Desde esta perspectiva -apuntada por el Papa Francisco- hemos preparado 15 temas para ayudaros a verificar vuestro amor. Nuestra propuesta es acompañaros en este camino que tiene meta. La clave ha de ser el diálogo que estos temas, como etapas de un camino, susciten entre vosotros, los novios.
Desde esta perspectiva -apuntada por el Papa Francisco- hemos preparado 15 temas para ayudaros a verificar vuestro amor. Nuestra propuesta es acompañaros en este camino que tiene meta. La clave ha de ser el diálogo que estos temas, como etapas de un camino, susciten entre vosotros, los novios.
“El Evangelio es fuerza de Dios para la salvación de todo el que cree” (Rom 1, 16)
Solo una Iglesia evangelizada puede convertirse en una Iglesia evangelizadora; solo una Iglesia que vuelve una y otra vez al Cenáculo para recibir la fuerza del Espíritu Santo en un nuevo Pentecostés, puede convertirse en una Iglesia que evangeliza con gran poder, como la Iglesia primitiva. Sin nuevos evangelizadores no puede haber nueva evangelización; sin nuevo Pentecostés ni Espíritu Santo no hay nuevos evangelizadores ni nueva evangelización.
"Derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones..." (Jl 2, 28-29).
La Efusión del Espíritu desencadena un proceso de discipulado que se plasma en una vida con propósito; en sucesivas elecciones sobre el estado de vida, el trabajo, la economía, las relaciones… una vida entera entregada a cumplir los sueños de Dios para mí. Vivir, desde la debilidad, en el Señorío de Cristo. Porque el Encuentro con Cristo -si es auténtico- genera discípulos misioneros en comunidad.
Un/a discípulo/a misionero/a es una persona que ha tenido un encuentro personal con Jesús, ha tomado la decisión de seguir -con todas las CONSECUENCIAS- el Evangelio de Jesús, ha caminado con otros discípulos y ha sido enviado por Jesús para compartir la Buena Noticia. Es un proceso selectivo, destinado -únicamente- a quienes han decidido seguir a Jesús y dar la vida por Él.
«Si permanecéis en mi Palabra, seréis de verdad discípulos míos; conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres» (Jn 8, 32).
Vivir en el Espíritu es, día a día, década a década, agrandar el SÍ... y reforzar muchos noes. El Señorío de Cristo implica que Él ordene mis amores, derribe mis ídolos y me abra a nuevos horizontes. "Aspiremos no a una libertad fácil y artificial, sino una libertad perfecta y verdadera. Y concedamos a Dios su libertad de actuar, una libertad que necesariamente trasciende nuestras nociones limitadas" (Mons. Erik Varden).
En el fondo, solo hay 2 modos de vivir: VIVIR para solucionar problemas (Señor, ¡haz mi voluntad!) o VIVIR de un horizonte, enfocado en la Voluntad del Padre, en su propósito para mi vida.
Hay tres fuegos que se avivan recíprocamente, alimentando el FUEGO del Espíritu Creador en mi vida real, en mi historia de salvación:
1. El fuego de la ORACIÓN: la fuente de la que bebemos, la intimidad con Dios, el diálogo con la Trinidad -Padre, Hijo y Espíritu Santo-. No es un mero ensimismamiento y deleite interior; la oración tiene consecuencias. "No todo el que dice Señor, Señor, entrará en el Reino de los Cielos" (Mt 7, 21). En la oración recibimos el Poder de Dios para transformar, para tener los mismos sentimientos de Cristo y salir hacia el hermano.
2. El fuego de la FRATERNIDAD: mi Comunidad (de pertenencia o de referencia), los hermanos en la fe con los que oro, comparto y voy a la misión. ¿Tengo una Comunidad de fe? Sí, es la Iglesia -podemos responder-. En nuestro tiempo, ha de concretarse en una comunidad más cercana, más concreta, más cotidiana y -en la mayor parte de los casos- más pequeña que la Parroquia. Hermanos que me acompañan en el camino de la fe, me animan, me corrigen... y donde descubro mis dones y carismas para la misión.
3. El fuego de la MISIÓN: ¿a qué estoy llamado en la Iglesia y el mundo? ¿Cómo soy una piedra viva que construye el Reino de Dios?
