Comunidade Caná

Comunidad Católica de Alianza integrada por familias en el seno de la Renovación Carismática

La Iglesia Católica celebra la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos del 18 al 25 de enero de 2021

“Permaneced en mi amor y daréis fruto en abundancia”                                            (cf. Jn 15, 5-9)

      Ya están disponibles los materiales que preparan conjuntamente el Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos y la Comisión Fe y Constitución del Consejo Mundial de Iglesias

    Los obispos de la Subcomisión Episcopal de Relaciones Interconfesionales y Diálogo Interreligioso  también han hecho público un mensaje en el que destacan que la unidad de la Iglesia es necesaria para acercarnos a la unidad que Cristo quiere para todos.

     En Comunidade Caná oramos y trabajamos por la unidad de todos los que hemos aceptado a Jesucristo como Señor y Salvador de nuestras vidas.

«Nadie podrá quitarnos la dignidad que nos otorga el amor infinito e inquebrantable [de Dios]. Él nos permite levantar la cabeza y volver a empezar, con una ternura que nunca nos desilusiona y que siempre puede devolvernos la alegría». (Papa Francisco)

El amor es la fuente de la alegría

No nos cansamos de repetirlo, si somos amados, podemos amar, y el amor es la fuente de la alegría en la persona.
No es el bienestar, ni el orden, ni el perfeccionismo. Tampoco es tener lo necesario y mantener una vida equilibrada y armoniosa. Amar y ser amado es lo que hace a una persona feliz, y siendo feliz, la alegría viene a quedarse en la vida de uno.
Esta es la mejor herencia que podemos dejar a nuestros hijos, enseñarles la fuente de la alegría. Porque vivir alegres es una opción que uno escoge, no porque sea saludable, que lo es; no porque sea recomendable que también, sino que es la opción natural al saberse amado.
Ante cualquier dificultad, optar por estar alegre te lanza hacia adelante, te abre el camino, te despeja el horizonte. Si somos padres alegres, nuestros hijos -ya sean niños, adolescentes, jóvenes o adultos-, serán alegres. Si como hijos vemos que nuestros padres han olvidado la alegría, debemos recordarles el amor que hemos recibido de ellos y así ellos retornarán a lo importante.

¡Vivid en la alegría!

Estar alegres no tiene nada que ver con ser optimistas empedernidos pase lo que pase, ni siquiera se trata de mantener una sana inteligencia emocional como se nos dice tanto ahora. En realidad uno es alegre porque tiene un motivo para serlo, y ese motivo tiene que ser muy importante para que la alegría sea luz e impulso.
En la familia nos encontramos a cada paso con dificultades, algunos dirían que son algo más que dificultades, a veces son situaciones de sufrimiento y dolor, la enfermedad que aparece y se instala, la precariedad económica y laboral, las crisis en la convivencia que minan toda ilusión, frustraciones, desengaños, infidelidad… Y sin embargo la invitación es rotunda: ¡Vivid en la alegría!, una alegría que despeja cualquier dificultad, porque nace de la fuente verdadera. Pablo VI escribió: «nadie queda excluido de la alegría que reporta el Señor», y es esa la alegría verdadera que te impulsa a ser madre, padre, hijo, sin frustraciones ni resentimientos.

¡Probadlo!

Si en estos momentos tú, tu familia, necesita de la alegría, id a la fuente. «Llegamos a ser plenamente humanos cuando somos más que humanos, cuando le permitimos a Dios que nos lleve más allá de nosotros mismos para alcanzar nuestro ser verdadero. Allí está el manantial» (Evangelii gaudium, Papa Francisco).

Esta entrada que ahora estás leyendo en este blog, forma parte de lo que hemos llamado: Armas para la batalla de la vida familiar, a saber: la bondad; el perdón; la alegría; la palabra; la escucha, y no son artículos formativos, ni profesionales, sino que queremos compartir con vosotros nuestro testimonio como familia, y animaros a utilizar estas armas porque serán buenas herramientas para vuestra vida familiar por encima de la mediocridad o de una vida aceptablemente buena. Así que os animamos. ahora que habéis llegado en vuestra lectura hasta este punto, a que en una velada familiar hagáis juntos una lista de todo lo que quedaría fuera de vuestro hogar si dais más espacio a la alegría, y algo también importante, ¿cuál es en vuestra familia la fuente de la alegría? Eligiendo bien la fuente vuestra alegría será auténtica o solo una copia poco perdurable. ¡Sed familias engendradoras de alegría!
¡Ánimo y a las armas!


