Comunidade Caná

Comunidad Católica de Alianza integrada por familias en el seno de la Renovación Carismática


La primera parte del ADVIENTO no se refiere al pasado, sino al futuro; no celebra lo ya acontecido, sino lo que vendrá. Recordar el pasado a veces produce nostalgia. Esperar, con esperanza cierta, un futuro de plenitud, debería dar una mayor calidad a la vida.

Según lo que esperamos y a quién esperamos, así vivimos. Quien espera, aún en medio de muchos dolores, la curación de una enfermedad, vive con mucha más alegría que quien, sin sufrir tanto, sabe que con su enfermedad tiene los días contados. Quien espera la pronta liberación, aún en medio de sufrimientos e incomodidades, vive con más alegría que quien sólo espera la muerte.

Por otra parte, cuando el Señor venga glorioso quedará clara la verdad de todas las cosas. Quedará claro que lo único que tiene futuro es el amor, la verdad, la justicia. Y que el odio, la guerra y el mal no tienen ningún futuro. Quedará claro quién es ese que vino humildemente, al que se podía rechazar, porque no quería ni podía imponerse.

Cuando el Señor venga glorioso triunfará definitivamente el bien. En este sentido, los cristianos tenemos la clave de lo que vale y de lo que no vale. ¡Qué pena perder el tiempo por lo que no vale!

Del 4 al 7 de diciembre celebramos, en la Casa de las Hijas de María Auxiliadora de El Plantío, el Encuentro de ADVIENTO 2021 de Comunidade Caná.

 

En general, los niños y niñas que entran en contacto con el Evangelio, a los que se les anuncia la Buena Nueva de Jesús, la aceptan con alegría y corazón sincero, porque el Evangelio es para los niños igual que para los adultos. Es cierto que, cuando crezcan y se hagan mayores, se han de cuestionar esta opción; pero mientras tanto, su opción es tan verdadera y tan real como la nuestra y, por tanto, hemos de tomárnosla con la misma seriedad, proporcionando a los niños medios adecuados para que puedan expresar y vivir su fe. Uno de estos medios es, indudablemente, el canto y la música.

Todas las exhortaciones que aparecen en la Palabra de Dios (especialmente en los Salmos): “Cantad a Dios, tocad a Dios con instrumentos”, son dirigidas por igual a adultos y a niños, porque los niños pueden alabar a Dios -con sus voces y con sus instrumentos- igual que nosotros. Jesús mismo rebatió a los escribas y fariseos cuando se escandalizaban porque los niños le aclamaban. «Jesús les dijo: “Sí, ¿no habéis leído nunca: ‘de la boca de los pequeños y de los niños de pecho sacaré una alabanza’”?» (Mt 21, 16).

Lo que aprendemos de pequeños se nos queda grabado para siempre...

Cuántas veces Dios utiliza un canto grabado por la memoria infantil para hacer que un adulto, vuelva a aquella primera experiencia de fe. Por otra parte, a los niños y niñas les gusta cantar por naturaleza, porque el canto crea un atmósfera de alegría que necesitamos para crecer de una manera armoniosa; el sentimiento de unidad que proporciona cantar juntos es importante ya desde la primera infancia.

Una palabra clave, tanto para la música como para la fe de nuestros niños, es impregnación. Solo arraigará en nuestros niños profundamente, aquello en lo que están inmersos, en lo que viven día a día; por decirlo así, aquello que han mamado. La música y el canto, bien utilizados, pueden verdaderamente impregnarlos de fe, esperanza y amor; son un buen aceite para que el Espíritu Santo los vaya empapando.

Estoy seguro de que la Iglesia del mañana va a valorar la música aún más de lo que la valora la Iglesia de hoy. Va necesitar hombres y mujeres con dones musicales y con una adecuada formación: nuestros niños de hoy. Hemos de cuidar, por tanto, los dones que el Señor regala a nuestras comunidades ya desde la infancia, viviéndolos de manera más integrada y profunda.

Si queremos renovar y ampliar los estilos musicales en nuestra Iglesia, debemos empezar por nuestros niños y niñas...