Porque la IGLESIA existe para EVANGELIZAR... "Espero que todas las comunidades procuren poner los medios necesarios para avanzar en el camino de una conversión pastoral y misionera, que no puede dejar las cosas como están. Ya no nos sirve una «simple administración». Constituyámonos en todas las regiones de la Tierra en un «estado permanente de misión»" (Evangelii Gaudium 25).
La Renovación Carismática somos un pueblo escogido donde Dios se complace en derramar su Vida, su Verdad. Somos aquel reino en el cual Dios derramó muchos, muchísimos talentos. A unos les dio 10, a otros 5, a otros 2 y a otros 1... Y les dijo: "Hacedlos fructificar". Vuelve al cabo de mucho tiempo, y quiere recoger el fruto; al ver el panorama, al escuchar las respuestas de los siervos, dice: "Habéis trabajado para vuestras casas, vuestros edificios, vuestras fincas particulares; pero no habéis hecho crecer mi reino. Los talentos no son vuestros. Lo que habéis construido no sirve para nada salvo para ser pasto de las llamas".
Hagamos subir a la Iglesia al aposento alto para recibir la fuerza del Espíritu Santo una y otra vez. A menudo convertimos el viento huracanado de Pentecostés en aire acondicionado, al tratar de domesticar la fuerza del Espíritu. El viento huracanado siempre nos sorprende, rompiendo esquemas y seguridades propias; nos mueve a ser fieles al Señor y no buscar tanto agradar a los hombres, descubriendo una variedad de carismas que no debemos despreciar aunque nos incomoden o comprometan.
La fuerza impetuosa del Espíritu siempre sopla como quiere y no la podemos dominar; es el poder del Espíritu quien nos hace vivir en la libertad de los hijos de Dios. Si la primera evangelización en Jerusalén fue fruto de la irrupción impetuosa del Espíritu Santo en aquel primer Pentecostés cristiano, la nueva evangelización hoy no puede ser sino consecuencia de un nuevo Pentecostés que nos haga salir de nosotros mismos para ir a las periferias del mundo y anunciar la Buena Noticia a toda la creación.
La primitiva Iglesia se movía en el Espíritu, como fuego en un cañaveral, fuera de las murallas. A la intemperie. En lucha y contemplación, lejos de las seguridades y el poder mundano. Fijos los ojos en Aquél que se hizo un tatuaje con mi nombre en Sus manos... y en Sus pies... y en Su costado. Aquél que, fuera de las murallas, murió en la Cruz por mí, entregando toda su vida por amor.
Su presencia está ahí fuera, los dones están operativos ahí fuera, el corazón de Dios está ahí fuera... Escucha lo que te dice a ti (y a mí) el Papa Francisco en «Gaudete et exsultate» nº 15: "Deja que la gracia de tu Bautismo fructifique en un camino de santidad. Deja que todo esté abierto a Dios y para ello opta por él, elige a Dios una y otra vez. No te desalientes, porque tienes la fuerza del Espíritu Santo para que sea posible, y la santidad, en el fondo, es el fruto del Espíritu Santo en tu vida". No nos aferremos a lo que tenemos; ¡lancémonos a vivir la NUEVA VIDA que Jesús nos ha ganado, lancémonos a vivir en el Espíritu!
El Señor quiere cambiar el mundo en el Poder de su Espíritu Santo: un tsunami del Espíritu, algo inesperado, algo sorprendente, un renovado súperPentecostés. Y, cuando el Señor se mueve de esa manera, nosotros -los que antes éramos no/pueblo y ahora somos Pueblo de Dios- que hemos sido llamados por Él, hemos de estar dispuestos y en vela.
La mejor Iglesia es la que arde... en el Fuego del Espíritu Santo
Javier y Montse - Comunidade Caná
"¡No tengáis miedo!" (Ag 1, 5)
¡Es hora de resucitar a la familia! El mundo la da por muerta; pero Dios ha puesto en ella todo el poder de su Espíritu Santo para unir y perdonar, para restaurar y curar, para amar...
¡Porque es tiempo de Dios para la familia! El futuro de la Iglesia y de la humanidad depende de la Familia. ¡De mi familia! "¡A la obra, que Yo estoy con vosotros y en medio de vosotros se mantiene mi Espíritu!