El nacimiento de Jesús es la novedad que cada año nos permite nacer interiormente de nuevo y encontrar en Él la fuerza para afrontar cada prueba

 

…afrontar cada prueba, esto es lo que necesitamos en nuestra familia. De todo lo que creemos necesitar, de todo lo que hacemos acopio en estos días, aún en medio de la pandemia y de los confinamientos, lo que verdaderamente necesitamos es la tranquilidad de sabernos amados y un corazón capaz de amar.
Y lo demás, son añadidos.

Por eso este año, el Papa Francisco, nos decía: “Este es el corazón indestructible de nuestra esperanza, el núcleo candente que sostiene la existencia: más allá de nuestras cualidades y de nuestros defectos, más fuerte que las heridas y los fracasos del pasado, que los miedos y la preocupación por el futuro, se encuentra esta verdad: somos hijos amados. Y el amor de Dios por nosotros no depende y no dependerá nunca de nosotros: es amor gratuito, pura gracia”.

Familia, vivamos en Esperanza toda prueba que estemos pasanso. La Esperanza se topa de frente siempre con la mirada de Dios, y su mirada, más aún, su mismo Espíritu que nos traspasa, dice: …porque para Dios nada hay imposible.

“Puso toda nuestra salvación en el pesebre de un establo y no tiene miedo a nuestra pobreza. ¡Dejemos que su misericordia transforme nuestras miserias!” (Papa Francisco)

¡Créelo!

Mensaje completo del Papa Francisco en la Vigilia de Navidad

El perdón es una decisión, no un sentimiento, porque cuando perdonamos no sentimos más la ofensa, no sentimos más rencor. Perdona, que perdonando tendrás en paz tu alma y la tendrá el que te ofendió (Madre Teresa de Calcuta)

Desde este blog hemos empezado a compartir con todos los que nos leéis acerca del poder que tienen lo que hemos llamado "las armas para la batalla" en nuestra vida familiar.

La familia es el lugar donde nacemos, crecemos, y donde aprendemos a ser la persona que estamos destinados a ser. Aprendemos a amar, porque nos han amado. Aprendemos a creer en nosotros porque han creído en nosotros. Y aprendemos a perdonar porque nos hemos sentido perdonados y aceptados con nuestros errores y dificultades.

Algunas veces esto no es así, y cuando formamos nosotros una nueva familia arrastramos a nuestro nuevo proyecto aquello que ha formado parte de nuestra familia de origen. Pues bien, es muy importante que revisemos las mochilas, y hagamos limpieza de todo lo que no nos es útil para la vida con nuestro marido o mujer, con nuestros hijos.

Llamados a crear algo nuevo

Conocimos a Blanca en el Camino de Santiago, y compartimos camino con ella durante tres días. Nuestra primera sorpresa fue descubrir que tenía 56 años... Desde luego que no los aparentaba. Fue en el último día en el que compartimos camino, cuando entendimos por qué Blanca no parecía tener esa edad, porque la verdad es que tenía canas y algunas arrugas, le dolían las rodillas a primera hora del día y necesitaba dormir en una pensión que fuera más cómoda que los albergues. Y nos dimos cuenta… Blanca parecía una chica joven ¡¡por su amplísima sonrisa!! que dejaba ver un alma serena y feliz.

A las 12 de la mañana del viernes, recordamos la hora por las campanas de una Iglesia que sonaban en ese momento, nuestro tercer día de camino, Blanca nos contó lo de su madre. ¡Menuda historia tan terrible! No nos podíamos imaginar cómo vivir cuando la persona que te ha llevado en su vientre, te ha recibido en sus brazos… en lugar de darte amor y ternura, te ofrece indiferencia, y te rechaza como hija.