Es bueno que nuestros niños crezcan en un hogar donde la música y la fe estén asociadas; eso evitará que más tarde se vean en el dilema (con el que se encuentran muchos músicos) de tener que elegir entre Dios y la música, convertida en un ídolo, en un semidiós. El niño es más accesible que el adulto a los diversos estilos de música, a ritmos e intervalos distintos. Si queremos renovar y ampliar los estilos musicales en nuestra Iglesia, debemos empezar por nuestros niños y niñas. Ellos saben reconocer de manera natural lo que es bonito o atractivo, lo que  es especial; hemos de cultivar su sensibilidad a través de la música y el canto. Por todo ello, es importante elegir cuidadosamente las canciones a través de las cuales nuestros niños y niñas van a conocer y expresar  su fe. Podríamos señalar cuatro criterios:

  • En primer lugar, una melodía sencilla, que no cueste retener, que no tenga intervalos difíciles  ni pausas inesperadas.
  • Segundo, un ritmo dinámico, no excesivamente complicado y que, a veces, acompañaremos con percusiones o percusión corporal simplemente.
  • Tercero, una armonía poco sofisticada, que no confunda a los niños.
  • Y, por último, un texto claro y preciso, adaptado a la experiencia infantil y fundamentado en la Palabra de Dios, de manera que música y Palabra se refuercen mutuamente. Cada canto ha de estar adaptado a la edad y  madurez espiritual, y a lo que queremos contemplar, transmitir o expresar.

Quienes enseñemos cantos a los niños y niñas, debemos hacerlo con convicción, entusiasmo y seguridad. Conviene cantar primero la canción, para que la escuchen; hacérsela "interesante". Después dividirla en frases cortas, que les haremos repetir. A veces está bien disociar el ritmo de la melodía, y aprender primero el ritmo con percusión corporal. También, se pueden escribir algunas palabras clave para facilitar la memorización del texto. Podemos hacerlos cantar de dos en dos, de tres en tres, reforzar aquellas partes más complicadas, añadir gestos que faciliten  la expresividad y la memorización, alternar chicos y chicas, un solista y el grupo, voces con acompañamiento y sin acompañamiento de instrumentos... Es importante no cansar a los niños y tampoco pretender que el canto se aprenda inmediatamente. El amor y la paciencia son  fundamentales. Y la alegría, por supuesto.

¡Que la música y el canto que Dios nos da ya desde pequeños -y para los pequeños que Él nos los regala- le den siempre a Él toda la gloria!       

Javier de Montse - Comunidade Caná

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     Conocemos tres venidas del Señor. Además de la primera y de la última, hay una venida intermedia. Aquéllas son visibles, pero ésta no. En la primera el Señor se manifestó en la tierra y vivió entre los hombres, cuando -como él mismo dice- lo vieron y lo odiaron. En la última contemplarán todos la salvación que Dios nos envía y mirarán a quien traspasaron. La venida intermedia es oculta, sólo la ven los elegidos, en sí mismos, y gracias a ella reciben la salvación.


    En la primera el Señor vino revestido de la debilidad de la carne; en esta venida intermedia viene espiritualmente, manifestando la fuerza de su gracia; en la última vendrá en el esplendor de su gloria. Esta venida intermedia es como un camino que conduce de la primera a la última. En la primera Cristo fue nuestra redención; en la última se manifestará como nuestra vida; en esta venida intermedia es nuestro descanso y nuestro consuelo.
    "El que me ama guardará mi palabra; mi Padre lo amará y vendremos a fijar en él nuestra morada". Conserva tú también la Palabra de Dios, porque son dichosos los que la conservan. Si guardas así la Palabra de Dios es indudable que Dios te guardará a ti. Vendrá a ti el Hijo con el Padre, vendrá el gran profeta que renovará a Jerusalén, y Él hará nuevas todas las cosas. Gracias a esta venida, nosotros, que somos imagen del hombre terreno, seremos también imagen del hombre celestial. Y, así como el primer Adán irrumpió en todo el hombre y lo llenó y envolvió por completo, así ahora lo poseerá totalmente Cristo, que lo ha creado y redimido y que también un día lo glorificará.
S. Bernardo




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Porque AÍNDA NON é Nadal !