¡No tengáis miedo! : Él hará en nosotros lo imposible por el Poder de su Espíritu.
- Desde hace cuatro años, cristianos de distintas denominaciones, comunidades y movimientos nos reunimos para alabar, proclamar la Palabra e interceder por nuestra sociedad, juntos. Y aprovechamos para hacer fiesta, compartir, charlar y conocernos cada vez más.
- Como HERMANOS UNIDOS en un MUNDO DIVIDIDO, cristianos orientales (ortodoxos griegos, sirios, armenios o coptos, y católicos de rito oriental) u occidentales (católicos de rito latino, anglicanos, luteranos, reformados y de las iglesias evangélicas independientes) compartimos una identidad común: ¡somos testigos de la Resurrección de Cristo!
- María Magdalena es llamada «Apóstol de los Apóstoles» porque llevó la Buena Nueva a un grupo dividido y temeroso. Nuestra llamada es la misma: permanecer unidos ante la «tumba vacía» de un mundo moderno, para proclamar con una sola voz que Jesús está vivo. Señor, concédenos la constancia de María Magdalena: permanecer juntos al pie de la Cruz y correr juntos hacia la misión; que nuestra herencia diversa sea una fuerza que demuestre al mundo que somos uno en Ti.
- Ven a conocer a otros cristianos de diferentes Iglesias y realidades que aman a Cristo. Aprenderás a valorar la riqueza de la diversidad y celebrar lo que tenemos en común como un solo Pueblo de Dios...
Con profundo agradecimiento a Dios, os presentamos la séptima edición -revisada y ampliada- de “Amar para siempre”.
¿Quo vadis? ¿A dónde vas?
En uno de los Evangelios apócrifos de finales del siglo II, titulado Hechos de Pedro, se cuenta que, durante la persecución a los cristianos, sobre el año 66, en Roma, hay un plan para matar a Pedro. Un grupo de creyentes le exhortan a que salga de Roma… ¿No seremos acaso unos desertores?, se inquieta Pedro. “No -le responden sus hermanos-. Es para que puedas seguir sirviendo al Señor, predicando en otros lugares”.
Pedro
decide huir de Roma. Apenas ha salido por la puerta de la ciudad, se cruza con
Jesús a punto de entrar, es decir, en la dirección contraria…
Pedro le pregunta:
-
¿Quo vadis, Domine? (¿A dónde vas, Señor?).
-
A Roma, para ser de nuevo
crucificado.
Pedro comprende el reproche y da media vuelta. Regresa a Roma, donde será crucificado.
La opción de Pedro de huir de Roma era
buena, muy razonable, muy lógica y de muy buenas intenciones. Todos nosotros
estamos haciendo cosas buenas; es más, cosas para el Reino de Dios, para servir
al Señor…
1.
La
fe y el seguimiento de Cristo no es algo razonable que podamos meter en
nuestros criterios humanos.
2.
Nuestra
fe tiene un camino: seguir a Cristo. Pedro vuelve a Roma, porque Jesús va a
Roma y su opción esencial es seguir al Maestro.
3.
Jesús
no rechazó la Cruz: fue a Jerusalén sabiendo que allí le esperaba la Cruz.
La Cruz en el centro de nuestra vida
La experiencia anterior de Pedro nos pone
en la situación de quién está huyendo de la Cruz. Es una tentación de hoy y de
todos los tiempos porque nuestra naturaleza caída no quiere sufrir. Entendemos
el sufrimiento como algo pasajero, y lo vivimos esperando que pase y con miedo
a que vuelva. No queremos sufrir. Y esto es humano.
Los cristianos buscamos seguir a Jesús y -a
la vez- estar bien, disfrutar de las cosas del mundo, mejorar nuestra situación
económica, tener buenas condiciones laborales, buen ambiente familiar, buenas
relaciones con los hijos…
Hay un momento en que esto se rompe y llega
la hora de la prueba. Entonces, nos tambaleamos, gritamos y clamamos a Dios: ¿Qué tengo que hacer? En realidad,
decimos: ¿Qué tengo que hacer para salir
de esta situación? ¿En qué me he equivocado? ¿Por qué me está pasando esto?