Y cuando tenía 19 años, conocí a Jorge, mi marido, -nos contó Blanca- me miró con tanto amor, que me enamoró. Y… me enseñó su secreto, que es mi lema en la vida. Jorge, que tiene unos padres que le quieren, que le han ayudado y apoyado en todo momento, un día me contó como su abuelo Nicolás, que había vivido la guerra y conocido el horror de haber disparado en el frente, y seguro, matado a más de una persona, no paró hasta buscar el remedio que le aliviase su dolor, que no le abandonaba ni de día ni de noche. Y lo encontró: El perdón". No supimos toda la historia del abuelo Nicolás… Fue en ese momento, 12 del mediodía -las campanas estaban sonando-, cuando Blanca se paró y nos dijo: "Al principio, cuando me propuse perdonar, no lo conseguía hacer; me ha llevado tiempo, y ahora no puedo parar de perdonar, es un hábito, es algo natural, es mi propósito, sé que no tengo que esperar a desear perdonar lo que me hace daño en mi vida, simplemente tomo la decisión de hacerlo. Un día, mi hijo, me dijo, Mamá pide ayuda, lo tuyo no es normal, pero le vi salir de la habitación sonriendo de oreja a oreja, y pensé, le estoy dejando una buena herencia".

No hay futuro para ninguna familia sin perdón

A pesar del amor, de la buena voluntad, de la bondad… en el matrimonio, en la familia, nos vamos a hacer daño. Algún día surge una herida que nos sorprende, una prueba, un disgusto, una torpeza, una desilusión; algo que no esperábamos del otro y que nos duele profundamente, precisamente porque viene de las personas en quienes hemos puesto nuestra vida.

¡El amor tiene una capacidad infinita de recuperación!

 «Vigilaos a vosotros mismos, para que vuestros corazones no estén ofuscados» (Lc 21, 34a)


Al inicio del Adviento, al inicio de diciembre, nuestra comunidad vuelve a reunirse. Los Encuentros de comunidad en estos momentos son muy diferentes a los Encuentros presenciales, todo un reto para mantenernos fiel a la llamada con alegría y gozo, aun con las dificultades que se presentan. Aunque, utilizar la palabra dificultad, es no ser fiel a la verdad, porque simplemente estamos utilizando otros medios, medios técnicos que todos tenemos en casa, así que damos gracias a Dios por la abundancia de oportunidades que nos da para vivir la fraternidad.

...que vuestros corazones no estén ofuscados 

Es un toque de atención. No pongamos trabas a las bendiciones de Dios. No estorbemos a su gracia que se derrama en abundancia. Es cierto que los canales por los que se derrama su Gracia en nuestras familias son muy diversos, a través de la paz, de la tranquilidad... y también nos llega a través de la tribulación y de la prueba. Y ante las diferentes circunstancias que estamos viviendo, Dios, al inicio de este Adviento, nos dice: «Vigilaos a vosotros mismos, para que vuestros corazones no estén ofuscados». Desatasquemos los corazones y presentemos nuestra vida ante Dios con sencillez, Él la colma de su amor.

En este ENCUENTRO de COMUNIDAD, que viviremos vía Zoom desde el sábado día 5 hasta el martes día 8, continuaremos trabajando los diferentes dones que nos da Dios para anunciar el Evangelio. Estos días profundizaremos en el don de enseñanza y en el de profecía.

No perdamos el tiempo, ¡es Adviento!


Porque AÍNDA NON é Nadal !

> Un pequeno canto que trae o miolo de cada DOMINGO de ADVENTO <



     El 8 de diciembre de 2018, la Santa Sede erigió un organismo que constituiría un nuevo y único servicio internacional para la corriente de gracia que es la Renovación Carismática Católica. Este único servicio, deseado en varias ocasiones por el Papa Francisco, lleva el nombre de CHARIS, y se propone desarrollar su trabajo en beneficio de todas las expresiones de la Renovación Carismática Católica. El propio Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida procedió a nombrar al Moderador, a los dieciocho miembros del Servicio Internacional de Comunión y al Asistente Eclesiástico.