> Un pequeno canto que trae o miolo de cada DOMINGO de ADVENTO <


"Tres días después de que Jesús se encontrara con sus primeros discípulos, hubo una boda en Caná de Galilea. María, la Madre de Jesús, había sido invitada y también Jesús y discípulos. En aquella época, las fiestas de boda duraban casi una semana y eran muchos los invitados. Cuando estaban en mitad de la fiesta, se acabó el vino y entonces María, que se había dado cuenta enseguida, se acercó a Jesús y le dijo: «No tienen vino». Jesús le contestó: «Mujer, ¿qué nos va a mí y a ti? Todavía no ha llegado mi hora». María fue a hablar con los criados y les dijo: «Haced lo que Él os diga».

Había allí seis tinajas de piedra que se utilizaban para limpiar y lavarse. Jesús les dijo a los sirvientes: «Llenad las tinajas de agua». Y los criados las llenaron hasta arriba. Entonces Jesús añadió: «Sacad ahora un poco y llevárselo a vuestro jefe». Cuando éste degustó el vino nuevo, llamó al novio y le dijo: «Todo el mundo sirve al principio el mejor vino y cuando los invitados ya han bebido bastante, se saca el vino de peor calidad. Tú, sin embargo, has reservado el vino mejor para el final». Éste fue el primer signo que realizó Jesús. Sus discípulos se dieron cuenta de quién era y creyeron en Él" (Jn 2, 1-12).

Este pasaje del Evangelio es un gran tesoro del que podemos sacar fruto en cualquier situación de nuestra vida matrimonial y familiar... Vosotros, esposos, sois los esposos de aquella boda. Ahora, después de algunos años, sabéis lo que quiere decir de verdad "no tenemos vino". Recordad que Jesús responde siempre a una necesidad.

Si estáis hambrientos, sedientos, angustiados, inquietos, insatisfechos, buscando... entonces Jesús llegará a vuestros corazones, porque a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos.

Los esposos somos -también- los sirvientes

Dentro de la vida familiar, somos siervos los unos de los otros. Siervo tiene que ser el esposo para la esposa y la esposa para el esposo. Siervos los dos de nuestros hijos.  Nuestra actitud debe ser como la de los sirvientes del pasaje, cuando María les dijo: "Haced lo que Él os diga".

¿Estáis poniendo vuestras tinajas, vuestra agua bajo la acción del Espíritu Santo o vivís  frustrados y desgastados,  haciendo y haciendo sin ver fruto? La Madre de Jesús se da cuenta de que hay dificultades: No tienen vino. Estas palabras de María son signo de lo que ha de venir en todo matrimonio a medida que pasan los años. Hay un momento en que falta el vino, la ilusión, la esperanza. María, la Madre, se anticipa. Se lo dijo ya a su hijo Jesús; ya le habló de vuestra falta de vino. Y después le dice a los sirvientes: Haced lo que Él os diga.
Ahora, pasada la boda, pasados los años, somos el esposo servidor de la esposa y la esposa servidora del esposo. Ante la falta de vino, se nos pide: llenad las tinajas de agua, ofreceos plenamente el uno al otro, no dejéis la tinaja a medias; entregaos vuestra agua, vuestra vida; daos totalmente en alma y cuerpo.

Somos nosotros los sirvientes que hemos de llenar las tinajas de agua. Después... se realiza el milagro y el agua se transforma en vino. Nuestro esfuerzo es bendecido, es tocado por Dios. El mandato es importante: ¡llenad las tinajas! No las dejéis a medias, no os conforméis con amar un poco, con dar a medias, con pasar la cuenta de lo que ponéis el uno y la otra.

Hagamos memoria:  "El amor es paciente, es servicial. El amor no es envidioso, no es jactancioso, no se engríe, no es egoísta, no se irrita, no toma en cuenta el mal. No se alegra de la injusticia, se alegra con la verdad. Todo lo excusa. Todo lo cree. todo lo espera. Todo lo soporta" (1Cor 13 4-7). Esta es la calidad del amor que viene de Dios. El amor al que hemos de aspirar. Agua, humanidad, imperfección... puestas bajo la acción del Espíritu Santo, se transforman en vida sobrenatural, en amor divino, en vino de primera calidad.

¡Daos totalmente como esposos, como padres!

Y entonces, en medio de limitaciones y pobrezas, Jesús bendice el agua y se produce el milagro: un vino mucho mejor que el de antes y más abundante. Con Jesús y María no os faltará el vino. Siempre que os sintáis faltos de algo, llenad vuestras tinajas. Y el segundo vino será mejor y más abundante que el primero: "Yo he venido para que tengan vida y vida abundante" (Jn 10, 10).

