Comunidade Caná

Comunidad Católica de Alianza integrada por familias en el seno de la Renovación Carismática

Cuando el kerigma languidece...

By 17:13 ,


   El mundo, e incluso la Iglesia, están llenos de gente que piensa que Jesús ha venido a ser un modelo o, como máximo, a darnos fuerzas para comportarnos bien y, mediante esas buenas obras, ganarnos el cielo. Este cristianismo es demasiado infantil y nunca nos llevará a experimentar en serio el poder de la resurrección de Jesucristo. Nunca provocará en nosotros la oración de alabanza y sí una continua lluvia de peticiones a Dios. Pero lo más grave es que, aunque perdone nuestros pecados, no experimentamos la sanación y liberación de resentimientos, odios y tendencias. Sigues odiando al que te hace daño y no amarás a nadie cuando este amor te duelo. La causa de esto es que el Espíritu está bloqueado, tiene que utilizar la razón, la voluntad humana y sus esfuerzos. Tiene que rebajarse a nuestros métodos y soportar la injerencia omnímoda de nuestro yo en la relación con Dios.

    Por eso, la mayoría de la gente ha confinado los efectos de su cristianismo en el más allá. Su religión le sirve para salvarse en el otro mundo y darle un poco de orientación en éste. Jamás, empero, ha tenido una experiencia tangible aquí, su vida no ha cambiado, no hay ningún pentecostés, ni un antes y un después. Se debate en medio de esfuerzos cansinos, se le hace pesadísima la práctica de la piedad y todo se le convierte en una carga insoportable. Por otra parte, su carne está vivísima y, como no encuentra la salvación en Dios, la busca donde puede, llenándose su vida de culpabilidad, dobleces, temores, dudas, escrúpulos y aprensiones religiosas. De esto se deriva una pérdida del sentido de la vida, la fe se agosta mortecina y todo se sustituye por otros valores de los que se espera más vida y en definitiva, más salvación.

   Cuando predomina esta forma de vivir el cristianismo se busca en las obras la justificación y la sensación de vida. Pululan por doquier reuniones, congresos, documentos, planes y pastorales. En otra línea surgen también las estrictas observancias, compromisos, lucha por la justicia, inserciones en los lugares más conflictivos y necesitados. Si no existieran los pobres habría que inventarlos. Estas cosas son simples obras. Las obras sirven para testimoniar la gracia, cuando provienen de ella, pero no para engendrarla. Pero, a veces, las obras dejan de estar conectadas con la gracia y se transforman en un fariseísmo más. En este caso se dan por supuestas muchas cosas. Se da por supuesto que se vive del Kerigma cuando, en realidad, es la simple cultura cristiana la que mantiene este engaño sin que bajo esos elementos culturales haya un mínimo de experiencia de Dios.

(Chus Villarroel - "Crecimiento en el Espíritu")


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