    El 19 de enero de 2019, en Madrid, nos reunimos representantes de distintas realidades carismáticas de España, con el objetivo de comprometernos firmemente con el deseo del Papa Francisco iniciando el nuevo y único servicio español para la corriente de gracia. Las expresiones carismáticas participantes en este encuentro fueron: RCCE, RCCeE, Comunidad Fe y Vida, Comunidad de Siervos de Cristo Vivo, Fraternidad de Familias Invencibles, Comunidade Caná, Comunidad de Alianza Israel y Escuela de Evangelización de San Andrés. Los asistentes firmamos, en nombre y representación de las realidades carismáticas participantes, un acta constitutiva del Servicio Nacional de Comunión en España y se acordó formar una comisión con 5 miembros para dinamizar el camino de implantación de CHARIS en España.

 


    La comisión acordó convocar un Encuentro para el día 23 de noviembre de 2019, invitando a todas las expresiones carismáticas que conocían y aquellas que habían manifestado su deseo de participar en la implantación de CHARIS en España, con el objeto de conocerse, orar juntos y tomar las primeras decisiones importantes para organizar el nuevo único servicio para esta corriente de gracia en España.  A esta reunión asistió también el Director del Secretariado de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar (CEAS), D. Luis Manuel Romero Sánchez. Participamos 35 miembros de 16 expresiones carismáticas: RCCE, RCCeE, Comunidad Fe y Vida, Comunidad de Siervos de Cristo Vivo, Fraternidad de Familias Invencibles, Comunidade Caná, Comunidad de Alianza Israel, Escuela de Evangelización San Andrés, Comunidad Chemin Neuf, Comunidad Tabor, Comunidad Jesús Resucitado, Comunidad carismática de adoración y alabanza Cristo vive, Asociación Koinonía Juan Bautista, Casa de oración María Hija de Sión, Fraternidad en el Espíritu Santo y Comunidad Nueva Vida. Tras una votación de las realidades presentes, salió el Servicio Nacional de Comunión para España, compuesto por 7 integrantes (Oscar Puebla, Lázaro Iparraguirre, Mª Carmen Rosa, Montse González, Lourdes Magallón, Alejandro Bo y Mª Carmen Rubio). 



  Este año de pandemia, ante la imposibilidad de tener un Encuentro presencial, el SNC convoca a las diversas expresiones carismáticas de España a un Encuentro por Zoom el 5 de diciembre de 2020Tendremos con nosotros a Pepe Prado Flores, miembro del Servicio Internacional de Comunión de CHARIS.


GALERÍA de IMÁGENES

APÓSTOL: Impulsa en la fe; invita a mirar las cosas de arriba, no las de la Tierra; muestra el camino; llama a la acción.


Este curso estamos desarrollando en nuestra comunidad el  Ministerio quíntuple. ¿Cómo llama a cada uno el Señor para trabajar en el Reino de Dios? Si acudimos a la Escritura, Pablo nos habla de cada una de las unciones específicas: «Y él ha constituido a unos, apóstoles, a otros, profetas, a otros, evangelistas, a otros, pastores y doctores, para el perfeccionamiento de los santos, en función de su ministerio, y para la edificación del cuerpo de Cristo». (Efesios 4, 11-12)

Si vemos la manera, el estilo, las palabras que utilizamos cada uno de nosotros, descubriremos que una misma misión, un mismo servicio, cada uno lo realiza desde una de estas unciones: apóstol, profeta, maestro, pastor, evangelista. Esto es lo que está en nuestras entrañas, en nuestra identidad de Hijos de Dios.

El descubrimiento de estos dones que se complementan, nos dará “el poder que viene del Espíritu Santo”,así como unas relaciones más espirituales. Conocer los dones que tenemos es fundamental para crecer espiritualmente. Dios hace una llamada común que todos compartimos: anunciar el Evangelio. Y una llamada específica: cada uno tiene un llamamiento único que descubrir y seguir. Cada uno lleva el Reino de Dios allí dónde Dios le ha llamado.