Jesús y María están presentes en cada una de nuestras familias. Son los que van a realizar el milagro de convertir nuestra agua en vino; nuestra sed, nuestra hambre, nuestra angustia, nuestra duda, nuestros desatinos... No desaprovechemos la oportunidad de pedir con un corazón sencillo y humilde. Jesús y María quieren bendecir también a los invitados, a todos los que se acercan a nosotros... Empezando por nuestros hijos y continuando por otros familiares, amigos, etc.

Señor, ¡aumenta nuestra fe! Nosotros solo podemos aportar nuestra pobreza, nuestra agua. Si confiamos en Ti, en nuestra familia se producirá el milagro que esperamos y podremos comenzar a vivir la plenitud del Amor.

Montse y Javier - Comunidade Caná

Unidad en la diversidad, un Don del Espíritu” (1Cor 12)

      El sábado 20 de noviembre de 2021 celebramos en Madrid la IV Asamblea de CHARIS España. Contamos con la enseñanza de Pino Scarfuro, moderador interino de CHARIS, y la presencia de Luis Manuel Romero Sánchez, representante de la Comisión de Laicos, Familia y Vida de la Conferencia Episcopal Española. 

   Actualmente, las realidades carismáticas presentes en CHARIS España somos: Comunidade Caná, Fraternidad de Familias Invencibles, Comunidad Carismática de Alianza Israel, Comunidad Siervos Cristo Vivo, Escuela De Evangelización San Andrés, Comunidad Fe y Vida, RCCE, RCCeE, Comunidad CheminNeuf, Comunidad Tabor, Comunidad Jesús Resucitado, Comunidad Carismática de Adoración y Alabanza “Cristo Vive”, Asociación Koinonía Juan Bautista, Casa de Oración María Hija de Sión, Fraternidad en el Espíritu Santo, Comunidad Nueva Vida (prisiones), Marcelo Olima, Pequeña Familia de Betania, Comunidad Católica Shalom, Comunidad Dios con nosotros, Pueblo de alabanza Toledo, Comunidad el Señorío de Jesús, Comunidad con María en el fuego del Espíritu y Comunidad Abraham.        

        Hace dos años, se creó CHARIS en la Iglesia Católica como servicio de comunión de todas las realidades carismáticas del mundo, para difundir juntos esta gracia del Bautismo en el Espíritu Santo, trabajar por la unidad de los cristianos y estar al servicio de los pobres.

       Impulsados por el Espíritu, avancemos siendo signo de comunión para construir y fortalecer la amplia y variada familia de la Renovación Carismática. Señor, ¡que tu Espíritu Santo encienda el mundo entero con tu fuego de amor y nos permita construir juntos tu Cuerpo!

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El Ruah de Dios es un proyecto de unidad entre cristianos de diferentes denominaciones en Santiago de Compostela.

 
GALERÍA de IMÁGENES

Santiago de Compostela, donde convergen todos los Caminos… sigue incompleto. Jesús lo expresó con gran anhelo; pues también es un camino  universal,  es el Camino de la Unidad de todos los cristianos.

El Evangelio de Juan 17: 21, nos dice: “Para que todos sean uno, Padre, así como tú estás en mí y yo en ti, permite que ellos también estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado”. Si deseas construir este camino espiritual con otros, te ofrecemos unos pasos prácticos:

  • Ven  a conocer a otros cristianos de otras realidades, iglesias y movimientos que aman a Cristo. Aprenderás a respetar la riqueza de la  diversidad y celebrar lo que tenemos en común como un solo pueblo de Dios.
  • Ven a experimentar en un encuentro abierto la oración unida y personal, con una corta charla participativa y práctica para tu crecimiento espiritual.
  • Ven a construir, con tus dones y experiencia, vías de colaboración con otros para poder proclamar el Evangelio de manera unida, contextualizada y creativa, a esta ciudad.
  • Ven a desarrollar nuevas amistades que puedan ser de estímulo y ayuda en tu camino y en el de otras personas.

 ¡Porque la promesa del Espíritu Santo es para todas las generaciones y edades!

