Comunidade Caná

Comunidad Católica de Alianza integrada por familias en el seno de la Renovación Carismática

Cantar en el Espíritu

By 6:59



Cantar desde el regazo del Padre

      Además del canto expresado por nuestros labios, existe un cántico interior que resuena en lo profundo del corazón humano. "Sin voz también es posible cantar, con tal de que resuene interiormente el espíritu. Pues cantamos no para los hombres sino para Dios, que puede escuchar nuestros corazones y penetrar en la intimidad de nuestra alma" (S. Juan Crisóstomo). El cántico interior no está en oposición con el canto vocal; al contrario, es el alma y el verdadero contenido de éste. "¡Alabemos al Señor nuestro Dios no solamente con la voz, sino también con el corazón... La voz que va dirigida a los hombres es el sonido; la voz para Dios es el afecto" (S. Agustín). Estamos hablando, por tanto, no de cantos aprendidos, nos de letras y músicas adultas, racionales, regladas... sino de cantar desde el Amor de Dios que ha sido derramado en nuestros corazones y hacerlo tal cual lo haría un bebé que todavía no sabe hablar.

        Cantar en el Espíritu, como auténticos bebés en el regazo de su Padre, es algo que pertenece al nivel del don. Es una oración de descanso. El hecho de no componer frases razonables ni pedir algo concreto, hace la oración muy descansada. Tu corazón puede funcionar sin tu mente. Por eso, en momentos en que estés cansado y agobiado, y no seas capaz de orar, piensa que la oración es el corazón. Tu corazón es tu deseo, tu esperanza, tu anhelo más profundo... aunque no puedas formularlo en frases hechas. El Espíritu Santo alienta tu corazón sin cansarte, sin obligarte: lo tienes ahí dentro... Es cantar desde el amor y la adoración. Nace del profundo deseo de alabar al Padre y manifestarle con especial amor el deseo que hay en nosotros de Él. Es el Espíritu quien nos impulsa a una alabanza más plena, de manera que hasta el último rincón de nuestro ser se pone en actividad. Procede de una capacidad propia de toda persona: en todos hay semillas y nostalgias hondas del bien y de la felicidad. En algún sentido, todos oramos en el Espíritu, ya que todos gemimos y deseamos desde lo más profundo.


Cantar lo inefable

      "He aquí que el Espíritu Santo te da como el módulo para cantar: no busques las palabras como si pudieras explicar de qué modo se deleita a Dios. Canta con regocijo, pues cantar bien a Dios es cantar con regocijo. ¿Qué significa cantar con regocijo? Entender por qué no puede explicarse con palabras lo que se canta en el corazón. Así pues, los que cantan, ya en la siega, o en la vendimia, o en algún trabajo activo o agitado, cuando comienzan a alborozarse de alegría por las palabras de los cánticos, estando ya como llenos de tanta alegría, no pudiendo ya explicarla con palabras, se comen las sílabas de las palabras y se entregan al canto del regocijo. El júbilo es cierto cántico o sonido con el cual se significa que da a luz el corazón lo que no puede decir o expresar. ¿Y a quién conviene esta alegría, sino al Dios inefable?. Es inefable aquel a quien no puedes dar a conocer, y si no puedes darle a conocer y no debes callar, ¿qué resta, sino que te regocijes, para que se alegre el corazón sin palabras? ¿Qué significa aclamación? Admiración de alegría que no puede explicarse con palabras. Cuando los discípulos vieron subir a los Cielos a quien lloraron muerto, se maravillaron de gozo; sin duda a este gozo le faltaban palabras, pero quedaba el regocijo, que nadie podía explicar. No vayamos sólo en busca del sonido del oído, sino de la iluminación del corazón" (S. Agustín, en su comentario al salmo 46).


Vida nueva: canto nuevo

         "El júbilo que no puede explicarse con palabras y que, sin embargo, se testimonia con el grito de la voz, se denomina regocijo. Pensad en aquellos que se regocijan, en cualquier clase de canto y como en cierta lid de alegría mundana, y veréis de qué modo, entre los cánticos modulados con la voz, se regocijan rebosantes de alegría cuando no pueden declararlo todo con la lengua, a fin de que por aquellos gritos inarticulados dé a conocer la afección del alma, lo que se concibió en el corazón y no es capaz de expresarlo con palabras. Luego, si estos se regocijan por el gozo terreno, ¿nosotros no debemos dar gritos de alegría, regocijarnos por el gozo celestial, que ciertamente no podemos expresar mediante palabras?" (S. Agustín, comentario al salmo 94).

      Cuando cantamos en el Espíritu renovamos interiormente aquella experiencia de Jeremías: «¡Señor, sabes que no se hablar!» (Jer 1, 6). O la experiencia del tartamudo de Moisés (Ex 4, 10). Estamos cumpliendo la Palabra de Jesús: "Si no os hacéis como niños, no entraréis en el Reino de los Cielos" (Mt 18, 3). Se dice de San Francisco de Asís que “muchas veces, cuando oraba, hacía un arrullo semejante, en la forma y el sonido, al de la paloma, repitiendo: uh, uh, uh... Y con cara alegre y corazón gozoso, se estaba así en la contemplación".

      "Quien ha aprendido a amar la Vida Nueva sabe cantar el cántico nuevo. De manera que el cántico nuevo nos hace pensar en la Vida Nueva. Hombre nuevo, cántico nuevo, testamento nuevo... todo pertenece al mismo y único Reino” (S. Agustín).

Javier de Montse - Comunidade Caná   /   El Espíritu Santo en clave de sol

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