¿Cuál es tu característica principal? ¿Con qué dones te ha diseñado Dios? Descubriéndolo podrás avanzar con alegría y responder a la llamada.

La unción de APÓSTOL

La palabra griega “apóstalos” significa uno que es enviado, un mensajero especial.
Los apóstoles son pioneros, abren el camino y lo preparan para que otros lo sigan. Los apóstoles ejercen la unción para predicar las verdades del Reino. Una señal inequívoca de un apóstol es la habilidad dada por el Señor para animar la creación de nuevas comunidades, adiestrando líderes e impartiendo dones: “Pues tengo ganas de veros, para comunicaros algún don espiritual que os fortalezca” (Rom 1, 11). 

El apóstol aborda retos que se suponen imposibles... Sin embargo, el inconveniente del apóstol es que no atiende las necesidades de su comunidad. No tiene ese don. Necesita a su lado otros que hagan esa tarea. Suele ocurrir que sus hermanos ven sus dones y milagros, pero sienten que allí no hay cuidados, afecto, empatía.

Tenemos un ejemplo bíblico muy claro cuando el Pueblo de Dios se queja en el desierto a Moisés, ¿Por qué nos has traído aquí? Vamos a morir de hambre y de sed... Eres un loco, un lunático, nos pones en peligro...

 MINISTERIO QUÍNTUPLE



Dios te invita a la libertad. Él no hace de ti un ser pasivo. Por su Espíritu Santo, Dios habita en ti; pero no te sustituye, al contrario, despierta en ti energías insospechadas (Hermano Roger, Taizé)

 

«Los compromisos pronunciados hacen de nosotros el signo concreto, visible, de algo que nos sobrepasa a nosotros mismos, el signo de Cristo presente en el mundo. Viviéndolo, buscamos que Cristo sea accesible». En nuestra comunidad acabamos de pronunciar ante los hermanos y ante Dios un compromiso de Alianza, -en nuestro pasado encuentro comunitario de octubre, al inicio del curso, renovamos nuestra Alianza anual-, y aunque no todos los días nos vamos a sentir capaces de responder a este compromiso, Dios es quien está haciendo su obra en nosotros y Él nos llama a ser comunidad para ser signo en medio del mundo de Él.

Dios nos dice a cada uno de nosotros, cristianos: «Vuestro mundo os mira, queriendo verme a mí. No ven el combate que hay detrás, las fragilidades, pero lo que perciben es cierto, perciben mi presencia en vosotros. ¡Continuad!, -nos dice Dios-. ¡Estad expectantes! Escuchad la voz de mi Espíritu que murmura día y noche en vosotros y que os libera de todo lo que os impide avanzar».

Y así comenzamos en Caná el mes de noviembre, con un Encuentro de Comunidad los días 13, 14 y 15. Lo vamos a vivir online, y tanto el sábado por la mañana, como el Domingo, otras familias se van a conectar con nosotros para rezar y compartir la enseñanza. La Alianza recién renovada nos reclama una vida espiritual comunitaria más fuerte, y la oración comunitaria y el compartir es el único camino: «Así es como se camina hacia la comunidad: un alma, un corazón, un espíritu, un cuerpo».

¡Que tu aliento de bondad me guíe! (Salmo 143, 10)

 

La vida familiar nos permite no caer en el aislamiento. Somos acogidos y queridos tal cual somos, y encontramos el consuelo indispensable para avanzar aunque tengamos caídas, fallos y golpes. Pero puede que no siempre sea así, o vivamos una ceguera sobre los otros, ceguera sobre lo bueno y admirable de mis padres, o de mis hijos, o de mis hermanos… En la familia convivimos muy cerca unos de otros y corremos el riesgo de dejar de ver la bondad que hay en cada uno de los miembros, ante las dificultades de la convivencia o los fallos que cometemos, porque es cierto que nos fallamos.
Lejos de ser ciega, la bondad supone una lucha interior. Es consciente de la parte de sombra que existe en los demás y en nosotros mismos.