Invitamos:
- a católicos,  protestantes, ortodoxos o de otras denominaciones…
- a los líderes de movimientos parroquiales y de asociaciones cristianas…
- a los laicos, sacerdotes, pastores y religiosos…
… a hacer el Camino por lo cual oró Jesús: ser hermanos y hermanas en Su Camino.

¿Qué  haremos  cada 2º viernes de mes?
Alabanza , Oración unida, Charla (corta), Picoteo para conocernos.
 
¿Dónde?
Local de la Delegación de Ecumenismo - Praza da Inmaculada - Santiago de Compostela, de 19:00 a 20:30h.

Más Información, confirmación de asistencia y contacto:

HOPE HOUSE
Alfonso y Debee | viaiberia@gmail.com
JCUM
Ricardo y Angel | larsenywam@gmail.com
COMUNIDADE CANÁ
Miguel e Inma | comunidadecana@gmail.com


             "Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne" (Gn 2, 24)

Esta Palabra aparece en la Biblia cuatro veces. La primera, en el libro del Génesis. Al principio, "la Tierra era algo caótico y vacío, las tinieblas cubrían la superficie del abismo, mientras el Espíritu de Dios aleteaba sobre las aguas". Entonces, Dios, con su Palabra, creó la luz, el firmamento, el suelo y el cielo, las plantas, los animales... Y vio que todo era bueno. Dijo entonces: "Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza". Algo distinto iba a surgir, porque no utilizó su Palabra creadora; tomó barro y, con sus manos, formó al hombre y luego a la mujer. Y viendo Dios que todo era muy, muy bueno, los bendijo diciéndoles: "Sed fecundos y multiplicaos".

Si abrimos nuestro corazón a este relato de la creación, sentiremos la mano del Dios creador que ama todo lo que ha hecho: "Pues si algo odiases, no lo hubieras creado. Y ¿ cómo podría subsistir cosa que no hubieses querido? ¿cómo se conservaría si no la hubieses llamado? Mas Tú con todas las cosas eres indulgente, porque son tuyas, Señor que amas la vida" (Sb 11, 25-26). Todo lo creado... Dios lo pone a disposición del hombre y la mujer. Y, a continuación, viene esta "sentencia fundacional" que sigue estando aún hoy de plena actualidad:

"Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne" (Gn 2, 24)

Se trata de una afirmación sencilla y fácil de entender. Y, a la vez, sumamente profunda: la "denominación de origen" del matrimonio cristiano, el proyecto de Dios -desde el Principio- sobre la pareja humana. Es, por otro lado, como una fuente en la que podemos beber todos los matrimonios, tanto los recién casados como los que llevan diez, veinte o más años. La Palabra de Dios es siempre actual, viva y eficaz.
Está definición tiene tres partes:

  1. Dejará... Empieza la frase con el verbo dejar. Toda vocación cristiana, sea a la vida consagrada o al matrimonio, exige un dejar. Este "dejar" es el precio de la felicidad; la exigencia para iniciar una nueva vida, para poder hacer el camino ligeros de equipaje, sin ataduras que hipotecan la vida matrimonial El "dejar" del principio es fácil de ver; pero, en el camino, la vida familiar va a exigirnos continuas renuncias, cosas que debemos estar dispuestos a dejar... Todo para construir, para crecer, para realizar el plan de Dios y que Él pueda seguir diciendo que todo es bueno. 

  2. Se unirá su mujer, a su marido. Es esta la tarea de toda una vida: la tarea de la comunión. En ella debemos empeñarnos. Hay en el interior de la persona dos fuerzas contrapuestas... Una nos invita a la comunión, la comprensión, la cercanía, la aceptación del otro tal como es, la compasión y la ternura. Es el Espíritu de Dios que aletea desde el principio. La otra fuerza nos invita al enfrentamiento, la división, la posesividad, el autoritarismo, la rivalidad, la condena al otro. Es el espíritu del Mal.

    Cada matrimonio que trabaja y conquista esta unidad, aún en medio de dificultades e imperfecciones, representa el triunfo del bien sobre el mal, el triunfo de Dios que hace su obra en nuestro barro. Él realiza con cada matrimonio una obra de arte que es contemplada por el mundo como un milagro. 