Las primeras etapas del seguimiento de
Jesús quieren compaginar fe y mundo: estar con Jesús y estar bien en el mundo.
Filipenses 3, 18-19
“Porque muchos viven, según os dije tantas veces -y ahora os lo repito con lágrimas-, como enemigos de la Cruz de Cristo, cuyo final es la perdición. Para estos, su Dios es el vientre; su gloria, lo vergonzoso; y su apetencia, lo terreno. Pero nosotros somos ciudadanos del Cielo, de donde esperamos como Salvador al Señor Jesucristo”.
Yo, personalmente, he escuchado siempre
esta lectura de un modo simplista... Los otros son los enemigos de la Cruz y
nosotros somos los ciudadanos del Cielo: los enemigos de la Cruz son los
borrachos y comilones, los que viven para las cosas de la Tierra y no para las
del Cielo.
Si contemplamos el mundo con una mirada
más divina, podemos decir que todos buscan la felicidad, la vida verdadera… En
última instancia, a Dios, aunque no lo sepan. Y no lo van a encontrar por ese
camino del placer. Su huida de la Cruz es la huida de Dios que está en la Cruz.
El mundo y la Iglesia
“Tanto
amó Dios al mundo que envió a su Hijo único para que el mundo se salve por Él”
La Iglesia ha nacido para evangelizar y el
campo de evangelización es el mundo.
·
La
Iglesia se encuentra queriendo coquetear con el mundo y enemistada con la Cruz.
Busca un discurso que el mundo pueda entender: los valores, la paz, el respeto,
la solidaridad… Como si Cristo hubiera sido un conciliador de pluralismos. Él
es el Camino, la Verdad y la Vida. “Si la sal se desvirtúa, ¿quién la salará?” (Mt
5, 13).
· El
mundo camina hacia una deshumanización; hacia la destrucción de la persona, en
su nacimiento, en su vida y en su muerte. Se está perdiendo el verdadero
sentido de la persona humana.
El resto de Israel está en la Iglesia. Son los santos. Ellos son los verdaderos hombres y mujeres. Son los David de nuestro tiempo luchando contra Goliat. Este es el lugar donde nos tenemos que situar para evangelizar.
Goliat reta al Pueblo de Israel… “Entonces Goliat se detuvo y gritó mofándose de los israelitas: «¿Por qué salís todos a pelear? Yo soy el campeón filisteo, pero vosotros no sois más que siervos de Saúl. ¡Elegid a un hombre para que venga aquí a pelear conmigo! Si me mata, entonces seremos vuestros esclavos; pero si yo lo mato a él, ¡vosotros seréis nuestros esclavos! ¡Hoy desafío a los ejércitos de Israel! ¡Enviadme a un hombre para que me enfrente a él!». Cuando Saúl y los israelitas lo escucharon, quedaron aterrados y profundamente perturbados” (1Sam 17, 8-11).
La Iglesia, nuevo Pueblo de Israel, tiene
a ese hombre. “He aquí al hombre”, dice Pilatos cuando presenta a Jesús,
azotado y coronado de espinas, al pueblo.
Éste es el Hombre Cristo Jesús, el que
nació, vivió, fue crucificado, murió y resucitó.
Por Él somos salvados. Cristo ha formado un pueblo de redimidos. No estamos solos.
Tres reflexiones sobre la Cruz
1. La Cruz, mi instrumento de trabajo (1Cor 1, 22-25)
·
Somos
los pobres que enriquecemos a muchos.
·
La
Cruz se convierte en árbol fecundo.
· La derrota constituye la más grandiosa victoria.
2. La Cruz compartida
·
La
Cruz es el apoyo del hombre y su estructura. El bastidor sobre el que se teje
el hombre.
·
La
Cruz nos constituye. Es necesario no ausentarnos, evadirnos, huir… sino estar
presentes.
· La Cruz hay que llevarla entre dos.
3. ¡Si no te va bien, es precisamente la tuya! (Mc 8, 34)
·
La
Cruz nunca va a la medida de tu gusto y de tus expectativas. Desgarra, magulla,
araña, arranca la piel, aplasta, doblega… Siempre parece injusta.
·
Es
bueno que vayas estableciendo una relación familiar con tu Cruz. No aspires a
entender todo ni a tener relaciones idílicas.