Asumir el riesgo de la bondad

Descubrir la bondad de Dios nos lleva a despertar la bondad de nuestra vida. La Palabra de Dios está viva: escuchar la llamada del Evangelio a la bondad, dejar caer esta llamada en nuestros oídos, provoca un cambio en nuestros corazones, nos sentimos atraídos por esta llamada, nuestra voluntad encuentra gusto al responderle.
Por esto, en la oración familiar al final de la jornada tiene que estar presente la lectura de la Palabra de Dios. Si hay pequeños en casa, ellos pueden leerla y luego entre todos compartir lo que Dios nos ha hecho sentir. Si sois una familia que no hace oración familiar, es el momento de comenzar.
El riesgo que corremos atendiendo a la bondad de cada uno, es comprenderles y conocerles mucho mejor. ¡Merece la pena correr este riesgo! No creáis que el conocimiento verdadero, como se nos hace creer, lo tenemos cuando conocemos los fallos y la debilidad de las personas, sean estos padre, madre, hermano, cuñado, suegra, hijo… Por más radical que sea el mal, no es tan profundo como la bondad. Mirar al fondo de la bondad es lo que nos permite vivir en verdad.

¿Crees que necesitáis visibilizar la bondad de cada uno en vuestra familia?

La bondad sorprende, provoca admiración. Es un arma para la batalla de la vida familiar.
El reto que os lanzamos es que converséis en casa sobre este arma de la bondad. Y que os propongáis a través de algunas acciones despertar la bondad de cada uno. Aquí os desvelamos algunas acciones que despiertan la bondad en la familia:

  • La hospitalidad
  • La gratitud
  • La admiración
  • La compasión
  • La confianza

Si ponéis en práctica alguna, escribidnos luego un comentario y así aprenderemos con vuestro testimonio.
Y recordad, nuestra propia bondad no mana de nosotros, contiene una carencia, remite a un absoluto, a una bondad mayor, su esencia es ser signo de la bondad de Dios. El hermano Roger de Taizé decía: «Dios nos concede caminar con un destello de bondad en el fondo del alma que no pide sino convertirse en llama
».
¡Adelante y a la batalla!



Seamos concientes de que somos llamados a acoger el don de Dios para que Él venga a inundar los corazones resecos, a través de nuestra oración, nuestro amor y nuestro espíritu de servicio

 Ministerio Quíntuple

Somos una comunidad de Alianza, tenemos una misma llamada: Anunciar el Evangelio de la familia, fortaleciendo familias, comenzando por la nuestra. Descubrimos que la familia tenía una misión propia y que los mensajeros que necesitaba el mundo era la familia misma.
Y todo ello siendo familias diferentes y personas con unciones diferentes. Este curso en Caná estamos realizando un trabajo para conocer desde qué raíz cada uno de nosotros se pone a trabajar por el Reino de Dios, cómo llama a cada uno el Señor. Solo así, cada miembro de Caná, cada matrimonio, cada familia, puede crecer en los dones recibidos, al ponerlos al servicio de la comunidad y de la Iglesia.

«Y él ha constituido a unos, apóstoles, a otros, profetas, a otros, evangelistas, a otros, pastores y doctores, para el perfeccionamiento de los santos, en función de su ministerio, y para la edificación del cuerpo de Cristo». Efesios 4, 11-12

Es lo que llamamos la unción quíntuple. Existe una jerarquía en el ministerio/ejercicio de estas cinco unciones, no hay democracia aquí. Porque estamos hablando de algo sobrenatural -cielo-, y no algo natural -terreno-.

Primero apóstoles y profetas después evangelistas, maestros y pastores. Este es el orden.

  • APÓSTOL – Impulsa en la fe, nos invita a mirar las cosas de arriba no las de la tierra, nos muestra el camino, llama a la acción.
  • PROFETA – Nos habla de parte de Dios. Nos alerta, nos despierta, nos toca el corazón con la Palabra de Dios actualizada en el hoy de nuestras vidas.
  • MAESTRO – Nos comunica las verdades de la fe. Nos da formación, doctrina sana, ilumina nuestro camino.
  • PASTOR – Nos cuida, nos sostiene, conoce nuestras necesidades, nos acompaña, nos conforta.
  • EVANGELISTA – Se preocupa del anuncio del kerigma y su mirada está puesta en los que no vienen, en los que están lejos, los perdidos. 