  3. Serán una sola carne. En el sacramento del matrimonio, la forma es el consentimiento de los novios, las palabras del compromiso, el "sí, quiero"; y la materia es la persona total de los esposos, la unión de sus cuerpos hecha realidad sagrada que sella definitivamente el compromiso asumido el día de la boda. Hacerse una sola carne forma parte del proyecto maravilloso de Dios para un hombre y una mujer.

Estas tres acciones -dejar, unirse y ser una sola carne- son los pilares de una unión sólida y duradera. Al acompañar a cada pareja o matrimonio, vemos su "cojera" o fragilidad en alguno de estos "vértices" del triángulo. Dejar es el primero, pero imprescindible para avanzar hacia el segundo, que es unirse; para unirnos como matrimonio tenemos que dejar lo que nos paraliza o nos esclaviza, y ser libres para amar al otro. En la tarea de unirnos, en la intimidad, vamos pasando de ser hijos a ser esposos... Y este amor culmina con la entrega de nuestros cuerpos que dicen "sí" al amor exclusivo y fiel -a la vez que concreto y cotidiano- al esposo/a.

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ORO:

Bendigamos a Dios por la gracia poderosa del Sacramento del Matrimonio y pidámosle que Él siga a nuestro lado actualizando esta gracia, afirmando en nuestro corazón la certeza, cada vez más profunda, de que con Jesús podemos superar las pruebas y dificultades que aparecen en nuestro caminar juntos.
¡Derrama en nosotros, Señor, la alegría de esta vocación a la santidad: ser matrimonio cristiano!

 REFLEXIONO:

  • ¿Vivo mi vida matrimonial bajo la gracia de Dios o intento salir adelante solo con mis propias fuerzas?

  • ¿Qué luces y alegrías encuentro en mi vida matrimonial? ¿Qué sombras hay en ella? ¿Hablamos de nuestras sombras para así avanzar juntos?

Montse y Javier - Comunidade Caná

  
      El noviazgo es el tiempo en el cual los dos están llamados a realizar un trabajo compartido sobre el amor; un trabajo en profundidad. Se descubren poco a poco el uno al otro.  El hombre ‘aprende’ acerca de esta mujer, su novia; y la mujer ‘aprende’ acerca de este hombre, su novio.      
          Desde esta perspectiva -apuntada por el Papa Francisco- hemos preparado 15 temas para ayudaros a verificar vuestro amor. Nuestra propuesta es acompañaros en este camino que tiene meta. La clave ha de ser el diálogo que estos temas, como etapas de un camino, susciten entre vosotros, los novios.


El ITINERARIO se desarrolla en ENCUENTROS MENSUALES
Estamos a vuestra disposición para las aclaraciones que necesitéis
986.313.795   canacomunidade@gmail.com    636.086.986 (WhatsApp)
   
 Más detalles en este vídeo
"Aprender a amar a alguien no es algo que se improvisa 
ni puede ser el objetivo de un breve curso 
previo a la celebración del matrimonio
(Amoris laetitia 208)



Archinov, el ITINERARIO DIOCESANO de Compostela 
para NOVIOS sin fecha de boda 


 
¿Será mucho decir que un músico o cantor cristiano ha de ser un profeta? Creo que a buena parte de los hermanos y hermanas que he conocido sirviendo a la Iglesia a través de la música y el canto -quizás a buena parte de los que estáis leyendo esto ahora- os parezca exagerado decir que un cantor o un músico cristiano han de ser profetas de Dios.

Si lo vemos desde una perspectiva bíblica, a la luz de la Palabra, podemos contemplar cómo el Señor actúa a través de la música y la usa como un medio poderoso para producir aquellas obras que Él desea. La música puede ser profecía. Yo diría más: la música, hoy... ¡debe ser profecía! Estoy convencido de que Dios quiere llevar el servicio de la música y el canto allí donde Él pueda hacer, con este ministerio, obras poderosas en el Espíritu. Obras que nosotros no podemos realizar por nuestras propias fuerzas, ni con muchos estudios ni con la máxima capacitación. ¡Solo Dios puede hacer estas obras! Porque Dios no ha creado la música simplemente para entretener a la gente, sino con un propósito mucho más transcendente.

Veo buenas interpretaciones vocales e instrumentales por parte de coros, salmistas, cantantes y músicos cristianos. Es posible que, en muchos de ellos, únicamente haya una intención "estética". No está mal para empezar... La pregunta es: ¿Hay frutos espirituales?

