de marzo de 2026 en la Parroquia de S. Martiño (Moaña)


     Es precisa una adecuada preparación al SACRAMENTO del MATRIMONIO, dada la importancia de este sacramento que une para siempre a un hombre y una mujer sobre quienes se constituye la familia.

      Benedicto XVI explica que "el derecho a casarse conlleva el derecho a celebrar un matrimonio auténtico. No se negaría por tanto un matrimonio allí donde evidentemente no existieran impedimentos para su ejercicio, es decir, se cumplieran la capacidad, la voluntad de los cónyuges y la realidad natural del matrimonio". Un serio discernimiento en este aspecto, dice, evitará que "impulsos emotivos o razones superficiales induzcan a los dos jóvenes a asumir responsabilidades que después no sabrían desempeñar". Por ello, "matrimonio y familia son instituciones que deben ser promovidas y defendidas de cualquier tipo de equívoco sobre su verdad".

       En cuanto a la preparación para el sacramento del matrimonio, Benedicto XVI afirma que "el objetivo inmediato de tal preparación es el de promover la libre celebración de un verdadero matrimonio".

      "El noviazgo tiene que ver con la confianza. Confianza en la vocación que Dios da, porque el matrimonio es, antes que nada, el descubrimiento de una llamada de Dios. Es algo bello que hoy los jóvenes puedan elegir casarse sobre la base de un amor recíproco. Pero la libertad del vínculo requiere una armonía consciente de la decisión, no sólo un simple entendimiento de la atracción o del sentimiento, de un momento, de un tiempo breve… requiere un camino.” (Papa Francisco)
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Estamos a vuestra disposición para las explicaciones que necesitéis
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