· Fe quiere decir -simplemente- saber que Él sabe.
Montse de Javier - Comunidade Caná
El próximo sábado 5 de septiembre viviremos un evento muy especial.
La delegación de Primer Anuncio quiere comenzar el nuevo curso con un gran día de misión en A Coruña. Este día invitaremos a todos aquellos que tengan deseo de anunciar a Jesús y disfrutar de un día de evangelización en comunidad, siendo diócesis.
El día está diseñado para que la parte de la mañana sea más de inspiración, formación y oración y en la parte de la tarde, podamos llevar a cabo la misión en la ciudad a través de distintos métodos: Una luz en la noche, Piedras vivas o Soul Rescue. Por la noche, cerraremos la jornada con una cena tipo verbena.
El evento comenzará en el Hogar de Santa Margarita, la misión de la tarde tendrá lugar en distintos puntos de la ciudad y terminaremos con una cena tipo verbena. La comida podrá ser libre o en el propio Hogar de Santa Margarita por 15€.
El día tendrá el siguiente horario:
- 10.00 Acogida y café
- 10.30 Oración
- 11.00 Enseñanza
- 12.00 Descanso
- 12.30 Talleres
- 14.00 Comida
- 16.00 Misa
- 17.00 Equipos de evangelización
- 18.00 Evangelización
- 20.00 Preparar la cena verbena
- 21.00 Cena verbena
Comienzo por recomendar un libro profundo: «El arte de recomenzar», de Fabio Rossini. Este libro nos invita a discernir y vivir siempre reconstruyendo nuestra propia existencia, pertrechados con el arte de la humildad.
No me voy a meter ahora en teologías propedéuticas, como diría Chus Villarroel. A mí lo que me urge es que comienza un nuevo curso, realmente un comienzo de año. Los judíos celebran este comienzo del año Rosh Hashaná en el mes de Tishrei (mitad de septiembre a mitad de octubre). Concretamente, en este 2023, el día 15 de septiembre se celebra el año 5784 desde el día en que Dios creó el mundo. Así que el calendario judío va más con nuestro año escolar.
Ante este comienzo de curso estamos tan desbordados de tareas, de organizar y sincronizar, que nos podemos olvidar de que «no hay nada nuevo bajo el sol» (Qo 1, 9). Andamos inquietos... y «sólo una cosa es importante» (Lc 10, 41). Nos seguimos afanando por conseguir sacar adelante nuestras cosas y casas, pero «en vano se cansan los albañiles» (Sal 126, 1).
Jesús susurra al corazón de todos: «No os inquietéis, pues, por el mañana; porque el día de mañana ya tendrá sus propias inquietudes; bástale a cada día su afán» (Mt 6, 3).
Es verdad la sabiduría del Eclesiastés: “Lo que ya ha acontecido volverá a acontecer; lo que ya se ha hecho se volverá a hacer” (Ecl 1, 9). A veces podemos parecer “Sísifos”: nuestra vida está llena de inicios, despedidas y reinicios. La Buena Noticia, querida familia, es que con Jesús cada día es nuevo: «Mira, hago nuevas todas las cosas: Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin» (Ap 21, 5)
Aquí va la dinámica: se trata de construir un nuevo curso, sabiendo que siempre podemos recomenzar edificando sobre la Roca; por eso os propongo hacer una edificación con Jesús como base de la construcción.
DINÁMICA:
1. Recopilar material para hacer una construcción, con piezas que se van poniendo unas encima de otras, vasos de papel o plástico, vasitos de los yogures o flanes, bloques de madera o resina de algún juego de niños; será lo que tengamos más a mano.
2. Cogemos 5 piezas y les añadimos las letras pegadas con celo: JESÚS.
3. Al resto de piezas vamos a añadirles valores, cosas, intenciones, personas que puedan ayudarnos a construir este curso. Las escribimos en un papel. Las pegamos con celo.
4. Vamos toda la familia añadiendo una pieza poco a poco. Podemos hacerlo durante unas semanas. Cada día pondremos alguna pieza; así daremos más sentido y significado a lo que queremos construir. Si Jesús está en el centro de esta nueva etapa que comenzamos, será prioritario encontrar tiempo para rezar.