¿Y tú? ¿Te habías planteado esta reflexión alguna vez? ¿Has pensado con qué dones te ha constituido Dios? Porque puede que no estés desarrollando aquello que Dios te dio para trabajar en el Reino.

¿Y tu familia? 

Con esta primera publicación te animamos a que hagas un trabajo personal y que luego, si estás casado, lo confrontéis el matrimonio y así podréis ir descubriendo los dones con los que trabajar, los que son propios, y no los que a veces creemos que tenemos que tener y avanzamos a trompicones, como quien lleva unos zapatos que nos son de su talla.

Y como matrimonio también descubriréis una unción propia, llevareis la Palabra de Dios al mundo poniendo al servicio lo que es propio de vosotros. Cada matrimonio, cada familia aporta una personalidad diferente, somos rostros distintos y todos juntos nos convertimos en pinceladas que van mostrando el rostro de Dios al mundo.

 

         En Caná comenzamos el curso 2020-2021 con el próximo Encuentro comunitario, los días 23, 24 y 25 de octubre, en nuestra casa de Tirán (Moaña). Es el Encuentro donde renovamos la Alianza y este curso daremos entrada a dos familias: la familia Sánchez Espiga de Castellón entran por primera vez en la etapa de "Ven y Verás", y la familia Pérez Prieto de Vitoria, que se reincorpora a la Comunidad en nuevo proceso de escucha. ¡Bienvenidos!

      "La comunidad está definida por tres elementos: amar a cada uno, estar unidos juntos y vivir la misión. Porque las personas estamos unidas unas a otras, formamos una única familia, un pueblo, un rebaño. Este pueblo ha sido llamado a ser signo y testimonio, a llevar a cabo una misión particular que es su carisma y su don. La belleza y unidad provienen del reflejo de cada una de las personas, de la luz y del amor que hay en ellas y de la manera en la que se aman."

      Estos párrafos copiados del libro «La comunidad, lugar del perdón y de la fiesta», nos animan en este inicio de curso a vivir de tal manera, que verdaderamente seamos signo y testimonio de Aquel que nos ha llamado a ser comunidad y a la Misión. Durante este curso comenzaremos a publicar formación en nuestro canal de Youtube incluso algunos de nuestros encuentros serán abiertos en streaming.


 La vida familiar es un vuelo a las estrellas


Desde luego que vivir en familia tiene sus luces y sus sombras, y sin embargo sin familia nuestro viaje en la vida es a lo menos, triste y solitario.

La familia es la escuela de humanidad más rica y completa, dirá Juan Pablo II. Y todos nosotros que hemos nacido, crecido y creado una familia sabemos que es verdad. Pero, ¿Y el día a día? ¿Cómo y qué aprendemos en esa escuela? Porque hay mucha batalla, diferencias, enfrentamientos y frustraciones dentro de nuestras familias.¿ Cómo hacer para que aprovechar esa riqueza?

Si nos situamos en una batalla, necesitamos armas. ¿Por qué una batalla? Si estás leyendo este texto y eres familia, no te será difícil reconocer que la vida familiar es una batalla. Luchamos entre nosotros y luchamos por nosotros. Y luchamos principalmente para hacer desaparecer todo lo que nos destruye y no va a permitir que cada miembro de la familia vuele hasta las estrellas, crezca con todas sus cualidades y dones; camine en la vida con la luz que ha recibido desde que fue llamado a la vida.

Y para todo esto debemos utilizar armas, armas poderosas. Aquí proponemos 5:

  • La Bondad
  • El Perdón
  • La Alegría
  • La Palabra
  • La Escucha

Para conocer el poder que tiene un arma, es muy bueno llegar a saber qué mal hace desparecer y cómo predispone tu alma para la vida.

Seguid nuestros artículos: Armas para la batalla de la vida familiar que iremos conociendo juntos cómo utilizar cada arma y qué victoria conseguir con cada una.