Veo buenas interpretaciones vocales e instrumentales por parte de coros, salmistas, cantantes y músicos cristianos. Es posible que, en muchos de ellos, únicamente haya una intención "estética". No está mal para empezar... La pregunta es: ¿Hay frutos espirituales? ¿Es una música que edifica, que construye el Cuerpo de Cristo? Lo que sí constato -a menudo y con pena- es el florecimiento de eso que Pablo llama “frutos de la carne”. En Gál 5, 20 se enumeran algunos de ellos: «Enemistades, discordia, envidia, cólera, ambiciones, divisiones, disensiones, rivalidades y cosas por el estilo». Esto florece con frecuencia en medio de nuestra música cristiana.

Hemos de mantenernos atentos y sensibles para no estropear la acción de Dios a través de Su música

La música es profética cuando es portadora de la Palabra, cuando comunica de parte de Dios sobre lo que Él desea para su Iglesia. En 2Re 3, 15-16 se cuenta cómo el profeta Eliseo, antes de profetizar, dice: «Traedme ahora un músico. Mientras el músico tañía, la mano del Señor vino sobre Eliseo, que profetizó». Vemos aquí cómo la música es un elemento que libera la Palabra de Dios y, por otro lado, abre el corazón de quien escucha esa Palabra. Por lo tanto, hemos de ser cada vez más receptivos a este poder que hay en la música cuando es ungida por el Espíritu Santo. Hemos de mantenernos atentos y sensibles a esto para no estropear la acción de Dios a través de Su música.

En Dt 31, 19 dice el Señor a Moisés: «Y ahora, escribid este cántico, enseñádselo a los hijos de Israel, haced que lo reciten, para que este cántico sea mi testigo contra los hijos de Israel». En el versículo 22, añade: «Aquel día Moisés escribió este cántico y lo enseñó a los hijos de Israel». O sea, que Dios dictó el canto y Moisés enseñó el canto que Dios le había dictado. ¡Dios sigue actuando así! Dios sigue utilizando la música para hablarle al corazón a su pueblo. Y Dios sigue teniendo músicos fieles, que utiliza como profetas para hablar a su pueblo; igual que utilizó a Moisés, como utilizó a Eliseo… Una música poderosa, llena del Espíritu Santo, que proclama la Palabra de Dios, que establece la verdad.

Busquemos estar, con nuestra música, en la Presencia del Dios Todopoderoso. ¡Es responsabilidad nuestra! Para ello, ha de ser nuestra prioridad acercarnos más a Él, estar delante de Él mucho tiempo... Como David, un modelo para el músico cristiano, un hombre que conocía el corazón de Dios, nosotros también hemos de desarrollar esta profunda relación con Él, hemos de dejar que el Espíritu Santo nos hable. Dios nos ha creado para que tengamos comunión con Él. Por eso, los dones que Él nos ha dado (la música y el canto) tienen una sola finalidad: su gloria. ¡La gloria de Dios! Solo si nuestro servicio está realmente consagrado al Señor -y para eso nosotros tenemos que estar consagrados al Señor-, solo así, seremos instrumentos de bendición. Y el Señor nos ha colocado en un lugar importante: podemos construir o destruir. Dice Sof 3, 17: «El Señor tu Dios está en medio de ti, valiente y salvador, se alegra y goza contigo, te renueva con su amor; exulta y se alegra contigo». ¡Aceptemos este reto! Comprometámonos a utilizar nuestros dones -que son suyos-, nuestra música -que, en realidad, es suya-, al servicio del Evangelio. Y así, llegará la libertad a los oprimidos, la vista a los ciegos, la vida a los muertos.

Javier de Montse - Comunidade Caná

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Los días 24, 25 y 26 de septiembre se ha celebrado la I Asamblea General Europea de CHARIS en Esztergom (Hungría). Hemos participado hermanos y hermanas de 25 países de Europa.

Representando al Servicio Nacional de Comunión CHARIS en España, participamos en esta Asamblea: Carmen Rosa Gito, Lourdes Magallón y Montse de Javier.

Este es el camino que hemos iniciado: aprender a mirarnos, a acogernos y a apreciar la belleza de esta diversidad de dones y carismas a través de la cual formamos el Cuerpo de Cristo. Y que esta diferencia sea motivo de alegría y no de conflicto. 

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