¡Feliz recomenzar! No dejéis de echarle un vistazo al libro de Fabio. Y ya sabéis, a curso nuevo... ¡libros nuevos! (Mt 9, 17).
Fernando de Susana - Comunidade Caná
- Desde hace cuatro años, cristianos de distintas denominaciones, comunidades y movimientos nos reunimos para alabar, proclamar la Palabra e interceder por nuestra sociedad, juntos. Y aprovechamos para hacer fiesta, compartir, charlar y conocernos cada vez más.
- Como HERMANOS UNIDOS en un MUNDO DIVIDIDO, cristianos orientales (ortodoxos griegos, sirios, armenios o coptos, y católicos de rito oriental) u occidentales (católicos de rito latino, anglicanos, luteranos, reformados y de las iglesias evangélicas independientes) compartimos una identidad común: ¡somos testigos de la Resurrección de Cristo!
- María Magdalena es llamada «Apóstol de los Apóstoles» porque llevó la Buena Nueva a un grupo dividido y temeroso. Nuestra llamada es la misma: permanecer unidos ante la «tumba vacía» de un mundo moderno, para proclamar con una sola voz que Jesús está vivo. Señor, concédenos la constancia de María Magdalena: permanecer juntos al pie de la Cruz y correr juntos hacia la misión; que nuestra herencia diversa sea una fuerza que demuestre al mundo que somos uno en Ti.
- Ven a conocer a otros cristianos de diferentes Iglesias y realidades que aman a Cristo. Aprenderás a valorar la riqueza de la diversidad y celebrar lo que tenemos en común como un solo Pueblo de Dios...
Un ENCUENTRO de liderazgo y renovación eclesial, concebido para equipos de sacerdotes, laicos y religiosos dispuestos a dejarse sorprender e interpelar.
Un ESPACIO innovador fruto de una red de iniciativas movidas por el amor a la Iglesia y la pasión por la misión de Jesucristo.
Crear redes de innovación en la Iglesia, conectar evangelizadores y anticipar tendencias pastorales que concreten lo que Dios pide a través del Magisterio actual, abriendo caminos de nueva evangelización para las parroquias y las comunidades.
¿Quiénes habéis peregrinado a Jerusalén? ¿Y a Roma? ¿Y a Compostela?
Veamos cuál es el MONTE del s. XXI, teniendo en cuenta la razón de ser de la Iglesia (Evangelii Nuntiandi / 8-12-75 / Pablo VI): «Ella vive para evangelizar».
Salgamos de lo habitual, de lo conocido, de lo previsible... Como Moisés, que siempre había llevado el rebaño de Jetró -durante 40 años- «más acá» del desierto; arriesguémonos a ir más allá... Y quizá, lleguemos al Pozo de Sicar, entre los montes Gerizim y Ebal, en Cisjordania, muy cerca de Nablus. Allí, en el Pozo de Jacob, tiene lugar un impresionante ENCUENTRO entre Jesús y una mujer idólatra (Jn 4, 20-26). Abiertos al Espíritu, dejemos que este diálogo prenda fuego en nuestro corazón:
Jn 4, 20 Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar. 21 Jesús le dijo: Mujer, créeme, llega la hora que ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. 22 Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos. 23 Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. 24 Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren. 25 Le dijo la mujer: Sé que ha de venir el Mesías, llamado el Cristo; cuando él venga nos enseñará todas las cosas. 26 Jesús le dijo: Yo soy, el que habla contigo.
Jn 4, 21 «Jesús le dijo: Mujer, créeme que llega la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre» > > > Mc 16, 15 «Id al mundo entero y anunciad el evangelio a toda la creación».
- El mundo entero viene a Compostela. Y vienen con sed, buscando la verdad. Vienen quebrantados, en crisis, en duelo... en una situación propicia para el ENCUENTRO con Cristo.
- El Camino de Santiago es un lugar superpropicio para el ANUNCIO del EVANGELIO: los eunucos y etíopes de este siglo van antes a Santiago que a Roma o a Jerusalén.
- Si se trata de que la Buena Nueva sea -cada vez más- BUENA BUENA y NUEVA NUEVA... ¡¡¡Hay un NUEVO MONTE!!! Pocos caminan ya hacia el Monte Sion, al Garizim, al Monte Palatino o a las siete colinas romanas...


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