Comunidade Caná

Comunidad Católica de Alianza integrada por familias en el seno de la Renovación Carismática

A quienes lo recibieron...

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«Vino a los suyos... y los suyos no lo recibieron. Pero a todos los que lo recibieron, a quienes creen en su nombre, les dio el poder de ser hijos de Dios» (Jn 1, 11-12)
   Contemplamos el Misterio del Dios hecho carne muy unidos a vosotros, nuestros compañeros de camino, amigos y colaboradores de Comunidade Caná: familias con las que compartimos Encuentros, Jornadas de Formación, Escuelas de Familias, Talleres; novios y matrimonios a los que acompañamos; hermanos y hermanas en la oración y el apostolado; sacerdotes, pastores y responsables implicados con nosotros en una conversión pastoral... ¡Todos, discípulos-misioneros en comunidad!

   Nuestro Dios viene a nosotros, allí donde se encuentra cada uno. Viene a reinar, a triunfar, a salvar. ¡Viene a hacer posible lo imposible!
   Pero nosotros... ¿necesitamos ser salvados? Aquí tenemos una de las claves.  Jesús viene, se pone delante de nuestros ojos, de nuestra situación, y nos dice: Tú (y pronuncia nuestro nombre), ¿qué quieres que haga por ti? ¿De qué quieres que te salve? Quizá, si no contestamos a esta pregunta de forma concreta, Dios se va a otro y le hace la misma pregunta. 
     Conocemos la obra de Dios; la hemos experimentado muchas veces. Pero esta Navidad, este presente, este hoy... es distinto de otros. Con razón tantos dicen: ¡Otra navidad, no! Han escrito navidad con minúscula, han empequeñecido la fiesta. Son los mismos que han empequeñecido la vida, lo cotidiano.
                    
"Danos ojos de niño
que nos salven de la rutina.
que nos hagan ver esas pruebas
que parecen no tener salida
con la confianza de un niño.
Enciende de luz todos nuestros horizontes,
enciende de generosidad nuestras manos.
Concédenos vivir encendidos"
(Ermes Ronchi)

    ¡Que, en esta Navidad, contestemos al Señor y a su pregunta...!


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